La causa que investiga el presunto lavado de dinero y/o evasión fiscal no se circunscribe al Grupo Clarín, acusado de mover irregularmente unos 300 millones de dólares. Las pesquisas –que de hecho se encuentran prácticamente paralizadas– también involucran a otros importantes agentes económicos argentinos, tanto personas físicas como compañías y grupos empresariales. Entre ellos, la familia Bulgheroni, dueña de las petroleras Bridas y Plus Petrol; Edesur, proveedora de energía eléctrica; la familia Blaquier, dueña de Ingenio y Papelera Ledesma; los ex propietarios de Petrolera San Jorge; Mercado Libre; la familia Bemberg, ex dueña de la cervecería Quilmes. La denuncia desnuda una trama que explica mejor que cualquier ensayo la vocación rapaz de los principales conglomerados económico-financieros de la Argentina, y deja al descubierto la nula predisposición de la mayoría de las fuerzas políticas por avanzar en un proceso que discipline a esos factores de poder, pese al retintín de sus declamaciones en pos de elevar la calidad institucional, la transparencia y los valores republicanos.
La semana política concluyó con una conferencia de prensa en la que se practicó con vehemencia el terrorismo verbal. La diputada nacional Elisa Carrió, siempre predispuesta a ejercer el rol de Casandra, vaticinó que si ella, Felipe Solá, y dos o tres dirigentes menos conocidos que ocupaban esa mesa opositora, no defendían las reservas y, como consecuencia de ese heroico acto, el valor de la moneda, la inflación caería como flecha de fuego sobre una desamparada ciudadanía que, curiosamente, acaba de batir récords de presencia en los principales destinos turísticos nacionales de estío.
Desde junio de 2008, cuando salió a la luz la operatoria que, a través de la banca JP Morgan, usarían reconocidas mega empresas nacionales para lavar dinero y/o evadir impuestos, no se conocieron pronunciamientos de la Coalición Cívica, el “peronismo disidente”, la Unión Cívica Radical, el PRO, Proyecto Surfeando a Izquierda y Derecha, o el Partido Socialista, en el mismo sentido ético que llevó al titular de esta última fuerza, Rubén Giustiniani, a calificar de “escándalo” la compra de un hotel por parte del ex presidente Néstor Kirchner.
Independientemente de la larga historia de la JP Morgan en el país, resulta interesante recordar que entre otras actividades, tiene a su cargo la elaboración del famoso e inextricable Riesgo País, el índice por el cual se ajustan los intereses de los préstamos efectuados a cada país según el nivel de riesgo de su cobranza. Durante los catastróficos meses del empinado tobogán que culminó en diciembre de 2001, no había canal de TV o diario que no mencionara en forma diaria cómo ascendía el Riesgo País y omitiera informar, en forma paralela, la velocidad con que crecía la fuga de capitales.
Banco con nombre de pirata
Como consta en otro artículo publicado recientemente por Redacción Rosario, la revelación de la operatoria por la cual están siendo investigados esos conglomerados empresariales y sus principales accionistas y directivos fue consecuencia de la presentación ante la Justicia federal de un financista que trabajaba en ese momento para la banca JP Morgan, quien había cometido una serie de delitos económicos y pretendía, con esa denuncia, reducir las penas que eventualmente recayeran sobre su persona. El hombre y su circunstancia fueron a parar al Juzgado Federal Nº 12, a cargo del juez Sergio Torres, quien ya lleva acumulados centenares de folios de un expediente que, sin embargo, no avanza.
El denunciante es el ciudadano argentino Hernán Arbizu, ex vice director de la banca JP Morgan, un audaz asesor financiero que también se desempeñó en otras firmas de renombre como el Deutsche Bank, City Bank, y la Unión de Bancos Suizos (UBS) en Nueva York, según se desprende de la causa y de una investigación llevada adelante por el diario Crítica de la Argentina en junio de 2008.
El experto en finanzas eligió declararse culpable ante la Justicia argentina, y confesó la concreción de transferencias de activos no autorizadas por sus clientes, y de falsificar la firma de un cliente argentino, Natalio Garber, ex dueño de la cadena Musimundo, de cuya cuenta sacó dinero para cubrir otro portfolio que reclamaba su capital y utilidades.
Esa presentación en los tribunales federales desencadenó las asombrosas revelaciones respecto de una operatoria hasta ese momento desconocida, que incluía lavado de divisas y eventuales evasiones al fisco por parte de personas físicas y empresas muy conocidas en la Argentina.
