El vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi, dijo que las denuncias contra el actual papa referidas al secuestro de dos sacerdotes jesuitas «son hechos antiguos, no probados y con una fuerte carga ideológica».
Lombardi denunció además una «campaña difamatoria, bien conocida» que provienen de «una izquierda anticlerical para atacar a la Iglesia y son rechazadas con decisión».
Lombardi agregó que Jorge Mario Bergoglio «hizo mucho para proteger a las personas durante la dictadura» y una vez nombrado arzobispo de Buenos Aires «pidió perdón en nombre de la Iglesia por no haber hecho bastante durante el periodo de la dictadura».
