La Asamblea Legislativa rechazó por segunda vez, y por 28 votos a 20, el ascenso a la Cámara Penal de Santa Fe del juez Fernando Ferrer, cuya promoción impulsaba el gobierno socialista. En 2009, durante la gestión de Gobierno de Hermes Binner, el ascenso del juez había sido repelido por 34 a 0.

Ferrer cosechó la adhesión de diez legisladores de la UCR, entre ellos la ex vicegobernadora Griselda Tessio, ocho senadores del PJ y dos diputados del Pro, quedó cerca de la promoción, pero se topó con la mayoría del Frente para la Victoria.

El dictamen de mayoría propuso aprobar su designación como vocal de la Cámara Penal de Santa Fe (Sala II), el mismo cargo al que no pudo acceder hace cuatro años, cuando Binner avaló su ascenso.

El despacho tenía la firma Tessio y los senadores Lisandro Enrico (UCR) y Joaquín Gramajo (PJ). Sin mediar debate, tres diputados del PJ, Roberto Mirabella, Rosario Cristiani y Mario Lacava, pidieron abstenerse y luego el vicegobernador Jorge Henn dispuso una votación nominal: 20 votos a favor, 28 en contra y tres abstenciones.

Ferrer logró que lo votaran diez legisladores de la UCR (los senadores Enrico, Orfilio Marcón y Hugo Rasetto y los diputados Tessio, Santiago Mascheroni, Maximiliano Pullaro, Víctor Dadomo, Julián Galdeano, Edgardo Martino y Juan Carlos Millet), ocho senadores del PJ (José Baucero, Alcides Calvo, Danilo Capitani, Alberto Crossetti, Joaquín Gramajo, Hugo Pucheta, Eduardo Rosconi y Armando Traferri) y dos diputados del Pro (Raúl Fernández y Norberto Nicotra). El diputado radical Darío Boscarol se fue del recinto antes de votar a Ferrer porque en 2009 ya no lo había votado y el senador Hugo Marcucci lo votó en contra.

En cambio, Tessio justificó su voto a favor. «Una de las causas más importantes que le imputan a Ferrer es que juró por las actas del Proceso», como juez de Faltas de Helvecia, en 1980 y luego como fiscal en San Cristóbal, en abril de 1983. «Si tenemos que revertir eso y emplear esa regla, hay mucha gente que estaría amparada en esa circunstancia», dijo.

«El bloque resolvió dar el apoyo al mensaje del Poder Ejecutivo, pero después algunos retrocedieron, votaron a favor y otros en contra», ratificó Tessio. Sin embargo, el presidente de la bancada del Frente Progresista, Eduardo Di Pollina lo negó, dijo que el oficialismo no tenía ningún compromiso con el Poder Ejecutivo para sacar el pliego de Ferrer. «Tuvimos la libertad para votar en el recinto según nuestras convicciones», afirmó.

Los que votaron en contra fueron Marcucci, los cuatro socialistas (el senador Miguel Lifschitz y los diputados Di Pollina, Inés Bertero y Joaquín Blanco), dos de la Coalición Cívica (Ariel Bermúdez y Susana García) y las diputadas Alicia Gutiérrez y Verónica Benas. Diez oficialistas a favor y nueve en contra, a la inversa de lo que ocurrió en el peronismo: ocho senadores a favor y 19 en contra, lo que significa que hoy Ferrer no es camarista por la decisión política del Frente para la Victoria. «Reivindicamos la política de memoria, verdad y justicia», dijo Busatto.

Fuente: Rosario 12

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