Los pases de magia de Arbizu
Cuando Arbizu tuvo que explicarle al el juez Torres cuál era su actividad en JP Morgan, declaró que administraba activos líquidos –inversiones en efectivo–, creación de estructuras de administración de riqueza con fines hereditarios, asesoramiento a clientes para ocultar la verdadera titularidad de activos no declarados en los países donde esos clientes tienen su residencia legal), y préstamos tomados en jurisdicción argentina con garantía de activos no declarados que los clientes tenían depositados fuera del país.
Según consta en el expediente, Arbizu declaró que viajaba permanentemente a la sede de JP Morgan en Nueva York, aunque su lugar físico de trabajo se encontraba en las oficinas de la entidad financiera ubicada en los edificios Catalinas. Para la época en que realizó la denuncia –mediados de 2008–, el financista manejaba una cartera de unos 500 millones de dólares, pero ya estaba recibiendo una fuerte presión para incrementarla en alrededor de 150 millones más. Voracidad de banqueros que a veces termina trayendo ingratas sorpresas.
Arbizu, tal vez con el afán de dejar sentado que no se trataba de una confesión cualquiera, entregó al magistrado interviniente un documento titulado, con modesta veleidad literaria “Mi error”. En ella el asesor en finanzas asume su responsabilidad de transferir dinero sin autorización y merced a la falsificación de la firma del cliente dueño de esa plata, el ex propietario de Musimundo.
Agujeros negros
Para cuando la Argentina se derrumbaba y los pequeños ahorristas chocaban contra el muro del corralito, Arbizu prestaba sus eficientes servicios a la UBS. En su rol de asesor financiero, le prometió a un cliente chaqueño –que pretendía llevar su dinero al exterior– una mayor tasa de interés que la ofrecida por ese banco internacional. El cliente aceptó, pero cuando quiso retirar su dinero, Arbizu no tuvo más remedio que tapar el agujero del dinero faltante de la cuenta de otros clientes suyos, unos ciudadanos paraguayos de apellido Acevedo Quevedo. Cumplió con el cliente chaqueño, pero a costa de los dineros de los paraguayos, quienes en ese momento no reclamaban su dinero, pero dos años después se presentaron y le dijeron al audaz financista: “Queremos la nuestra”. Y Arbizu, para cumplir con la perentoria exigencia, decidió sacar el dinero –2.800.000 dólares– de la cuenta de Garber y transferir, falsificando la firma de mister Musimundo quien, fatalmente, se avivó de la jugada y advirtió el agujero negro.
En tren de desovillar el modus operandi de JP Morgan, Arbizu le relató al juez Torres las más clásicas maniobras perpetradas por ese banco transnacional. La primera de ellas se enfoca en seducir a quienes venden sus empresas en la Argentina para que saquen del país el cash obtenido por esa operación y así evadir impuestos.
En otro de sus curros, JP Morgan no actuaba sola, sino que requería del favor de alguna Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP), por lo menos hasta que éstas manejaban la plata de los jubilados. Si una empresa salía al mercado de valores ofertando públicamente una acción o bono de deuda a través de JP Morgan, las AFJP adquirían esos papeles, aún cuando no fueran rentables, ya que el negocio pasaba por sacar los fondos del país y administrarlos en Suiza, Estados Unidos u otro lugar donde brillara el logo de JP Morgan.
La lista de Arbizu
El financista acorralado no sólo decidió presentarse ante la Justicia federal, sino que puso en manos del magistrado actuante la única arma que tiene este tipo de operadores financieros: información. La que poseía Arbizu no era nada despreciable para quien quisiera ir hasta la médula del sistema de lavado y evasión aplicado a la legislación argentina.
La nómina de actores económicos de primer nivel, las cifras precisas de sus “inversiones”, los números de cuenta de las personas físicas y compañías, con un detalle que asombra a cualquier neófito, fueron entregadas al juez Torres. Redacción Rosario las reproduce, como ya lo hiciera, hace casi dos años, Crítica de la Argentina. Curiosamente, el diario porteño no volvió a publicar sobre aquella investigación más que unas breves líneas, y eso porque en la conferencia de prensa la presidenta Cristina Fernández recordó la causa judicial en la que pena Clarín: “Luego recordó una información que reveló Crítica de la Argentina: los dueños de Clarín giraron “miles de millones de dólares” al exterior”, reseñó el periódico, lacónicamente. Se ve que muchas cosas cambiaron en Crítica desde junio de 2008.
