Las esposas de dos de los cuatro propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP) de Paraná declararon en la causa que investiga el destino del hermano mellizo de la nieta recuperada Sabrina Gullino Valenzuela Negro, desaparecido a las pocas horas de nacer.

Sabrina y su hermano mellizo son hijos de la pareja de militantes montoneros Tulio Valenzuela y Raquel Negro, ambos desaparecidos, y nacieron en el Hospital Militar de Paraná a principios de 1978.

Negro había sido trasladada al hospital local desde la Quinta de Funes, cerca de Rosario, y tras el alumbramiento desapareció, al igual que su hijo varón.

En cambio, Sabrina fue abandonada por integrantes del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario en la puerta de un orfanato de Rosario, desde el cual luego fue dada en adopción a una familia de apellido Gullino, que desconocía el origen de la beba, hasta que en 2008 se comprobó que era hija de Valenzuela y Negro y se convirtió en la nieta recuperada número 96.

La investigación del destino del hermano varón de Sabrina es un desprendimiento de la causa «Hospital Militar», en la que en 2011 se condenó a cinco militares y un médico militar por la sustracción de los dos menores y la sustitución de sus identidades.

Durante ese juicio, enfermeras del hospital militar revelaron que el hijo varón de Negro fue derivado al IPP, para ser atendido de una cardiopatía congénita.

Como parte de las testimoniales, que el juez federal de Paraná, Leandro Ríos, está tomando para esclarecer el destino del niño, fueron citadas a declarar Cecilia García, esposa de Jorge Eduardo Rossi, y Clara Saúl, esposa de David Vainstub, dos de los propietarios del IPP, según confirmaron este jueves fuentes tribunalicias.

Las mujeres fueron citadas por el juez porque en el expediente figuran las declaraciones de enfermeras de esa clínica privada que afirman que la esposa de Vainstub fue en 1978 con unas amigas a ver a unos bebés internados que se decía eran hijos de una guerrillera, indicaron las mismas fuentes.

Durante el juicio oral y público que investigó en 2011 el funcionamiento de una maternidad clandestina en el Hospital Militar local, las pruebas documentales revelaron que el bebé varón fue dado de alta el 27 de marzo de 1978, lo que descartó definitivamente la versión de que el chico había muerto en el parto o poco después de nacer.

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