Artemio López en su disertación del viernes en Rosario.
Artemio López en su disertación del viernes en Rosario.

El sociólogo Artemio López, estimó, de paso por Rosario, que con la Asignación Universal por Hijo (AUH), la provincia de Santa Fe terminará recibiendo por año unos 800 millones de pesos. Video.

Más cautivados por el Pentateuco –los primeros cinco libros de la Biblia, antiguamente atribuidos a Moisés, y que la Alta Crítica alemana descubrió que habían sido escritos por varias escuelas de escribas–, los estudiantes de teología apenas se detienen en otro tomo bíblico, Lamentaciones, que muchos adjudican al profeta Jeremías. A lo largo de la presente centuria, la hermenéutica política argentina deberá esmerarse en descifrar el intrincado origen del ya voluminoso libro de las Lamentaciones Socialistas, inaugurado en las postrimerías del siglo XX, cuando se inició el ciclo que concluyó con Hermes Binner al frente de la Gobernación santafesina. El último gimoteo socialista, en boca del ministro de Desarrollo Social local, Pablo Farías, gira en torno del atraso de partidas nacionales para comedores comunitarios. El sociólogo Artemio López, poco afecto a la teología, estimó, de paso por Rosario, que con la Asignación Universal por Hijo (AUH), la provincia de Santa Fe terminará recibiendo por año unos 800 millones de pesos.

Pero el número más importante que arrojó Artemio es otro: esa inversión social llegará a los estómagos, pupitres y libretas de vacunación de, estima, 400 mil chicos de esta provincia. 24 horas antes de la disertación del mentor de la consultora eQuis, Farías había opinado sobre los efectos de la AUH en la provincia: “Teníamos expectativas mayores”, ponderó.

Génesis

La extensa retahíla de lamentos de estos tres lustros es demasiado agobiante para recordarla en detalle, pero en los últimos siete días se reflotó con fuerza una queja clásica del actual partido de gobierno, que puso al gobierno nacional como sujeto central de esa demanda: la falta de fondos que le permita gobernar como el socialismo y sus aliados desean.

Como se dijo, el ministro Farías salió a denunciar los “retrasos” en determinadas partidas destinadas a la ayuda social. Para el ministro de Binner, el Estado nacional atrasa el envío de unos 15 millones de pesos que deberían atender y sostener a comedores comunitarios, y de paso habilitar la carga de la Tarjeta Única de Ciudadanía (TUC), un instrumento pergeñado por la administración socialista pero financiado por el gobierno de Cristina.

“Hay cuestiones políticas”, señaló el ministro Farías, cuando se lo consultó sobre las presuntas demoras, en declaraciones realizadas en un programa de la emisora santafesina LT10. Y agregó que desde la Nación “aducen cuestiones de caja”, pero interpretó que “a esta altura de las circunstancias, la forma que recibimos los fondos es muy mala”.

El funcionario explicó ante distintos medios de prensa que existe una situación compleja en los comedores comunitarios, y adjudicó esas complicaciones a “la inflación”.

El ministro de Binner no precisó si la Nación está obligada a sostener los comedores a los que presuntamente se le debe el dinero que mencionó: “Sentimos esa mayor demanda de recursos para atender los desajustes por la inflación. Estamos optimizando los recursos para entregar más dinero a los comedores. Pero es difícil sostenerse con estos niveles de partida que se están entregando (desde la Nación), sobre todo que los recursos de la provincia no pueden aumentar”. En éste último punto no explicó por qué el Estado santafesino no puede incrementar la ayuda social.

Las Tablas de la Ley (de Coparticipación)

Al mismo tiempo, los legisladores del Frente Progresista Cívico y Social, comandados por el socialismo, ratificaron en una reunión llevada a cabo en Rosario “la necesidad de que el Gobierno nacional atienda el reclamo de la provincia sobre los fondos de la Coparticipación Federal”.

El senador nacional socialista Rubén Giustiniani, los diputados nacionales Mónica Fein, Alicia Ciciliani, y Miguel Ángel Barrios, todos socialistas; Susana García y Carlos Comi, de la Coalición Cívica-ARI; Verónica Benas, del SI por la Unidad Popular; Fabián Peralta, del GEN; Jorge Álvarez, de la UCR, y Carlos Favario, del Partido Demócrata Progresista plantearon, entre otras cosas, que ya es hora de que se ponga fin a la injusticia que representa la deuda que la Nación tiene con Santa Fe, en sus diferentes versiones.

Pero el encuentro ofreció otros matices: “Esta reunión tuvo tres temas centrales, y en particular acordamos como urgente sincronizar las iniciativas con respecto al tema jubilatorio y previsional, con el fin de impulsar desde todos los diputados del Frente Progresista el debate sobre la movilidad jubilatoria en la Cámara baja, como también en Senadores”, señaló la diputada nacional y presidenta del Bloque Socialista, Mónica Fein.

Muy pocos de los asistentes a ese cónclave progresista puede decir que no participó, en una u otra forma, del gobierno de la Alianza que determinó la quita de un 13% a los haberes jubilatorios para llevar adelante el ajuste que Fernando de la Rúa impuso con el único fin de afrontar la deuda pública con los organismos financieros internacionales. Nada de eso se discutió en el sínodo de obispos de centroizquierda.

