"Este es un acto para honrar la historia", señaló Pinochet Molina, nieto del dictador.

Más de medio centenar de detenidos y decenas de heridos fue el saldo de la jornada de homenaje al dictador chileno Augusto Pinochet, llevada a cabo este domingo en un teatro céntrico de Santiago bajo una fuerte custodia policial.

La policía reprimió con carros hidrantes, gases y palazos en un intento de dispersar a la multitud que salió a las calles para repudiar el acto homenaje que unos mil pinochetistas realizaron este domingo a su genocida insigne en el teatro Caopolicán de Santiago de Chile.

Un total de 64 personas arrestadas y 22 heridos fue el resultado de la protesta. Los disturbios se registraron por parte de detractores del régimen de Pinochet (1973-1990), que intentaban acercarse al teatro Caupolicán, donde se le rindió homenaje al dictador.

El alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, precisó que los enfrentamientos se registraron en más de 10 puntos de la localidad, dejando «cientos de daños a la propiedad pública y privada».

Zalaquett valoró como «un error» la autorización para el homenaje a Pinochet en esa localidad.

«Yo lo dije antes (…) que hubiera preferido que no se haga, porque todos sabíamos lo que iba a pasar. Yo creo que Chile necesita mirar hacia delante», enfatizó el burgomaestre.

“Es una inmoralidad que se le rinda un homenaje a un asesino, a un genocida como lo fue él, que asesinó, torturó e hizo desaparecer, exilió y dejó al pueblo despojado de todos sus derechos sociales», señaló Yolanda Contreras, una de las manifestantes.

«Vengo a desahogarme, porque nosotros no tenemos derecho a voz. Soy pinochetista desde los 15 años, cuando era estudiante, y nunca voy a cambiar de posición y mis hijos también», dijo por su parte Lucila Ruiz, una de las asistentes al acto.

Al interior del teatro, en tanto, antes de la exhibición del documental, hicieron uso de la palabra varios adherentes al ex dictador (1973-1990), entre ellos su nieto, Augusto Pinochet Molina, el único miembro de su familia que asistió al acto.

«Este es un acto para honrar la historia», señaló Pinochet Molina, a la concurrencia.

«Estuvimos 20 años callados y ahora estamos empezando a hablar», señaló por su parte el teniente retirado del Ejército, Juan González, presidente de la Corporación 11 de septiembre, que honra el día del golpe de Estado en 1973 y organizó el acto.

«Este es el acto de los genocidas, de los violadores de derechos humanos», criticó de su lado Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), que encabezó las protestas contra el homenaje.

Al acto no asistió ningún político de la derecha oficialista que dio sustento ideológico a la dictadura pero que hoy ha optado por desligarse de la figura de Pinochet.

De hecho este domingo, en una entrevista con Televisión Nacional de Chile, el ex miembro de su régimen y actual portavoz del gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, señaló estar arrepentido de haber apoyado la dictadura.

«Hay una situación que sí me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos que se efectuó en el gobierno militar y de eso tengo un profundo arrepentimiento de haber sido partidario de un gobierno donde esos hechos sucedían», señaló el vocero oficial, miembro de la ultra conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI).

Como invitados especiales asistieron al homenaje Miguel Méndez, nieto de Blas Piñar, ex ministro del ex dictador español Francisco Franco (gobernó entre 1939 y 1975), Jaime Alonso, uno de los abogados querellantes contra el juez español Baltasar Garzón, -que logró la detención de Pinochet en Londres en 1998-, y Joseph Torres, presidente de la juventud cubana en el exilio.

Al final del acto, los asistentes tuvieron problemas para abandonar el recinto. La mayoría esperó largo rato hasta que se dispersaran las manifestaciones, mientras que otros salieron en autobuses escoltados por la policía.

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