
En el marco de la movilización de gremios afines al titular de la CGT y líder de Camioneros a Plaza de Mayo, por el mínimo imponible de Ganancias, Hugo Moyano se reconoció como la reserva última del verdadero peronismo y no escatimó críticas al gobierno nacional. “Destruir al movimiento obrero es destruir al peronismo”, advirtió.
“Este es un acto pacífico y es una fiesta porque expresamos lo que legítimamente le corresponde a los trabajadores”, dijo Moyano al comenzar su alocución cerca de las 15 y arremetió así contra la decisión de la presidenta Cristina Fernández de retirar a la policía del acto: “Parece mentira compañeros, trataron de meter miedo a la gente. Sacaron la policía, como si nosotros hubiéramos atacado a alguien. Nosotros somos respetuosos de las autoridades. Le estamos demostrando a propios y extraños que tenemos más capacidad y responsabilidad que muchos de ellos”.
Único orador del acto, por 50 minutos Moyano se abocó, justamente, a marcarle la cancha mas bien a los “propios” que a los “extraños” y en tal sentido reivindicó su condición de peronista indicando que el gobierno que preside Cristina –a quien dijo haber visto “muy nerviosa”– es “cada vez menos nacional y popular”.
«¿Cómo es posible que los gremios ahora son destituyentes y atentamos contra la democracia si fueron las organizaciones gremiales las que lucharon por la democracia cuando muchos de estos señores estaban abajo de la cama?”, se preguntó y aunque sin “vocación de buchón” acusó al matrimonio Kirchner de haberse exiliado en la Patagonia durante los setenta y enriquecerse con la circular que derivó en la ejecución de viviendas con deudas: “Durante la dictadura hubo dos clases de exilios: los que se fueron del país y los que se fueron al sur con la 1.050″.
“Algunos funcionarios que dicen que son peronistas, nada tienen que ver con el peronismo cuando atacan a los trabajadores. Y pareciera que hoy un reclamo legítimo de los trabajadores fuera una extorsión”, reflexionó en el escenario dispuesto de espaldas a la Casa Rosada y lanzó: “Destruir al movimiento obrero es destruir al peronismo y el peronismo jamás será destruido en nuestro país”.
Y como para que no quedaran dudas, disparó: “Le digo a la Presidenta; más peronista que yo, Perón», a la vez que le recomendó tomar la premisa del General y entender que “la única verdad es la realidad y no los datos que presumo son erróneos; presumo que le informan mal”. “Hay 2 millones de trabajadores que les descuentan el mínimo no imponible», fustigó el titular de Camioneros y a tal respecto ilustró con el recibo de un trabajador, Humberto Aníbal Chasarreta, a quien le descontaron en concepto de Ganancias “1.174,93 pesos por mes desde febrero y en junio de 2011, 2.170 pesos».
Si bien convino que la situación económica actual “no es tan grave”, manifestó que: «Lo que molesta es la forma de imposición que tiene (el kirchnerismo) de hacer todo lo que quieren sin consultar a nadie” y la falacia de haber “logrado un milagro”. Para el líder cegetista, “la tendencia favorable que nos dio la economía global ha permitido superar la situación de 2001 y 2002, pero se avecinan problemas».
«Con el contexto favorable que tuvimos se tendría que haber terminado el hambre y la pobreza extrema en nuestro país, pero ese es un tema que no se habla”, se explayó y abogó a renglón seguido por la nacionalización del Banco Hipotecario, que permita, “como lo hizo Perón en el ’46”, darle vivienda a los trabajadores.
Pese a ser un acto convocado desde el gremio de Camioneros –tal vez para justificar anticipadamente la escasa adhesión por parte de otros gremios-, Moyano no esquivó la obligada referencia a la inminente renovación de autoridades de la central obrera, el próximo 12 de julio, frente a la cual se mostró confiado y optimista.
Lo cierto es que la medida le sirvió al líder sindical para reavivar la disputa dentro del peronismo mismo y llamarle la atención a la Presidenta sobre el peso político específico de la pata sindical al interior del movimiento y del acervo político que él mismo detenta en tanto secretario general de la CGT. No por nada su intervención abundó en referencias al justicialismo.
Sin embargo, la medida moyanista tuvo poca resonancia en las provincias. En nuestra ciudad, particularmente, casi ni se sintió salvo por la recolección de residuos y la atención en tribunales federales y hospitales provinciales.
ATE Rosario ya había convocado a un paro con movilización meses atrás para este miércoles, en tanto que la Corriente Clasista y Combativa (CCC) confluyó en la protesta y reclamó por el Programa Argentina Trabaja con cuatro piquetes: de 10 a 18 cortaron Circunvalación y Garibaldi, Alberdi y Carrasco, Ansés zona norte y Presidente Perón y Pascual Rosas.
Se dieron clases en escuelas y facultades –tanto públicas como privadas- y los taxis y colectivos circularon normalmente.
Cristina también es peronista
Por su parte, la Presidenta tampoco escatimó en referencias a la liturgia peronista al encabezar el acto de inauguración de una fábrica de producción porcina en San Luis.
En la localidad de Juan Llerena, la primera mandataria llamó a la unidad y solidaridad de todos los argentinos para que el país “siga adelante”. “Necesitamos que todos los argentinos unidos, organizados y solidarios defendamos este modelo que no es de un sector sino de todos», conminó y adujo que “no hay que ser muy despierto” –sobre la importancia del trabajo- para advertir que “nosotros tenemos que preservar el empleo», cuando “los principales socios comerciales del mundo están en problemas”.
Y para ello convocó a invertir en ciencia y tecnología, recordando que «no hemos llegado a ser universitarios por mérito propio sino porque vivimos en un país donde se puede ir a una universidad gratuita, algo que no pasa en todas partes del mundo» y que tal gratuidad fue obra del presidente Juan Domingo Perón.
«Fue una acción de nuestro movimiento», aventuró recociéndose ella también –y aún antes que el titular de la CGT lo hiciera en su discurso repleto de referencias al Pocho- peronista.
Fuentes: Infonews, Télam, Rosario 3.
