
El titular de la CTA, Hugo Yasky, criticó la recientemente promulgada ley de riesgos del trabajo. Dijo que se trata de “un guiño al empresariado más cercano al gobierno” y que se debe derogar porque va contra los trabajadores.
“Este proyecto no es bueno para los trabajadores. Se limita al tema indemnizatorio. Actualiza los montos y el mecanismo de movilidad que es correcta pero deja intacto la estructura de una ley que viene de la época de Onganía”, disparó el secretario general de la CTA en diálogo con el programa de Radio Gráfica (FM 89.3), Punto de Partida.
La referencia al dictador se relaciona al andamiaje legal respecto del sistema de “prevención de la salud y de las garantías para evitar riesgos de muerte en desempeño de trabajo”.
Para Yasky, “evidentemente hay una mirada que tiene que ver con la óptica de los empresarios para los cuales la salud de los trabajadores es un numero de costos”. En tal sentido, añadió: “Una política integral que plantee como centro de la discusión la salud de los trabajadores no es negocio”. E indicó que desde la CTA habían consensuado un proyecto con la CGT para crear comités mixtos donde los trabajadores puedan controlar ellos mismos la seguridad de sus condiciones de trabajo.
“Nada de ello se contempla en esta ley –fustigó– y tiene un artículo absolutamente negativo que es la obligación de encarar los juicios en el fuero civil y no en el fuero laboral que es más expeditiva”. Lo cual representaría para el sindicalista un nuevo problema: jueces poco idóneos para acompañar a los trabajadores.
“El gobierno le dio un guiño al sector del empresariado menos poderoso y más cercano al gobierno”, acusó y se explayó: “Es una concesión que se da en el marco de una disputa de un bloque poderoso del empresariado AEA (Rocca, Techint, Blaquier, Martínez de Hoz) y el sector de la Unión Industrial”.
Finalmente, conminó a derogar definitivamente la ley actualmente vigente y poner en discusión un proyecto nuevo; para lo cual no descarta recurrir en poco tiempo a la Corte Suprema de Justicia y “poner en su lugar lo que es una decisión que va en contra de los trabajadores“.
“Nosotros no bajamos los brazos”, advirtió.