Listado puro y duro
El siguiente listado corresponde a empresas y personas físicas investigadas por el juez Torres por los presuntos delitos de lavado de dinero y/o evasión fiscal. En primer término figura el nombre o razón social, luego el número de cuenta y, entre paréntesis, el monto en dólares de las operaciones presuntamente irregulares.
Familia Bulgheroni
Los hermanos Bulgheroni son los principales clientes del listado presentado por Arbizu, con depósitos por 1.500 millones de dólares repartidos entre las compañías Bridas, Plus Petrol y Torno Constructora.
Empresas controladas por Marcelo Mindlin, dueño de Edesur y socio en la transportadora de energía eléctrica Transener.
Pampa Holding SA, 220508816.00 (3.332.707,98).
Diruley SA, controlada por Pampa Holding, 220508816.00 (11.642.372,56).
Ledesma, empresa agroindustrial que provee azúcar, jarabes, alcohol, fructosa, papel, carnes, granos, frutas, jugos concentrados y aceites esenciales. Pertenece a la tradicional familia de Carlos Pedro Blaquier.
Ledesma SAAI, 9700474208.00 (8.527.138,25).
Blasker Investments Inc, 9700474208.00 (79.573,35).
Bellamy Global Trading Inc, 9700474208.00 (76.460,76).
Calilegua SAAIC, 9700474208.00 (10.243,38).
Orange Creek SA, 100119808.00 (30.563.532,19).
Orange Creek tiene otro número de cuenta, pero según los estados contables de Ledesma tienen participación en esta firma.
Familia Priu. Jorge Priu fundó la petrolera San Jorge en los años 60’ y fue vendida en 1999 por 1.200 millones de dólares.
Jorge Priu, 89545008.00 (5.730.039,04).
Norberto Eduardo Priu y Ana María Priu, 1999 Trust, 9708228608.00 (17.905.144,48).
Morgan Trust Company of the Bahamas LTD, 9708228608.00 (69.542.204,94).
Fox River Grove LTD, 9708228608.00 (24.357.555,70).
Rosendale Investments Holdings Ltd, 9708228608.00 (19.815.615,86).
Paul Priu 1999 Trust, 9708228608.00 (3.898.034,93).
Classic Liberalism Irrevocable Trust, 9708228608.00 (3.468.321,97).
Tony Priu 1999 Trust, 9708228608.00 (3.886.791,34).
Ana María Priu-Cambo 1999 Trust, 9708228608.00 (5.831.740,50).
Norberto Eduardo Dynasty Trust, 9708228608.00 (2.344.914,45).
Diana Stella Bain Trust, 9708228608.00 (789.368,90).
Norberto Eduardo Priu, 9708228608.00 (338.861,28).
Fundación Instituto Leloir, 9708228608.00 (473.972,77).
Ana María Priu, 9708228608.00 (214.285,24).
Diana Stella Bain, 9708228608.00 (154.604,06).
Norberto A. (Toni) Priu, 9708228608.00 (63.964,79).
Asociación Civil Siempre Ayuda
Nunca Danes Charitable Trust, 9708228608.00 (24.331,50).
Fundación Instituto Leloir Charitable Trust, 9708228608.00 (1.157,53).
Fundación Friedrich A. Von Hayek
Irrevocable Trust, 9708228608.00 (970,26).
Normatil SCA, 89546708.00 (42.644.737,26).
The Foundation Institute Leloir
Expansion and Renovation Trust, 89546708.00 (233.447,15).
Norberto Priu, 89546708.00 (14.231,36).
María Marta Scalesciani, 89547208.00 (6.164,64).
Batuque Sociedad en Comandita por Acciones, 89545008.00 (87.226.468,88).
Apocope Swift Limited, 89545008.00 (182.618,67).
Ganapia Inc, 89545008.00 (138.756,74).
Minooka Holdings LTD, 89545008.00 (132.204,75).
Familia Costantini. Hay cuentas a nombre de Eduardo, su hijo Tomás, y demás familiares y varias de sus empresas, como Consultatio y Nordelta.
Consultatio SA, 38246708.00 (13.710.314,42).
Consultatio Inversora SA, 38246708.00 (7.202.192,26).
The Film Investor LLC, 38246708.00 (1.374.560,11).
