Este miércoles familiares y víctimas de violencia de género, marcharon por las calles rosarinas hasta el Concejo Municipal donde hicieron entrega del proyecto para declarar el Estado de Emergencia por Violencia de Género y Sexual.

En las puertas del Palacio Vasallo, se encontraban las concejalas Norma López (FpV), Fernanda Gigliani (PPS) y María Eugenia Schmuk (UCR), esperando a la columna que desde San Lorenzo y Moreno se congregó este miércoles por la tarde para reclamar un punto final en la violencia de género.

“¿Qué mensaje les está dando el Estado a las mujeres que están en la situación de Carolina, si hizo 30 denuncias y para que la policía finalmente interviniera ella tuvo que terminar hospitalizada?”, se preguntó la edila radical, haciendo referencia al caso de la muchacha cuyo agresor, recientemente detenido, la golpeó con una barra de hierro hasta dejarla inconsciente y casi desfigurada en el Hospital Alberdi.

“Los niveles de violencia que hay en la sociedad requieren de una respuesta integral y comprometida desde las políticas públicas” se contestó Schumuck y agregó: “No se trata únicamente de mejorar la recepción de las denuncias, sino de evitar que estos hechos se sucedan: concientizar de la gravedad del tema, condenar a los golpeadores, dotar a las mujeres de herramientas para la defensa y el ejercicio de sus libertades y capacitar a los agentes públicos para la detección temprana de casos problemáticos”.

Antes de salir a la calle, los familiares y víctimas de este tipo de aberrante agresión, que puede manifestarse física, sexual, laboral-institucional y simbólicamente, tuvieron oportunidad de contar sus experiencias en la sede de ATE.

De los casos más (trágicamente) conocidos, estuvieron presentes los padres de Wanda Taddei; el papá de Micaela, la nena de 11 años víctima del cuádruple crimen de La Plata; el de Dayana Capacio, la joven de 17 años que hace tres meses fue encontrada muerta en un descampado a sólo kilómetros de Rosario; las hermanas de Vanesa Celma, cuya pareja la quemó y murió el 22 de octubre de 2010, luego de agonizar varios días; y las hijas de Silvia Suppo, Marina, y Sandra Cabrera, Macarena.

Pero también participaron de la manifestación tantísimas otras mujeres, que sin haber pasado por casos tan extremos, fueron objeto de discriminación y violencia. Muchas otras y otros, acompañaron para ponerle fin a estas prácticas execrables.

«Cuando escucho cada caso, la veo a mi vieja adelante», reveló Macarena; su madre, dirigente de la Asociación de Mujeres Meretrices (AMMAR), fue asesinada en enero de 2004.

También Marina recordó a su mamá: «(Ella) vivió la violencia de género en plena dictadura, cuando era violada; pero también en democracia. Hay un ensañamiento de los varones con el cuerpo de las mujeres, como mensaje para otras».

«La violencia de género está enquistada en todas las sociedades; y creció cuando la mujer se independizó del hombre; pero hay que cambiar esto entre todos, con educación. No será de hoy para mañana», concluyó el padre de Wanda.

Fuente: Rosario 12.

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