Foto: Uno Santa Fe.

El juez federal 3 de Rosario, Carlos Vera Barros, procesó al capitán y a cinco tripulantes de un barco extranjero amarrado en esta ciudad santafesina por el presunto homicidio de cuatro polizones que fueron arrojados vivos al mar en aguas internacionales.

En la resolución, el juez los procesó como coautores de homicidio calificado por alevosía e intervención de tres o más personas, por “cuatro hechos en concurso real”.

Además, les dictó la prisión preventiva ante el posible riesgo de fuga y el entorpecimiento de la investigación, basada fundamentalmente en las declaraciones testimoniales de los tripulantes de la embarcación con bandera de las Islas Marshall.

Por último, el juez dispuso trabarles embargo a los seis procesados por la suma de 150 mil pesos, según se lee en el auto de procesamiento difundido hoy.

Los procesados son el capitán del buque RM Power, Filip Florin, y los tripulantes Robert Alexandra Racovita; Stephen Libo-On Nalumen; Vicente Eclepsi Siguan; Harvey Poquita Baladjay; y Ryan Comanda Lagumbay.

De acuerdo a la investigación, cuatro polizones cuya identidad no se determinó aún habrían subido clandestinamente al barco el 7 de julio pasado en la estación de prácticos Banana, República del Congo.

Tras descargar arroz en ese puerto, el buque RM Power continuó su travesía hasta el puerto de la localidad santafesina de Arroyo Seco, ubicada a 25 kilómetros al sur de Rosario.

Según un informe agregado al expediente que tramita el juez Vera Barros, remitido por las autoridades de las Islas Marshall, “es el propio capitán (Filip Florin) quien informa que un día después de partir de la estación de prácticos Banana encontraron cuatro polizones más a bordo y presuntamente los habían arrojado por la borda, siendo esa la razón por la cual parte de la tripulación del buque RM Power había solicita su repatriación al arribar a puerto”.

“Además agrega que consultado respecto del incidente respondió que había sido un terrible error de su parte, que él se encontraba a cargo de toda la operación y que era su responsabilidad, que no podía creer lo que había hecho y no podía explicar la razón”, señala el auto de procesamiento.

También da cuenta que unos días antes, el 5 de julio el capitán había hallado abordo dos polizones, por lo que ordenó a la tripulación una búsqueda en la embarcación.

Al día siguiente fueron hallados otras tres personas que habían subido clandestinamente al barco, y el capitán ordenó “que se hicieran las diligencias para desembarcar estos polizones sumado a los previamente encontrados” en la estación de prácticos de Banana.

De acuerdo al expediente, distinta fue la suerte los cuatro polizones que fueron encontrados el 8 de julio, y que según los testimonios de varios integrantes de la tripulación fueron arrojados al mar con sus manos y pies atados y amordazados con cinta.

La resolución de Vera Barros recoge esos testimonios, pero señala que con la prueba colectada hasta el momento no se puede arribar a la certeza de que los polizones hayan sido arrojados la mar de ese modo.

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