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Bin Laden se atribuyó el atentado contra un avión de Estados Unidos y prometió nuevos ataques, dicen casi todas las agencias de noticias del mundo. Y un frío recorre la espina dorsal de millones de personas que lo sindican como el tipo que en un truco mano a mano le gana al propio Satán.
Pero, ¿Osama está vivo o está más frío que el mármol y es un invento del aparato de inteligencia estadounidense? That is the question. Y la BBC, lejos de lo que le interesa al aparato industrial militar yanqui, echa algunas pistas sobre este tema. Mientras los cables repican que “el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, se atribuyó la responsabilidad por el atentado fallido contra una aeronave de Estados Unidos en la última Navidad y prometió nuevos ataques, en un nuevo mensaje de audio divulgado por Al Jazeera”, muchos dudan de la existencia física del barbado heredero de una familia saudita que fue socia del ex presidente norteamericano George Bush padre.
Este último mensaje de Bin Laden se conoce días antes de importantes reuniones internacionales que tendrán como eje cómo lidiar con la militancia rebelde en Afganistán y Yemen, y eso en sí mismo es todo un dato.
Bin Laden, o quien sea que habla en la cinta reproducida hoy por el canal árabe Al Jazeera, sostiene: “Si hubiera sido posible llevar nuestro mensaje con palabras no lo hubiéramos hecho con aviones”. Y la agencia de noticias Europa Press comenta que el video estaba dirigido al presidente de Estados Unidos Barack Obama.
La credibilidad de estos mensajes está tan devaluada que la agencia de noticias Asociated Press (AP) informa lo siguiente: “Funcionarios de la Casa Blanca denunciaron el domingo a Osama bin Laden y no dieron indicios de que un nuevo mensaje de audio supuestamente del líder de al-Qaida haya desencadenado un alarma especial de posibles nuevos ataques en Estados Unidos”.
En su despacho, AP agrega: “En la cinta, que según funcionarios estadounidenses no pudo ser autenticada inmediatamente, Bin Laden se adjudicó la conjura para destruir un avión con destino a Detroit el día de Navidad y amenazó con más ataques en suelo norteamericano”.
Cualquiera fuese la fuente, el mensaje “contiene la misma justificación vacua para el asesinato en masa de inocentes”, dijo el domingo el asesor de la Casa Blanca David Axelrod, a la cadena CNN, en uno de esos intentos típicos de dar por cierto algo sin siquiera saber si es auténtico, total da miedo igual.
Con algo más de dignidad Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca, dijo que “nadie ha tenido la oportunidad de autenticar esa cinta”, y no se atrevió a confirmar si los Estados Unidos da por sentado que Bin Laden desempeñó algún papel en el incidente.
Pero usando la misma técnica que Axelrod, Gibbs declaró a la cadena Fox algo desconcertante viniendo de la misma persona que reconoce no poder certificar si lo dicho salió de la boca de Bin Laden: “Todo el mundo comprende que este es alguien que tiene que aparecer en nuestras vidas en una audiograbación porque no es más que un matón asesino cobarde y terrorista que algún día, es de esperar pronto, sea llevado ante la justicia”.
La BBC y algunas hipótesis
El periodista Mike Rudin escribió un artículo para la BBC que intenta descifrar no sólo la verosimilitud de los mensajes atribuidos a Bin Laden sino si el propio Osama está vivo o es sólo un mito utilizado por las agencias de inteligencia norteamericanas y occidentales.
“¿Está muerto Osama bin Laden?”, se pregunta Rudin desde el mismo título de su nota, que arranca así: “Osama bin Laden murió hace ocho años en la batalla de Tora Bora en Afganistán, por una bomba estadounidense o una grave enfermedad renal. Esto según las teorías de la conspiración”. Pavada de hipótesis para comenzar un artículo.