“Necesitamos sacar a los jubilados de la pobreza”, destacó Giustiniani, autor de uno de los proyectos presentados en el Congreso para actualizar los haberes jubilatorios. La semana pasada, el senador nacional socialista fue sorprendido en los pasillos de la Cámara alta por el notero del programa Duro de Domar, quien le preguntó qué le parecían los dichos de su par Ernesto Sanz respecto de los efectos de la AUH, que para el radical habían aumentado los consumos de droga y el juego. “Ya lo dijo el propio Sanz, le tergiversaron sus palabras”, contestó el socialista. Cuando se le repreguntó lo que ningún periodista le preguntó en Santa Fe, esto es si había escuchado los dichos de Sanz, Giustiniani dijo que no, y optó por una poco elegante retirada, ensayando una nerviosa sonrisa, seguido bien de cerca por el cronista y la cámara del envío diario de Canal 9.

Números

Sobre la AUH, ese forúnculo surgido en la epidermis opositora, Artemio López señaló: “Sobre 400 mil niños objetivo, el presupuesto anual para la provincia de Santa Fe será de aproximadamente 720 millones de pesos, actualizados por el valor del salario familiar por hijo, esto supone que después de Buenos Aires, la de Santa Fe será la segunda transferencia nacional por AUH”.

El sociólogo, que participó del panel Partidos al Medio que organizó la Cooperativa La Masa, productora de este diario digital, sumó más conceptos: “Con esta transferencia- y la actualización prevista para la asignación- , los valores de pobreza e indigencia en la Gobernación de Hermes Binner descenderán a los menores niveles observados desde la recuperación democrática”.

La pregunta del millón, la que se formulan centenares de miles de beneficiarios, la decodifica, con un grado de síntesis envidiable, el propio López: “¿Cómo se entiende, entonces, la solidaridad –explicitada en el silencio de Rubén Giustiniani– con las descalificaciones antidiluvianas que Ernesto Sanz descargara sobre la AUH?”. Artemio sumó otro interrogante: “¿Puede tanto la ideología gorila que no permite analizar los beneficios que la asignación reporta para la propia gestión socialista provincial?”. Esos dichos ya están planteados en el blog de Artemio, ramble tamble.

Quien también aportó algo en términos de números fue el dirigente de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) Luis D’ Elía, quien sostuvo en Luxemburgo –invitado por Mikhail Gorbachov, que lo nombró miembro del Comité Científico del Foro de Política Mundial– que el modelo argentino impulsado por Néstor Kirchner primero y Cristina después, “proclama que es posible compatibilizar crecimiento económico y la justicia social”.

El dirigente social sentenció: “Hoy, de la mano de Néstor Kirchner, primero, y de Cristina Fernández de Kirchner después, crecimos al 8 por ciento anual; creamos 4 millones de puestos de trabajo; se jubilaron 2 millones mas de argentinos e incluiremos al mes de diciembre de este año a 6 millones de niños a través de la Asignación Universal por Hijo”.

Las preguntas de Artemio siguen sin respuesta. ¿Estará a tiempo el progresismo de subirse al tren de la inclusión?

Éxodo

Esos beneficios a los que alude Artemio López representan un visible éxodo desde las calles hacia las aulas y los centros de salud, habida cuenta de otro de los puntos altos de la política pública instrumentada por el gobierno de Cristina Fernández, cual es la obligatoriedad de todos los beneficiarios de estar al día en términos de escolaridad e insertos en los planes de vacunación y controles sanitarios.

La licenciada en Trabajo Social e integrante del Movimiento Martín Fierro Mariana Bautista, en un artículo publicado por Redacción Rosario, señala que las declaraciones de Sanz “se asientan desde una postura de estigmatización de los sectores populares, a partir de una mirada que niega las posibilidades de creación que tienen éstos de algo superador a la realidad que les toca vivir”.

Para la especialista, la AUH “constituye un hecho de trascendencia, que supone hacer memoria, retomando una de las consecuencias del modelo neoliberal desde la responsabilidad pública que esta medida contiene, ya que a partir de la creación de este derecho el gobierno nacional genera una respuesta, reconociendo y responsabilizándose sobre su deuda respecto a los sectores sociales que hoy no cuentan con el acceso a una integración laboral”.

Bautista opina que “la medida tuvo un fuerte impacto en las posibilidades de integración escolar argentina de muchos niños y jóvenes, como también en el acercamiento de muchos compatriotas a las instituciones de salud, y porqué no en sus posibilidades de tener acceso a determinados bienes, como nos plantean cotidianamente los vecinos en el barrio”.

Ese éxodo desde la invisibilidad hacia la Tierra Prometida de la inclusión es lo que no perciben ni Sanz, ni Binner, ni Giustiniani, ni sus aliados en el Frente Progresista Cívico y Social.

Deuteronomio

El Deuteronomio es otros de los cinco libros del Pentateuco, y relata las idas y vueltas del pueblo de Israel y del esfuerzo para conservar tanto su patrimonio espiritual como los mandatos éticos. La hermandad entre las 12 tribus, la justicia y ayuda a los más débiles, las prácticas económicas en las que no se permite ni la usura, ni el comercio engañoso o la especulación, sobre todo en lo que hace a la tenencia de la tierra (no se podía vender la misma a perpetuidad), es uno de los núcleos de ese libro.

El socialismo santafesino parece haber elegido otro camino: pone un descomunal énfasis en un federalismo que no tiene lógica sin la fuerte presencia de una Nación que le otorgue sentido; se puso del lado de quienes pregonan que la tierra y su producido, la soja, deben ser intocables, exigiendo que si se toca esa renta debe volver a las manos de esos poderosos productores, la noción de coparticipación no es nada solidaria con el resto de las tribus (provincias) menos favorecidas por la naturaleza.

Tal vez le ocurra a Binner lo que le pasó a Moisés, quien –ya anciano y casi ciego– no pudo siquiera ver desde los montes cercanos los perfiles de la Tierra Prometida por Yahvé. En el caso de la Argentina, ese objeto de deseo es una Patria donde impere la Justicia Social.

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