El maquillaje –ahora photoshop– no es un proceso meramente externo.
El maquillaje –ahora photoshop– no es un proceso meramente externo.

Ante la inminencia de los comicios presidenciales, resulta particularmente interesante ver cómo cada candidato va llegando a la recta final y más interesante aún es hacerlo a través de sus voces de campaña. En esta oportunidad y considerando su destaque entre los segundos, trataremos la del candidato del FAP, Hermes Binner.

Algunos aspirantes, completamente exhaustos por el esfuerzo, parecieran necesitar un pulmotor para seguir gritando que no se necesita ser gobernador previamente para poder acceder al ejecutivo nacional (No, no es Mandela, tampoco Kennedy ni Perón, es Ricardito).

Otros, sabiendo la importancia de unos pulmones sanos, prefieren cambiar la estrategia discursiva y optar por declaraciones cortas pero incisivas, o por lo menos eso creen ellos. Palos, chicanas son también elementos del discurso político, sobre todo en tiempos de campaña electoral. Trataremos aquí de analizar con mayor agudeza el cambio en la estrategia discursiva del candidato por el FAP. 

El lector habrá advertido que el presente artículo se inscribirá en una determinada concepción de lo que es un discurso político y no sólo eso, sino lo que de lo que el mismo es capaz de hacer creer y hacer decir. Tal como expresa Eliseo Verón, el campo discursivo de lo político implica enfrentamiento, relación con un enemigo, lucha entre enunciadores.

Es en este sentido que puede hablarse de la dimensión polémica del discurso político. Ello supone pensar que de lo que se trata aquí es de conceptualizar un campo discursivo y no meramente un discurso en singular. Aquel campo discursivo en el que se dan cita innumerables tipos de interacciones, relaciones asimétricas (otras simétricas) entre juegos de discurso.

Así, la enunciación política remite, de manera ineludible, a la construcción de un adversario. Porque todo discurso político implica la construcción de un eje nosotros-ustedes-ellos: nosotros, los que compartimos un campo ideológico, ustedes, a quienes hablamos para convencer de entrar a nuestro campo, y ellos. Esto lleva a poner en cuestión la presencia de una multiplicidad de actos de enunciación política que tiene su correlato necesario, sea éste real o potencial, y no siempre de manera positiva. En otras palabras, el discurso no opera en el vacío ni es producido de manera aislada sino que forma parte de la producción social de sentido.

A partir de aquí, se vuelve esencial preguntarse por quién es el que habla, desde qué lugar lo hace, cuál es su tiempo y sus circunstancias, entre otros interrogantes que comienzan a aparecer, fuertemente, en vísperas de las elecciones nacionales. Éstas últimas resultan ser para el actual Gobernador de la Provincia de Santa Fe un claro punto de inflexión en lo que refiere a sus discursos, en sus modos de dirigirse a sus potenciales votantes. Ello podría ser analizado desde las ópticas más diversas, desde el marketing político, la comunicación política hasta llegar a las nomenclaturas panfletarias de antaño.

Sólo un hecho es cierto: tras los resultados de las elecciones primarias, un cambio de estilo era necesario. Mejor dicho “la fuerza del cambio”. Y así fue. Atrás quedó aquel tono reflexivo con el que supo relatar el Doctor sus vivencias personales en pos de lograr complicidad con el destinatario. En otras ocasiones, Hermes no titubeó a la hora de apelar a la utilización de recursos persuasivos para mostrar cercanía con su público, aludiendo a lugares comunes en los cuales se conjugan las vivencias de todos los ciudadanos, pronunciando nombres propios y hechos concretos tanto de la historia como de la coyuntura provincial.

En los últimos días, el flamante candidato se muestra más dispuesto a dar la batalla en el campo discursivo ya sea desde su cuenta de Twitter o en los titulares de los diarios nacionales más escandalosos. Baste recordar cuando personalmente ofició de fotoperiodista con la primicia de la llegada temprana de Papá Noel a Rosario; o bien leer en menos de 140 caracteres denuncias e invitaciones: denuncia de que el gobierno nacional es sordo (quien mejor que un médico para diagnosticar tal condición) e invitación a un diálogo abierto y plural verdadero.

Una premisa teórica resulta ser muy sugerente: la comunicación verbal efectiva requiere mucho más que el dominio de las reglas de los sistemas fonológicos, sintáctico y semántico de la lengua. También requiere que el hablante identifique a su interlocutor y sus necesidades, determine el objetivo de la comunicación, evalúe las circunstancias contextuales y conozca las reglas de la cooperación, la presentación secuenciada de la información, las violaciones de las reglas de la comunicación y las reparaciones a las mismas, entre otras muchas responsabilidades. ¡Cuidado! Las cosas pueden no salir como se espera que sucedan. Fallas e imprevistos, generalmente, están a la orden del día, dejando sus huellas en el discurso. ¿Resultará efectiva la comunicación del candidato para con sus votantes? ¿Logrará Hermes Binner persuadir a su auditorio? ¿O deberá “el cambio” ejercitar sus músculos para presentarse más “fuerte”?

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