El cronista alega que “la teoría que se ha desarrollado en la web desde los ataques del 11 de Septiembre contra Estados Unidos, asegura que los mensajes de Bin Laden desde entonces son fabricaciones de los servicios de inteligencia para crear un símbolo malévolo y así justificar la denominada guerra contra el terror en Afganistán, Irak y en casa”. Y Rudin se pregunta: “Entonces, ¿está vivo el hombre más buscado del mundo?”.
Allí comienza un interesante análisis de los hechos incontrastables, y de los otros. “Osama bin Laden ha conseguido eludir casi una década a la mayor potencia mundial y la mayor operación de rastreo de un ser humano en la historia”, plantea el periodista para, acto seguido, revelar el reconocimiento que hace Bruce Riedel, un ex alto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), quien ha tenido acceso a las tareas de inteligencia disponible sobre Osama: “No tenemos ni idea donde está”, asegura el hombre de la CIA.
Para Rudin, los expertos han analizado muchas imágenes de Osama bin Laden. Y es más, se han retransmitido varios mensajes de video de Osama pero su autenticidad siempre ha estado en duda. “La veracidad de todos estos videos es cuestionada por David Ray Griffin, antiguo profesor de teología y miembro del Movimiento por la Verdad sobre el 11-S, quien también duda de las versiones oficiales sobre estos ataques”, comenta Rudin.
“No puede demostrarse que ninguno de ellos sean auténticos. Se ha probado que al menos tres de ellos casi seguro son falsos”, afirma Griffin, quien sostiene: “Y si alguien está fabricando videos de Bin Laden, eso nos hace pensar que todos los videos y cintas suyas han sido falsificadas”.
Griffin se concentra en un ejemplo, “un video dado a conocer por el departamento de Defensa de EEUU en diciembre de 2001”, relata Rudin, y sigue: “En él, Bin Laden confiesa estar detrás del 11-S, pero Griffin destaca que al-Qaeda pocas veces ha admitido la autoría de estos ataques”.
Griffin sostiene que la figura del líder de al-Qaeda “es muy diferente a la de tomas anteriores: aparece más gordo, sus dedos son más cortos y hasta escribe con la mano equivocada”.
Rudin aporta un dato fundamental cuando dice que Griffin “argumenta que el video retransmitido en octubre de 2004, a pocos días de las elecciones presidenciales estadounidenses, carece de la retórica religiosa contenida en sus declaraciones anteriores. El video le ayudó al ex presidente George W. Bush a conseguir un segundo mandato”.
Pero un video, el último, retransmitido en septiembre de 2007, parece ser clave: “Griffin lo llama «Barba negra: la cinta terrorista». En ese documento “la famosa barba gris de Bin Laden se sustituyó por una más corta y negra, y hay varias tomas en las que Bin Laden sigue hablando pero su imagen se congela”. Y como para dudar hasta de la propia sombra después de leer el artículo, Rudin señala que “un ex agente de la CIA también cuestiona su autenticidad. Aunque Robert Baer descarta que sea una conspiración de las agencias de inteligencia occidentales, más bien sería un video falsificado por al-Qaeda”.
Otro que talla fino es Andy Laws, “un ex analista de imágenes de la fuerza aérea británica, que llevara a cabo un examen forense, comparando una cinta no en disputa de Bin Laden en 1998 con las de 2001 y 2007”. Rudin señala lo que Laws afirma: “Si Bin Laden aparece más gordo en la cinta de 2001 se debe al proceso de edición, en concreto cuando se añadieron subtítulos y la imagen quedó aplastada”.
Lo cierto es que ya hasta la administración Obama hace alardes de una comunicación del Señor de Todos los Males y la usa para agitar el miedo de la gente. Haría bien el mandatario yanqui en leer el artículo de la BBC completo, al menos para no repetir las pavadas de sus antecesores. Si no, con el tiempo Osama hará que hasta los pibes se le rían en la cara.
(Fuente: Télam/ BBC/CNN)
(Compilación de textos y despachos: Ernesto Ávila)
