Binner con Damián Scokin, gerente general de LAN Chile, en 2008.
Binner con Damián Scokin, gerente general de LAN Chile, en 2008.

El socialismo criticó que la Justicia rechazara la medida cautelar presentada por la compañía de aviación chilena LAN para seguir cubriendo la ruta Rosario-Lima. “Es una actitud del gobierno nacional para querer salvar a Aerolíneas Argentinas”, opinó Hermes Binner, a quien esa lógica no le inspira patriótico orgullo sino una profunda perturbación. 

El intendente de Rosario Miguel Lifschitz también abogó por LAN: “Lamentamos esta decisión porque interrumpe de alguna manera la operatoria de la línea aérea (chilena)”. Una breve frase del fallo de la Cámara Federal desmonta la línea argumental de los progresistas guardaespaldas de LAN: “Francamente no veo perjuicio”.

Lacónica pero contundente, la expresión que surge del fallo del fuero federal conocido este jueves echa por tierra presuntos efectos negativos que la medida tendría para los rosarinos. Pero vale la pena recorrer el espinel de esta historia de intereses cruzados entre una compañía multinacional y la aerolínea de bandera argentina, atravesada por la actitud poco patriótica de algunos jerarcas "progresistas".

Permiso no renovado

Al mediodía de este jueves, la Cámara Federal de Rosario desestimó la medida cautelar que había interpuesto LAN para seguir volando a la capital peruana desde la aeroestación local.

La historia de esa resolución se remonta a principios de octubre, cuando la jueza federal Sylvia Aramberri extendió por 30 días más la medida cautelar que ya había interpuesto LAN para preservar la conexión con Lima, que le permitió seguir volando a ese destino durante 180 días.

Aquella decisión de la magistrada fue apelada por la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac), y la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, luego de analizarla exhaustivamente, tomó la decisión de rechazar la cautelar presentada por la compañía de capitales chilenos.

El fallo de ese tribunal da lugar al recurso apelatorio de la Anac, que apuntaba contra la cautelar que el 6 de octubre dictara la jueza Aramberri. Asimismo, recuerda que la ruta a Lima fue concedida a LAN merced al Acuerdo de Fortaleza, de 1996, en el que los países de la región acordaron desregular el mercado aerocomercial, promoviendo vuelos “no troncales”.

En su momento, la Anac autorizó a LAN en forma provisoria para que cubra vuelos exploratorios entre Lima y Rosario, permitiendo a la compañía chilena operar esa ruta, pero sólo durante 180 días, plazo que a posteriori fue prorrogado mediante una medida cautelar y se extendió a 30 días más.

El juez de Fernando Lorenzo Barbará, que integra la Cámara Federal de Apelaciones, sostuvo – entre otros considerandos del fallo– que ninguno de los argumentos presentados por LAN respalde “la verosimilitud de su derecho a obtener una prórroga sine die de la autorización que originariamente le fuera concedida”.

El magistrado incluso subraya un aspecto que Binner y Lifschitz omiten mencionar: “Si no olvidamos que los vuelos autorizados tuvieron y tienen carácter exploratorio, cuesta advertir cuál sería el peligro de que la empresa concernida dejara de explorar”.

El escrito finaliza con la inapelable ponderación ya mencionada: “Francamente no veo perjuicio, por lo menos en esta etapa del conocimiento, ni imposibilidad de que en el futuro se volviera a explorar lo que hoy se dejara de hacerlo”.

¿Y eso de pensar en celeste y blanco?

Binner se cansó de expresar en sus campañas y discursos de gestión la necesidad imperiosa de superar las antinomias y desencuentros –que en modo tácito atribuye al estilo kirchnerista– apuntalando la unidad de todos los argentinos y “pensando y actuando en celeste y blanco”.

La reacción del mandatario socialista al terciar a favor de LAN y en contra de Aerolíneas Argentinas muestra que esa pretención de enmascarar las contradicciones con el suave paño de la bandera –tan ambiguo como impracticable, salvo que no esté en los planes de quien la afirma la mínima voluntad de interpelar al poder para defender los intereses de las mayorías– a la hora de los bifes puede ser descartada sin culpa ni lamento.

