La Justicia inició el procesamiento de tres guardias de la cárcel de Piñero por “vejaciones calificadas” contra un interno –hecho ocurrido el año pasado–, y a otros dos empleados penitenciarios por encubrimiento.

Este martes, la abogada de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, Carmen Maidana, afirmó que existen “elementos importantes aportados por la víctima para que la causa avance como corresponde”.

De acuerdo a la denuncia, la madrugada del 29 de julio de 2012, un joven celador, junto a otros empleados del Servicio Penitenciario de la Provincia de Santa Fe, obligaron a la fuerza que el detenido saliera de su celda, en el pabellón de Disciplina, para luego «conducirlo a otro sector de la unidad y colocarle esposas, golpearlo y manipular sobre sus nalgas un trozo de caño, mientras le manifestaban que lo accederían carnalmente».

Según publicó Rosario 12, la jueza de Instrucción Nº 14, María Laura Sabatier, tomó la decisión de procesar a los guardiacárceles por el delito de “vejaciones calificadas” luego de haber tomado declaración a todos los guardias que estaban en el penal la noche de los abusos, a los médicos que revisaron a la víctima y a otros internos que fueron testigos del hecho.

Los imputados son: el ahora ex jefe de Vigilancia, Alejandro Bock, de 25 años; Juan Monzón, de 37; y Hernán Garay, de 32. A ellos se los acusa de haber perpetrado los delitos. En tanto, a los otros dos empleados de 27 y 34 años se los acusa de “omisión” en sus deberes. Uno de ellos tenía tareas médicas y no denunció ni informó las lesiones del interno.

Según reconstruyó la propia víctima –que reconoció a sus agresores en una rueda de reconocimiento–, aquella noche de invierno el celador más jóven lo sacó de su celda luego de que en la casilla de al lado se evidenciaran los principios de un incendio.

Luego, lo arrastró por el piso hasta la entrada del pabellón 15, donde junto con los otros dos guardias lo colgaron de la reja una vez que terminaron de propinarle patadas en el suelo.

Ya esposado, lo desvistieron y con un caño golpearon sus genitales e intentaron introducirle la vara por el ano. “Dejá de gritar, parecés una nenita”, le decían mientras trataban de sonsacarle quién había iniciado el fuego, siendo él uno de sus principales sospechosos. “Se te da por prender fuego”, lo acusaban.

Las agresiones finalizaron recién cuando otro agente se acercó y se llevó al que le estaba pegando, pero a él lo dejaron colgado un rato más, desnudo frente a las risas de los empleados.

Además de la CTC y el juzgado de instrucción 14, participaron del caso la Secretaría de Derechos Humanos, la jueza de Ejecución Penal, Luciana Prunotto; y el secretario de Asuntos Penitenciarios, Pablo Cococcioni.

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