Dromi, Lifchitz, Bergoglio, De Narváez y Sanz. Un equipo con garras.
Dromi, Lifchitz, Bergoglio, De Narváez y Sanz. Un equipo con garras.

Entre las muchas especulaciones de la cofradía de analistas políticos locales, una de ellas siempre resonó con el retintín típico de la ridiculez: el intendente Miguel Lifschitz sería tentado por el kirchnerismo y, si la interna socialista lo dejara afuera, jugaría para Néstor en 2011. Este miércoles la realidad le metió un buen sopapo a tamañas conjeturas, y ofreció una foto de esas que valen más que mil mediocres editoriales: el lord mayor de Rosario, el cardenal Jorge Bergoglio, Roberto Dromi, Francisco De Narváez, y Ernesto Sanz.

La edición de Clarín –nada menos– de este jueves muestra las sonrisas poco contagiosas del lord mayor de Rosario, el cardenal Jorge Bergoglio, el ex ministro privatista de Carlos Menem, Roberto Dromi, el Colorado Francisco De Narváez, y como punta punta, el goleador Ernesto Sanz, que antes del encuentro pasó por varios bingos y casas de dealers para cerciorarse de que la Asignación Universal por Hijo se sigue yendo por las perversas canaletas del juego y la falopa.

Está claro que la presencia de Lifschitz en el seminario, aún con semejantes compañías, no lo ubica en la misma línea de furibunda confrontación que caracteriza a otros de los presentes, pero sí indica que el hombre quiere jugar sus fichas en escenarios que trasciendan la escala municipal.

En momentos en que el gobernador de Santa Fe Hermes Binner saluda a cuanto turbante camina por Kuwait, acompañado del senador Carlos Reutemann, Lifschitz se mostró junto a la mayoría de las caras más representativas de la oposición al gobierno nacional.

Ese roce, y el despliegue que le dio a la actividad el principal soporte mediático de la coalición opositora, le da a la imagen del intendente rosarino una perspectiva que los sitúa como un ambicioso competidor por la Gobernación. La pregunta es si ese marco le da o le quita chances.

Seminario con caripelas archiconocidas

La cita que juntó a esa delantera de lujo y a varios suplentes del estilo que enamoraría a los Beckenbauer o Pelé fue planeada organizada por la escuela de posgrado Época de la Universidad del Salvador (USAL), cuyo mentor y director es el ex ministro de Obras y Servicios Públicos que privatizó a casi todo el Estado argentino, Roberto Dromi.

De este modo, se dio por inaugurado el seminario internacional “Consenso para el Desarrollo”, que dio a luz un documento denominado “Reflexiones sobre Solidaridad y Desarrollo”, firmado por todos los presentes.

Bergoglio fue quien más letra dio al Gran Diario Argentino, como era de esperar. “Avanzar en la reconciliación entre sectores y en la capacidad de diálogo para edificar una amistad social que incluya a todos, es el punto de partida para proyectarnos como comunidad sustentable ante los desafíos que desorientan el destino nacional”, manifestó el presidente del Episcopado de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Lo escuchaba, sin hesitar, la crema de la clase política nacional, con más o menos votos en sus alforjas pero tod@s exhibiendo frondoso pelaje opositor. Así, en primera fila, asentían Ernesto Sanz, titular de la UCR, De Narváez, Hilda “Chiche” Duhalde y Margarita Stolbitzer.

La actividad fue presentada como una buena oportunidad para presentar una serie de “acuerdos básicos”, de los que dieron cuenta a través de su elaboración los referentes opositores. Según los organizadores y su principal difusor –Clarín– faltó el oficialismo, que “se autoexcluyó”.

Dice el matutino que “el oficialismo no sólo no participó del acuerdo, sino que no fueron al acto ni siquiera el senador del FPV Nicolás Fernández y el jefe de la bancada de diputados oficialistas, Agustín Rossi, como si estuvieran fuera del universo kirchnerista. La excusa que encontraron en El Grupo es que ambos referentes oficialistas disertarán en el ciclo, lo cual habla de que en realidad le dan valor al diálogo pero prefieren evitar la foto que otros buscan o no eluden.

Lo cierto es que la escuela de posgrado Época, tiene en su staff académico a los ex ministros de Justicia Jorge Vanossi y de Defensa José Horacio Jaunarena, ambos radicales que hicieron época, sin duda.

Dromi no se quedó atrás al abrir el seminario, y destacó: “Lo de hoy (por el miércoles) sólo ha sido el puntapié inicial de nuestra apuesta y compromiso de desarrollo integral y progreso humano con dignidad de vida para profundizar, ahora, el cambio, consolidando un desarrollo sustentable y definitivo”.

El documento del acuerdo, que se dice llevó un año de tratativas y negociaciones, incluye “propuestas como un impuesto a la renta financiera, la eliminación de las retenciones y la disminución de los planes asistenciales”, pero nada dice de la canalización de la ayuda social del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a las ciénagas de la droga y los juegos de azar.

Por si hubiera hecho falta, Bergoglio aclaró que “esto no es una plataforma electoral, sino una base para caminar juntos”, al tiempo que calificó el acuerdo “como plural y de conjunto”, lo cual –supone, como supuso el 28 de junio de 2009– que permitirá “seguir edificando puentes para cortar con las brechas y distancias entre los argentinos”.

La nómina de personalidades que le dieron colorido marco al lanzamiento del seminario se completó con el rector de la USAL, Juan Tobías; el ex ministro descontador Ricardo López Murphy; el Hombre Tiniebla Enrique Nosiglia; el ex joven alfonsinista Andrés Delich; el ex ministro de los saqueos, Jesús Rodríguez; la ex mano derecha de Fernando de la Rúa, Juan Pablo Baylac; el ex ministro de Deesempleo, Armando Caro Figueroa, y el Nombrador de Ciro James, Guillermo Montenegro. O sea, como dicen los periodistas de la farándula cuando enumeran las estrellas que asisten a alguna fiestonga del ambiente, “no faltó nadie”.

Lifschitz se retiró sin hacer declaraciones.

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