Foto: Gentileza La Capital de Rosario/Télam/jcp.

El primer encuentro de los dos pautados entre los equipos de Newell’s y Central fue cancelado tras los violentos incidentes registrados durante la tarde de este domingo dentro y fuera del estadio rojinegro, y que dejó como saldo diez detenidos y un policía con un balazo en el cuello.

Los incidentes y la posterior suspensión del partido produjeron, además de la indignación de los hinchas, fuertes cruces entre las dirigencias de ambos clubes, la Provincia y la empresa organizadora.

Entre las primeras autoridades en declarar, estuvo el presidente de Newell’s, Guillermo Lorente, quien apuntó contra el operativo de seguridad: los 700 policías y un helicóptero que, a su parecer, no bastaron para garantizar el resguardo de la integridad del primer equipo de la institución en casa del rival, habiendo sucedido lo que sucedió en su propio club.

“No había ningún tipo de garantías para que Newell´s vaya a jugar al estadio de Central”, dijo Lorente. “Hay un estado de locura generalizado. No es casualidad que haya habido nueve atentados cruzados en la última semana y media”, fundamentó.

Según su relato, se enteró de los incidentes mientras se encontraba camino a la cancha de Central con “la gente de la provincia y el municipio”, cuando le avisaron que “el club era un desastre y se estaban peleando cerca de 200 hinchas con la policía”.

“Llegamos –contó el dirigente leproso– y estaban las pensiones devastadas con gente detenida adentro, por lo que decidimos plantearle al ministro de Seguridad (Raúl Lamberto) que, evidentemente, la operatoria de inteligencia no había funcionado”.

“Nos estaban esperando cerca de 200 personas totalmente alteradas pidiéndonos una explicación de la seguridad que se había planteado desde un primer momento”, señaló.

“Entonces –añadió–, tal cual como lo sostuvo Fernando Asegurado desde la Municipalidad de Rosario, que el partido se suspendía porque no había ningún tipo de garantías para que Newell´s pueda ir a jugar al estadio de Central, y mucho menos pensar que después iba a haber toda una semana de drama para ver cuándo terminaba el partido que viene».

Lamento profundo

“No me importa lo que dijo Lamberto. Si dice que fue decisión de los clubes suspenderlo, miente”, dijo Lorente más tarde, tras enterarse que los dedos empezaban a apuntarle. El presidente del club del Parque ratificó ahí que las condiciones de seguridad, garantizadas días atrás por el propio ministro Raúl Lamberto, “no estaban dadas”.

“Hay que sentarse a analizar todo lo que pasó para mandar un mensaje pacificador. Es increíble que esto ocurra cuando se trata de un partido de fútbol”, agregó el dirigente, y afirmó lamentar “profundamente” que no se pueda armar algo para poder jugar el partido.

“Nos tendremos que reunir, estoy tratando de proponer un encuentro con la Municipalidad, la empresa que organizó el evento, dirigentes de Rosario Central y autoridades de la provincia para poder tener una postura coherente”, expresó luego.

“No quiero aventurar sobre cuestiones con las que hay que ser muy cuidadoso, pero me da la idea de que desde la seguridad no estaban dadas las condiciones de seguridad”, concluyó.

Marche un Speciale de talibanes

El presidente de Rosario Central, Norberto Speciale prefirió responsabilizar sin filtros a su par rojinegro: “El que tenga un club de talibanes que manejan las decisiones que lo solucione”, señaló.

“Un grupo minoritario de gente generó esto; manejan las decisiones, pero es problema de cada club, el que tenga un club de talibanes que manejan las decisiones que lo solucione”, fue el textual del máximo dirigente auriazul en declaraciones al canal Fox Sports.

“Aparentemente los policías no tenían que estar en el estadio, tenían que haber estado en otro lado”, indicó con ironía y expresó que Central está “dispuesto” a jugar el cotejo de este domingo y el del próximo domingo 27 pero que la decisión no pasa por ellos.

“Espero que sea la última vez que suceda esto, es muy triste”, concluyó.

World Eleven, ten, nine… zero

La empresa organizadora del clásico, que a fin de cuentas se quedaría sin el pan y sin la torta, le adjudicó la decisión de cancelar la disputa deportiva a Newell’s.

“Newell’s decidió no presentarse”, dijo Rodrigo Bauzo, vocero de World Eleven, al salir del Gigante de Arroyito.

Según Bauzo, el Ministerio de Seguridad dio en todo momento “garantías para que el partido se jugara”.

En cuanto al partido de la semana que viene en cancha de Newell’s, al que Provincia y municipio ya desistieron de dejar jugar, sostuvo –según consignó Rosario 3– que no hay resolución definitiva.

La movida

Los incidentes se iniciaron alrededor de las 16.30 cerca del estadio de Newell’s, en el Parque Independencia, cuando un grupo de unos 50 simpatizantes leprosos se trasladaron hasta avenida Pellegrini y Pueyrredón para arrojar piedras a hinchas de Central que iban a la cancha, dijeron fuentes policiales.

Según éstas los agentes de un patrullero de la seccional 5ta de Rosario que estaba en el lugar intentó evitar las agresiones y recibió disparos de los hinchas leprosos.

Un policía identificado como Pablo Orellano sufrió un tiro en el cuello y fue intervenido en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde se recupera “en buen estado de salud”, informó el médico de ese centro de salud, Sebastián Rena.

“Como consecuencia de esta agresión al personal policial se solicitaron refuerzos y el personal ingresó al club donde se habían escondido estos malvivientes”, dijo el jefe de Policía de Rosario, Miranda.

Miranda confirmó que hay diez personas detenidas, todos hinchas de Newell’s, y que la jueza de instrucción 2 de Rosario, Alejandra Rodenas, secuestró una pistola 9 mm en el depósito de un baño de las instalaciones del Parque conocida como La Pensión.

Según se quejaron hinchas que se hallaban dentro de las instalaciones del club, en los medios locales, “la policía ingresó tirando” al club donde había muchos socios, entre ellos niños, disfrutando de la pileta.

El ministro de Seguridad provincial, Raúl Lamberto, se presentó poco después en el lugar, cuando los socios rojinegros –un puñado de ellos notablemente exaltados–, aun se encontraban allí, y sólo para recibir insultos. El ministro mantuvo el temple y transitó el lugar de los incidentes acompañado apenas por un par de policías que poco hacían para mantener a los exacerbados fuera del alcance del funcionario provincial.

Cuando finalmente tuvo su oportunidad, Lamberto dijo que quiere ser “muy responsable” y que “hay que investigar porque cada uno tiene su visión” de lo acontecido.

Añadió que “hubo disparos de arma de fuego contra la policía, que intervino y su alcance se determinará por la investigación”.

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