A poco más de 400 días de las elecciones en las que el Frente para la Victoria retuvo la primera minoría en todo el país; perdió el control de la Cámara de Diputados; Francisco de Narváez derrotó a Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires; la Mesa de Enlace se preparaba para gobernar; Elisa Carrió proclamaba que “de los Kirchner la gente dice «los quiero ver muertos»”, y algunos analistas de la ciudad hacían gala de vaticinios precoces y analizaban el “post kirchnerismo”, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner estará presente en el acto que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) prepara para celebrar sus 126 años de vida. Será el segundo Jefe de Estado que participe de un aniversario de la entidad. El primero fue Raúl Alfonsín, en 1983. Este miércoles seguramente no se respirarán aromas de Tercer Movimiento Histórico, pero sí un clima muy distinto al de aquel 28J.
Mucha agua corrió bajo el puente desde aquellas batallas por “La 125”, un número que se hizo famoso pero que pocos pueden explicar y salir airosos. Este miércoles, en el edificio que encarna la síntesis del negocio agroexportador, Cristina dará su discurso invitada por quienes más rápidamente advirtieron la levantada del gobierno nacional y perciben que las chances que nadie le daba al kirchnerismo en los comicios presidenciales del año que viene no son las que proyectaban los augures de 2009, y menos las que pronosticaban los editorialistas de 2008.
La mandataria nacional acompañará al presidente de la entidad bursátil, Cristián Amuchástegui, quien no sintió cambios de temperatura ni de coloración en sus mejillas sino más bien se agrandó cuando anticipó que “está confirmada la presencia de numerosas autoridades nacionales”, los mismos funcionarios que hasta no hace mucho eran cascoteados por Dányelis variopintos y fustigados por Volcatis desaforados.
“Será la segunda vez que un presidente de la Nación nos visita y eso para nosotros es muy importante porque habla de poner en pantalla y valorizar el trabajo de la gente del interior”, alardeó el Hombre de la Bolsa.
Amuchástegui se encargó de desvirtuar las operetas de prensa que pretendieron instalar la idea de que la Presidenta vendría a realizar anuncios sobre retenciones: “En cuanto a la posibilidad de anuncios, no sabemos nada”. Claro, muchos argumentarán que el titular de la Bolsa local acto seguido agregó: “De todas maneras, nosotros vamos a plantear algunos temas referidos a la comercialización de granos, de valores y vamos a pedir alguna obra de infraestructura para la región”. Sí, claro. Igualito a los alaridos destemplados del Paladín Entrerriano en las fragorosas jornadas del “piquete ruralista”, al borde de la ruta y requisando camiones mientras se remarcaban a fuego rápido y precios nuevos los tetrabrick de leche, las medias reses y las bolsas de harina.
Cristina no viene a un acto político. Viene a institucionalizar el final de la Guerra Gaucha que ya sólo quieren seguir peleando las patrullas perdidas de algunos ex veteranos de combates miserables. Cristina llega a Rosario y muchos de los editores de los principales medios deberán morderse los labios lamentando que no haya ocurrido lo que llegaron a anunciar con fecha probable: la caída del Gobierno y, con él, el cambio de rumbo económico que retrotraiga las cosas a los cómodos años del 1 a 1, cuando el clima social no era tan “crispado”.
En la ciudad que quiso ser La Capital de la República, la que el 25 de mayo de 2008 escuchó vocear a un sojero federado –bajo la larga sombra del Monumento– que “el problema son los Kirchner”, Cristina entrará a la Bolsa de Comercio y escuchará a los señores que más plata han ganado en estos siete años cómo, por fin, se pelean para salir en la foto con ella.
