Los efectivos le dispararon en las piernas para detenerlo. | Foto: Alejandra Bartoliche/Télam

El represor rosarino César La Pirincha Peralta fue capturado en Bariloche luego de una persecución que terminó a los tiros. El ex miembro de la patota de Feced tenía pedido de captura desde 2006 por 29 causas de delitos de lesa humanidad que incluyen homicidios, violaciones y torturas.

Ex oficial de la policía de Santa Fe, Peralta está acusado de al menos 23 casos de tormentos y apremios ilegales, además de estar imputado en 29 causas por homicidios, violaciones y torturas cometidos durante su paso por el Servicio de Informaciones de la ex Jefatura de Policía.

Según informó el Ministerio de Seguridad, Peralta salió este jueves a las 7 de su domicilio en Junín de los Andes (250 kilómetros al norte de Bariloche), junto a su familia y en un Fiat Weekend blanco viajó hacia Bariloche.

Luego de allanar su vivienda, los policías que estaban tras su pista comprobaron que se trataba del prófugo, y dispusieron su intercepción en Dina Huapi, a 18 kilómetros de Bariloche, en la ruta nacional 40, con la asistencia de la policía rionegrina.

Al ser detenido, Peralta hizo descender a sus acompañantes y amagó a extraer un arma, lo que alertó a los efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, a cargo del operativo, y llevó al jefe del mismo, el mayor Guillermo Frankemberger, a pararse frente al vehículo.

Pero el prófugo reinició su marcha bruscamente, impactando al policía en una pierna y girando en U en la ruta, para huir velozmente hacia el norte.

Los uniformados le efectuaron disparos a las ruedas e iniciaron una persecución, que se extendió por más de 30 kilómetros hasta el acceso a Paso Córdoba, en Confluencia Traful.

Se trata de un camino de cornisa, lo que obligó a Peralta a disminuir la marcha y fue alcanzado, pese a ello embistió a una camioneta que se le había arrimado e intentó hacerla caer a un acantilado. Finalmente se detuvo poco más adelante y bajó del auto, para correr hacia un bosque cercano.

Los perseguidores lo intimaron a detenerse y mostrar sus manos, pero como siguió en su carrera le dispararon a las piernas, provocándole dos impactos en la derecha.

El represor fue trasladado al hospital zonal de Bariloche, donde, fuera de peligro, quedó internado, con una fuerte custodia policial y a disposición de la Justicia federal.

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