Según marcan las estadísticas oficiales, la tasa por criminalidad en Santa Fe duplica a la de Córdoba; sus datos sobre robos son 2,5 veces mayores que en Entre Ríos y, en cuanto a homicidios dolosos, la ciudad de Rosario apenas bajó dos puntos respecto a las cifras de 2011, cuando en toda la provincia de Buenos Aires la baja alcanzó casi el 11 por ciento.
La información fue difundida por Télam. Precisamente, los datos oficiales citados por la agencia, dan cuenta de que los homicidios dolosos registrados en Buenos Aires durante el primer tramo de 2012 disminuyeron 10,95 por ciento respecto al mismo período del año anterior, cuando en Rosario la cifra se mantuvo por debajo del 2 por ciento.
Inclusive al ser comparada con Córdoba, otra de sus provincias vecinas, se advierte que la tasa en Santa Fe de homicidios por cada 100 mil habitantes duplica al distrito mediterráneo.
En cuanto al índice de delitos contra las personas, también cada 100 mil habitantes, es el doble en Santa Fe si se la compara con Entre Ríos, y 2,5 veces en el rubro que contabiliza los robos.
En lo que va del año hubo 140 homicidios dolosos en la Unidad Regional II (Gran Rosario) y 79 en Gran Santa Fe, en tanto que en 2010 se registraron en Rosario 9 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes y 13 el pasado año.
La gestión de Tognoli al frente de la policía de Santa Fe no experimentó resultados positivos o concretos, aunque desde distintos sectores políticos han aclarado que la responsabilidad policial sobre esta situación no es exclusiva.
Pérez anda… encerrado
Los dos jefes máximos del Comando Radioeléctrico de Pérezy el subjefe de la subcomisaría 18 de Cabin 9 fueron detenidos este lunes debido a que el cabo primero Pedro Cina denunció un acuerdo para retirar el acta en el que figuraba el decomiso de un teléfono celular que supuestamente daba cuenta del vínculo entre la policía y un grupo de narcos.
Partir de la denuncia los investigadores judiciales sospechan que «el Comando cubría a un grupo narco, por eso fueron el uno y el dos de la fuerza a tratar de parar el procedimiento, y casi sale porque había convencido al que estaba al frente de la dependencia».
A su vez, los investigadores consideran que la comisaría del barrio no se encontraba dentro del paraguas protector del comando lo que motivó la denuncia del cabo primero.
Los tres policías fueron imputados por falsificación de documento público, ocultamiento de pruebas, retardo de justicia e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Un patrullero de la subcomisaría 18º, alertado por la denuncia de un vecino de Jacarandá a la altura del 700, detuvo a los ocupantes de un auto que circulaba por la zona efectuando disparos de arma de fuego, junto con otro coche que logró darse a la fuga.
En horas de la madrugada llegaron a la dependencia policial personal del Comando más detenidos, aparentemente los ocupantes del coche que logró evadir a los uniformados y comenzaron a discutir la confección del acta a realizar y la inclusión en la misma de un teléfono celular secuestrado en el procedimiento. A raíz de lo sucedido el subalterno decide realizar la denuncia y desde la Unidad Regional II se envía al personal de la División Judiciales .
Este lunes se le dio intervención a la jueza de instrucción Mónica Lamperti, quien ordenó detener a los nueve efectivos involucrados, que más tarde fueron dejados en libertad con la excepción de los tres máximos jefes.
Carlos Cobani, fiscal de la causa, decidió demorar a ocho efectivos más de la Policía pertenecientes a la subcomisaría 18va. y a la seccional 22da.
En tanto, el secretario de Seguridad Matías Drivet afirmó que «luego de una declaración informativa, ha resuelto imputar a tres oficiales de policía y el resto quedó en inmediata libertad porque no tendrían nada que ver».
Cuando los detenidos fueron trasladados a la subcomisaría 18va, «se sucedieron hechos que podrían calificarse como ocultamiento de pruebas del caso y que no se volcó la tenencia de un celular», sostuvo Drivet.
«Siempre que se hace una detención y una persona puede tener algo que ver con un hecho delictivo, los celulares quedan secuestrados en la comisaría. Si eso no se asienta, se puede sospechar que querían ocultar la información que puede haber hoy en un aparato moderno», reconoció el Secretario de Seguridad.
Para el funcionario, «hay que verificar concretamente qué imputación quería ser tapada con el ocultamiento de esta prueba, que es más grave que el ocultamiento en sí mismo».
En el operativo se detuvo a cuatro personas mayores y dos menores que quedaron demorados y se secuestró un auto y un arma de fuego, según informaron fuentes policiales.
Fuentes: Télam, Rosario 12

