
Una investigación de la revista Wired reveló detalles sobre la nueva base que la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana (NSA) construye en un pueblo perdido del estado de Utah, como parte de un ambicioso programa de vigilancia cibernética.
Entrevistado por el noticiero online Democracy Now, el periodista e investigador James Bamford –autor del artículo– dijo que la NSA ha instalado puestos de escucha a lo largo de Estados Unidos a fin de colectar y revisar miles de millones de correos electrónicos y llamadas telefónicas, sean estas originadas en el país o en el extranjero.
Según el investigador, el centro de espionaje de Utah contiene bases de datos para almacenar toda forma de comunicación colectada por la agencia. Esto incluye el contenido completo de emails privados, llamadas de celulares y búsquedas en Google, así como todo tipo de datos personales que van de recibos de parquímetro, itinerarios de viajes, a gustos literarios a partir de los contenidos digitales adquiridos vía red.
“La NSA ha negado constantemente que están haciendo cosas, lo que entonces implica que sí lo están haciendo”, dijo Bramford, consultado sobre la negación del Director General de la NSA, Keith Alexander, de que las llamadas y correos privados de los ciudadanos están siendo interceptados.
El Mamut de Bluffdale, tal el apodo utilizado por Bramford para referirse a la colosal estructura que se erige en cercanías de la tranquila colonia mormona de esa región, tiene detrás el objetivo, mucho más secreto –al menos hasta que fue develado– , de decodificar mensajes cifrados.
Una de sus fuentes le aseguró a Bramford que se trata de descifrar información clave – finanzas, transacciones, tratos económicos, secretos diplomáticos y militares extranjeros, documentos legales, comunicaciones personales confidenciales– que suele estar fuertemente encriptada.
Es, básicamente, un “Gran Hermano” de dimensiones formidables, describe Bramford. Para ello dispone de una red de satélites espías, denominada Echelon, distribuida alrededor del planeta con la capacidad de inmiscuirse en la amplia red de comunicaciones a escala global.
Otra fuente militar de rango le sintetizó al investigador el alcance de la capacidad que será instalada en el lugar: “Todos serán blanco. Quien tenga comunicación es un blanco”, le aseguró.
La frase puede resultar un tanto paranoica, pero el hecho es que el nuevo y colosal centro de datos de la NSA, que le costará al Estado norteamericano 2.000 millones de dólares, tiene previsto inaugurar en septiembre de 2013.
