
Hermes Binner mostró cómo le calza el traje de candidato presidencial testimonial por el Frente Amplio Progresista acusando a la presidenta de no ejercer la conducción del país, una hora antes de que General Motors anuncie 600 nuevos puestos de trabajo en Santa Fe.
El gobernador exhibió su ropaje de presunto estadista y candidato presidencial en Canal 3 de Rosario, donde se permitió repetir consignas elaboradas al calor de la batalla por la 125 –ese vino se picó hace mucho–, y otras de cuño más novedoso: el caso Schoklender sería “producto de la falta de gobernabilidad”. Conclusión: el socialista mostró que la prenda le queda grande. El sastre deberá ajustar detalles y sugerirle que, al menos, no meta cada pata en pantalones distintos, como cuando criticó el modelo de construcción de viviendas de Madres de Plaza de Mayo, olvidando que Miguel Lifschitz hoy ejecuta una de esas soluciones habitacionales en el barrio Qom de Rosario.
Aún no se sabe cuáles fueron las verdaderas razones ideológicas que impulsaron a Binner a vetar a Francisco de Narváez en el acuerdo que Ricardo Alfonsín celebró con el sector de la Tendencia Involucionaria del peronismo liderado por el Colorado, porque sus propuestas de campaña tienen un rancio aroma a centroderecha.
El primer mandatario provincial socialista de la historia está a favor de bajar las retenciones a las exportaciones de granos –“se puede buscar una forma escalonada”, dijo–; sostuvo que dijo que la inflación es el problema “más grave” que hoy enfrenta el país, como repiten a coro los economistas neoliberales a lo ancho y largo de la city porteña –es el radio máximo de éxito para esa prédica–, y confesó, con la ambigüedad de aquellos felices años de la Alianza: “No creemos que el dólar tenga que estar frenado tantos años como en el uno a uno. Tiene que haber una evolución, pero pensar en un rápido cambio de la convertibilidad, hoy sería altamente negativo para el país”.
Pero este miércoles Binner cargó fundamentalmente contra Cristina Fernández de Kirchner, observando que, como ya lo pidieran los meseros del enlace y todo el abanico impúdico del Grupo A, Factor Republicano Negativo: “Hay otra forma de gobernar, con menos crispación y más seguridad jurídica”, amonestó, provocativo, la entrevista que le hizo Sergio Roulier para el programa De 12 a 14.
Consultado acerca de si su candidatura le sacaría votos a Ricardo Alfonsín o a Cristina, el mandatario respondió que lo único que le interesa es “tener un programa que signifique cambiar lo que hay que cambiar y mantener los beneficios que haya que mantener”, para luego apostar a la nada misma disfrazada de inteligente consigna: “Hay otra forma de gobernar, con menos crispación, con más seguridad jurídica. Y ello significará más inversión y mano de obra”.
Ya convencido de haberse metido en la piel del estadista que le hace falta al país, Binner sentenció que la inflación es el problema “más grave” de la coyuntura, sugirió empezar a trabajar en las soluciones, aunque reconoció que llevará tiempo, una forma de no decir que él no sabe cómo solucionar una variable que nadie en el mundo pondera como grave para el desarrollo sustentable de la Argentina en el corto o mediano plazo.
Binner, azuzando fantasmas que no puede desconocer que afectan a los ciudadanos más frágiles y menos informados, advirtió sobre un presunto desmadre hacia la hiperinflación, y recomendó la necesidad de acuerdos entre sindicatos y patronales: “Cuanto antes comencemos una política de desinflación será más provechoso para el país”, pontificó, sin medir las consecuencias.
Sobre el caso de las viviendas sociales que involucra a Sergio Schoklender, y los cambios de funcionarios en el Inadi, banner opinó que “son producto de la falta de gobernabilidad en el país”. Y por si no se hubiera entendido, agregó: “Estos hechos están demostrando falta de conducción”.
Tal vez Binner olvide que desde que él asumió las autoridades del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro) ya cambiaron tres veces, por motivos mucho más oscuros que los que motivaron la intervención del Inadi, o que en las cárceles santafesinas muere un preso cada quince días. ¿Será eso falta de conducción?
¿El traje de candidato? “Holgado de sisa”, diría una costurera.
Fuentes: rosario3.com | Télam