Un ofuscado Binner sentenció que la suspensión de los vuelos de LAN desde Rosario hacia Lima “es una actitud del gobierno nacional para querer salvar a Aerolíneas Argentinas”, al tiempo que agregó: “Es absolutamente increíble que lo quiera hacer a través de una propuesta que afecta solamente a Rosario”.

Su ya proverbial estilo lacrimógeno nunca da tregua, pero esta vez el mandatario socialista desnudó con inusual agresividad su desapego y desinterés en torno de modelos o políticas que consoliden, al menos parcialmente, la recuperación del patrimonio nacional: “Nos perjudican permanentemente con estas decisiones arbitrarias. Tenemos un aeropuerto descongestionado que podría trabajar mucho más desahogado que el aeropuerto de Ezeiza y por lo tanto sería una ventaja extraordinaria. Pero estos hechos hablan de cómo se quiere salvar a una empresa deficitaria (Aerolíneas Argentinas)”. Y no se puso colorado.

A la queja por el fin de los vuelos a Perú de la chilena LAN dispuesto por la Nación y reafirmado por la Justicia, el socialista sumó otra protesta, al revelar que la administración central también le negó a Copa, la compañía aérea de capitales panameños y norteamericanos, el permiso para unir la ruta Rosario-Panamá.

En declaraciones radiales, Binner asumió la defensa de la aerolínea privada panameña: “Copa ya tenía destinado un avión para hacer el vuelo directo entre Rosario y Panamá, y resulta que finalmente no le dieron autorización, y ese mismo avión que Copa había adquirido para este trayecto lo está utlilizando para la via de Asunción (Paraguay)-Panamá”.

Lifschitz cree que “es un tema político”

Como ya se dijo, el intendente Lifschitz mostró su desconsuelo por la pérdida de los vuelos de LAN hacia Lima. “Este es un tema que tiene que ver con el federalismo y con el respeto que esta provincia se merece”, pontificó el jefe comunal.

El senador provincial electo agregó, con desprecio evidente por la calidad institucional: “Creo que éste no es un tema que deba resolver la Justicia sino el gobierno nacional, tiene que ver con el federalismo y la posibilidad a la ciudad de desarrollarnos”.

Soslayar la importancia de que dos de los tres poderes de la República hayan sentado posición al respecto no parece una actitud democrática, ni apuntala la construcción de ciudadanía por parte del intendente saliente.

Lifschitz habló en plural: “Lamentamos esta decisión porque interrumpe de alguna manera la operatoria de la línea aérea y genera incertidumbre”, al tiempo que relacionó la suspensión de los vuelos de LAN “con el futuro de los rosarinos y los derechos que nos asisten”.

Sin embargo, ni Binner ni Lifschitz demostraron con números o un estudio serio si el impacto negativo o el perjuicio argumentado por ambos es verdadero. Ninguno de ellos, ni el administrador del aeropuerto rosarino, Raúl Garo, pudieron cuantificar qué pierde la mayoría de los rosarinos con la medida adoptada, y tampoco explicaron por qué la aeroestación local casi no tiene operaciones, más allá de los vuelos que LAN ya no podrá realizar.

Sólo un dato, arrojado al voleo por Lifschitz, pretendió generar conmoción estadística: “Este vuelo, que tiene un corto tiempo y que no se ha podido consolidar como una operatoria estable, ha generado más de 6 mil vuelos por mes”. El intendente rosarino no puede ignorar que esa ruta no se consolidó porque desde su origen era de carácter exploratorio, pero además debería exhibir las planillas de vuelo de la compañía chilena, porque 6 mil vuelos por mes arroja, como dramática conclusión aritmética, la friolera de ¡¡¡200 vuelos diarios!!! Sus allegados al menos ya tienen una pista de qué regalar a fin de año al actual lord mayor de la ciudad: una calculadora.

Foto: Asociación Empresario de Rosario

 

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