Raúl Castells, líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), salió a blanquear lo que motiva sus frecuentes dislates y operaciones callejeras: “Sí, quiero que se vaya”, respondió a Radio Dos cuando el periodista Luis Novaresio le preguntó si las protestas y piquetes de los últimos días esconden una intención desestabilizadora para con el gobierno nacional. “La gente está harta de este gobierno”, bramó el defensor de la gauchocracia. En otras declaraciones, en este caso a radio 10 de Buenos Aires, Castells pontificó sobre Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández: “Han perdido toda autoridad para seguir gobernando la Nación”. Nina Peloso salió a apoyarlo y dijo que “la gente está toda armada”, pero los verdaderos jefes políticos del desaforado barbado, que quieren y piensan lo mismo pero no lo dicen, enmudecieron.
Mientras el titular de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se pelea con su socio de la Federación Agraria (FAA) Eduardo Buzzi por una reunión que éste mantuvo con el ministro de Agricultura de la Nación, aportando pruebas respecto de que nunca le interesaron los productores, otro socio de ese frente destituyente, el barbudo referente que comenzó acompañando a la fallecida militante jubilada Norma Plá, salió a repetir un guión escrito en las profundidades de un ostensible movimiento de carácter destituyente. Esa línea ya tiene una breve historia.
Hace tres meses, el 9 de agosto, distintos diarios nacionales publicaron palabras premonitorias del ex presidente Eduardo Duhalde: “Este gobierno, como las botellas de leche, tiene fecha de vencimiento, que es diciembre de 2011, pero algunos productos se echan a perder antes”.
El guión usado por Castells tiene el mismo aroma a duhaldismo rancio. “Hay que pedir elecciones anticipadas a presidente, ya que mientras estén los Kirchner esto es un caos y no se puede vivir en estas condiciones si siguen los Kirchner hasta diciembre de 2011”, dijo el hombre al que alguna vez se le quemaron los pelos y dijo que le habían arrojado una garrafa de gas encendida.
El referente de los jubilados y desocupados amarillos, solicitó al gobierno de Cristina que “reflexione” y “no use los impuestos de la gente con el fin de armar un acto kirchnerista para el viernes próximo”, en alusión a la convocatoria lanzada por la CGT para que los trabajadores marchen a la Plaza de a defender al gobierno nacional “preservar la institucionalidad y la democracia” ante, precisamente, maniobras destituyentes como las de Castells y compañía.
Castells no se privó de una verdadera originalidad. Articuló “el malestar profundo” que él advierte en “los barrios humildes del conurbano bonaerense” con “la inseguridad que genera el gobierno de Kirchner”.
Su deseo de que la administración kirchnerista se vaya lo más pronto posible y se llame a elecciones anticipadas se sumó al anuncio de nuevas protestas callejeras y a una nueva defensa de gauchócratas y otros rubros: “Esto no puede aguantar a 2011. Los chacareros están arruinados, también los comerciantes, los jubilados no tienen un peso”.
Castells ayer intentó tomar por asalto el puente Pueyrredón, en Avellaneda, pero fue impedido de hacerlo por la Policía Bonaerense. Su interpretación fue tan curiosa como golpista: “Cuando un canal de televisión hizo días atrás una encuesta sobre la posibilidad de que haya elecciones anticipadas, 68 por ciento de 4.800 se manifestaron a favor. En la provincia de Santa Fe sería un 80 por ciento. La gente está harta de este gobierno”.
Además, planteó que “esta gente (por el gobierno nacional) perdió el 28 junio y votó facultades delegadas, ley de medios, quiere proscribir a los partidos más chicos. Lo apoyó apenas 18 por ciento padrón y actúa con la prepotencia más espantosa”.
Por último, y con la última reserva de veneno a flor de barba, Castells espetó: “Nosotros no podemos llegar al Puente Pueyrredón, pero va (el líder de la CGT, Hugo) Moyano, bloquea los diarios porque no le gustan las noticias, y no hay problemas”. La culpa nunca es del chancho.
La Peloso extraña a Tinelli
Visiblemente afectada por su falta de protagonismo en el programa del especialista en seguridad y derechos humanos Marcelo Tinelli, la ex pareja de Castells, Nina Peloso, salió a decir que “la gente está toda armada”, alentó la continuidad de las protestas callejeras y señaló que se está generando “un levantamiento como en 2001”.
No contenta con esas dulces palabras, Nina cargó la lengua, el arma que mejor usa, y disparó a quemarropa: “Si el kirchnerismo no lo entiende, habrá un enfrentamiento atroz”, según se encarga de difundir Infobae en su edición on line.
Consecuente con su posición histórica respecto de los trabajadores –siempre militó como desocupada–, calificó como “lamentable” al acto de la CGT en Plaza de Mayo en contra del ahora cristalino programa de desestabilización del Gobierno. Peloso remató su oportuna intervención advirtiendo que si el oficialismo “piensa que con fuerzas de choque va a resolver los problemas, está jodido realmente”.
