
A 79 años del nacimiento del padre Carlos Mugica, Artemio López, en su blog Ramble Tamble, lo recuerda a partir de una oración del Cura del Pueblo, a la que bautizó “Meditación en la Villa”. El texto, abriendo la nota, vale más que cualquier biografía.
Qué mes octubre. Junto al nacimiento del General y Lennon, ahora me advierten que Carlos Mugica, nuestro cura del alma, nació un 7 de octubre de 1930. Hoy, cuando la jerarquía católica nos avergüenza a muchos que admiramos a Carlos, a 35 años de su martirio a manos de la triple A, lo recordamos con su oración:
Meditación en la Villa
“Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece,
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro, yo me puedo ir, ellos no.
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas, de las que puedo irme y ellos no;
Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo;
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no; porque nadie hace huelga con su hambre.
Señor, perdóname por decirles «no sólo de pan vive el hombre» y no luchar con todo para que rescaten su pan;
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos.
Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame”.
