Foto: Manuel Costa

Más de mil personas se movilizaron en la noche de este jueves en la Marcha de Silencio para recordar a las víctimas de la explosión del edificio de calle Salta, que causó 21 muertos, y para reclamar justicia y que “no se repita nunca más” un siniestro de esas características.

Convocados a través de las redes sociales, familiares y amigos de las víctimas de la explosión de un edificio ubicado en calle Salta 2141 de Rosario, ocurrida el 6 de este mes, marcharon desde el Monumento Nacional a la Bandera de esta ciudad hasta la sede de Litoral Gas, la compañía prestadora del servicio.

Algunos portaban velas sostenidas en vasos plásticos, otros levantaban carteles con las fotos de sus familiares fallecidos, también sostenían letreros con reclamos de justicia.

Justamente una bandera de unos seis metros con la leyenda “justicia” ofició de estandarte para encabezar la columna que unos minutos después de las 20.00 partió en silencio desde el Monumento a la Bandera hasta San Lorenzo y Mitre, donde está ubicada la sede de Litoral Gas.

“No queremos que pase más una cosa como esta. Hubo 21 asesinatos en la ciudad de Rosario, queremos una sociedad distinta, nos la merecemos”, dijo Carlos Laguía, padre de Santiago (25), uno de los últimos cuerpos encontrados por los rescatistas entre los escombros del edificio que implosionó la mañana del 6 de agosto por una fuga de gas.

“Nos dieron un ejemplo los rescatistas, lo bomberos, toda la gente de Rosario”, valoró Laguía, oriundo de la localidad bonaerense de Pergamino, para agregar: “Queremos que no se repita nunca más”.

Con una remera que llevaba inscripto el nombre de su hijo, estudiante de los últimos años de la carrera de Medicina, Carlos Laguía dijo que “hoy estamos sufriendo todo el dolor del alma” y agregó que si fuera por él, “el 6 de septiembre, a un mes de la tragedia, haría una marcha multitudinaria”.

Consideró que “independientemente de la justicia se puede condenar, existe la condena social para que no se repita nunca más, porque tiene que ser un ante y un después en la sociedad”.

“Que se meta preso a diez y mañana les toque a otros, ¿qué solucionamos, nada?”, abundó.

A su lado, una hermana de Maximiliano Fornarese (34), un joven de la localidad santafesina de Maciel que vivía en el primer piso del edificio siniestrado, dijo que su único deseo es “que esto no vuelva a pasar”.

“Me interesa que no vuelva a pasar esto, vine a la marcha porque es lo único que tengo, lo único que me queda, es lo que tenemos que hacer para que no vuelva a pasar una cosa así, para que otras familias no sientan lo que nosotros sentimos ahora”, dijo entre lágrimas la joven, ataviada con una remera blanca en la que grabó una foto de su hermano fallecido.

Néstor Ferlatti, un médico obstetra de 48 años que sobrevivió a la tragedia y logró sacar de los escombros a su hijo Enzo, de 4 años, sostuvo que “no se puede devolver la vida de las víctimas, pero necesitamos un sentido de justicia”.

“Nos pasó a nosotros, pero puede volver a pasar en cualquier lugar”, dijo, y añadió que no tiene “palabras de agradecimiento para toda la ciudad” por la solidaridad demostrada luego de la tragedia.

Lamentó que “en 15 días nadie nos llamó a declarar, para contar lo que nos pasó y lo que vivimos”.

Al arribar a la sede de Litoral Gas, la empresa prestadora del servicio de gas natural en Rosario y la zona, involucrada en el caso por la fuga de gas que produjo la explosión, los familiares de las víctimas colocaron los carteles con los rostros de sus seres queridos en la puerta de ingreso al edificio.

También dejaron en la ochava de San Lorenzo y Mitre, en pleno centro de Rosario, la bandera con pedido de “justicia” para las víctimas y los sobrevivientes.

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