Estévez y Alejandro Estévez, 38246708.00 (1.143.442,13).
The Latin American Film Company LLC, 38246708.00 (972.613,52).
Consultatio Asset Management GFCISA, 38246708.00 (922.907,72).
Eduardo & Mariana Costantini, 38246708.00 (868.833,89).
Nordelta SA, 38246708.00 (800.766,91).
Quetzal Advisors Inc, 38246708.00 (450.000,00).
Investor Office Group SA, 38246708.00 (416.619,05).
Compañía Inmobiliaria San Martín de Tours, 38246708.00 (254.027,76).
Fundación Eduardo Costantini, 38246708.00 (1.445.221,71).
Eduardo F. Costantini Jr, 38246708.00 (110.000).
Teresa Correa Ávila, 38246708.00 (83.407,19).
The Costantini Film Company LLC, 38246708.00 (60.632,69).
Las Garzas Blancas SA, 38246708.00 (50.000,00).
María Soledad Costantini, 38246708.00 (19.668,14).
María Teresa Costantini, 38246708.00 (12.400,30).
Mariana Costantini, 38246708.00 (12.007,24).
Tomás Costantini, 38246708.00 (5.783,66).
Familia Quentin-Caraballo, dedicada a los fondos de inversión agrícolas.
Claudia Caraballo de Quentin, 98494408.00 (22.440.751,88).
Pampa Agribusiness Fund LP, 98494408.00 (5.069.675,49).
Estanar Estancias Argentinas SARIC, 98494408.00 (19.583,17).
Pampa Management SA, 98494408.00 (7.019,67).
Farmamundo.com, 98494408.00 (6.821,13).
Cuentas del empresario Rodolfo Costantini, de Frigorífico Rioplatense, fundado por su familia en 1974.
Frigorífico Rioplatense, 1772641309.00 (54.656,51).
Rodolfo Costantini, 1772641309.00 (314.154,95).
Rafor SA, 1772641309.00 (6.882,27).
Sitio web Mercado Libre, comercialización de productos on line.
Mercado Libre Inc, 220647545.00 (11.816.105,87).
Nicolás Szekasy & Gloria Goldstein de Szekasy, 220567151.00 (1.008.834,53).
Calistonga Investments Corp, 220567151.00 (4.051.961,93).
Hernán Kazah & Paola Virginia Fagioli, 220567191.00 (553.728,69).
Hernán Kazah, 220567191.00 (14.901,01).
SIF Investments, familia Bemberg, ex propietaria de la cervecería Quilmes.
SIF Investments LTD, 220508331.00 (7.662.864,43).
Familia Melhem, ex dueña de cervecería Bieckert, licenciataria de zapatillas Reebok, intereses en la industria del plástico, hoy propietaria de la firma TYAX SA, ex Panam Group.
Miguel Alberto Melhem, 9702100808.00 (3.185.431,62).
Marcel Erwin Melhem, 9702100808.00 (3.114.336,87).
Martha Susana Espejo de Melhem, 9702100808.00 (585.462,01).
Mónica Marta Melhem, 9702100808.00 (505.667,42).
Miguel A. Melhem & Marcel E Melhem & Eduardo M. Nicora, 9702100808.00 (159.688,94).
Viamex SA, 9702100808.00 (100.047,69).
Madko SA, 9702100808.00 (422.559,75).
Syar SA, 9702100808.00 (39.146,57).
Fibrafil SA, 9702100808.00 (7.894,22).
Da Verde LLC, 9702100808.00 (3.190,81).
Tyax SA, 9702100808.00 (1.740,04).
Moplo SA, 9702100808.00 (1.738,76).
José Cartellone Construcciones Civiles SA
Rau Rauek & Gerardo Raúl Rauek, 220654494.00 (351.966,32).
Familia Lutz, dedicada al agro
Juan Jacobo Lutz & Irma Haydee Ojeda de Lutz, 220497738.00 (6.757.897,35).
Orlando Lutz Fogar & Néstor Lutz Ibarra, 220497738.00 (150.229,50).
Directivos de Estancia María La Linda SA
Enrique Boilini & Carolina P. Augugliaro, 22067488.00 (5.992.980,00).
Leonardo Anidjar, ex director del Banco Bansud
Leonardo Anidjar &/or Silvia Josefina Lifschz de Anidjar, 9700822908.00 (2.486.390,07).
Leonardo Anidjar 9700822908.00 (12.913,62).
