Foto: Télam

Gran Bretaña y Estados Unidos buscan una venia de la ONU para emprender una incursión bélica en la inflamada Siria bajo el pretexto de “proteger a la población civil de armas químicas”. Rusia insiste en que no hay pruebas que vinculen al gobierno de Al Asad con la masacre de Guta.

El Reino Unido presentará este miércoles una resolución ante el Consejo Nacional de Seguridad de Naciones Unidas (ONU) para que “autorice medidas necesarias para proteger a la población civil de armas químicas” en Siria, a pesar de la oposición de sus ciudadanos a una nueva guerra.

Así lo anunció el primer ministro británico, David Cameron, quien instó a los otros miembros permanentes del órgano a asumir su responsabilidad en el conflicto, en un mensaje dirigido especialmente a Rusia y China que se oponen a una intervención militar.

“El Consejo tiene que encontrar la unidad para actuar, debe usar su autoridad para la paz”, comentó el líder conservador en Twitter.

“Siempre hemos dicho que queremos que el Consejo de Seguridad esté a la altura de sus responsabilidades en Siria. Hoy tiene la oportunidad de hacerlo”, añadió.

El órgano se reunirá este miércoles en Nueva York y el Reino Unido, en acuerdo tácito con el anfitrión del cónclave y su tradicional compañero de aventuras, solicitará actuar para condenar el supuesto uso de armas químicas por parte de fuerzas del presidente sirio, Bashar Al Assad.

En una columna publicada por el diario conservador The Daily Telegraph este mismo miércoles, el canciller británico William Hague también le pidió al Consejo que “cumpla con sus responsabilidades de condenar estos eventos y llamar a una robusta respuesta internacional”.

“Todos los intentos anteriores para que el Consejo actúe fueron bloqueados y no podemos permitir que la parálisis diplomática se convierta en un escudo para los responsables de los crímenes”, añadió.

El Reino Unido adelantó el martes último que está preparando “un plan de contingencia” para una intervención militar en Siria.

Cameron indicó que “el mundo no puede permanecer de brazos cruzados” y en la noche del martes habló con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para “analizar la situación”.

El premier además convocó para este jueves al Parlamento británico, que se encuentra de receso de verano hasta el próximo lunes, para una sesión extraordinaria en la que se debatirá la intervención militar en Siria.

El laborismo, principal partido de la oposición, adelantó que quiere “la implicación directa de la ONU mediante la evidencia de los inspectores de armas y la consideración del Consejo de Seguridad” para apoyar la moción del gobierno.

“Hemos dejado en claro que queremos ver un fundamento legal para cualquier acción”, señaló un portavoz de la agrupación al diario The Guardian.

Las aseveraciones del partido laborista, sin embargo, parecieran ser en balde, para entonces, el gobierno británico ya había adelantado que no se necesita de un mandato de la ONU para intervenir militarmente en respuesta al uso de armas químicas.

Soy Putin y me la banco

Desde el comienzo del conflicto armado en Siria, en marzo de 2011, Rusia se ha mostrado como uno de los principales aliados de Al Assad y lo ha respaldado tanto por vía armamentística como diplomática. Cualquier cambio en la postura de las autoridades rusas hacia Siria podría suponer el fin de los obstáculos para que el Consejo de Seguridad de la ONU legitime una acción militar en ese país.

El pasado lunes, Vladimir Putin, a través de su ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, dijo que los países occidentales carecen de pruebas para acusar al régimen sirio de haber usado armas químicas contra los rebeldes y advirtió del «peligro» de una intervención militar sin el aval de la ONU, aval que para prosperar precisa de la buena voluntad no sólo de Rusia, sino también de China.

«Estoy preocupado por las declaraciones de París y de Londres según las cuales la OTAN puede intervenir para destruir armas químicas sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Es un camino muy peligroso, un camino muy resbaladizo», advirtió entonces Lavrov.

¿Se viene la tercera?

El especialista en Siria e investigador del Programa de Política Árabe de The Washington Institute (un centro de análisis que oficia de lobby estadounidense en Medio Oriente), Andrew Tebler, sostuvo en declaraciones a la BBC que “lo más probable es que un ataque contra Siria, en lugar de disuadir a Asad, provoque una escalada en el conflicto».

Según Tebler, incluso una incursión limitada tendrá consecuencias que será imposible detener: «Si una respuesta militar limitada no funciona y Siria vuelve a usar armas químicas, ¿qué pasa después? ¿otro ataque más sostenido de Occidente? ¿una guerra más amplia, con más participantes, en la región?», se preguntó el experto.

Jim Muir, corresponsal de la BBC en el Líbano, resumió la situación de la siguiente manera: «Con el refuerzo de las posiciones militares de Estados Unidos en el Mediterráneo oriental y con Rusia que continúa defendiendo a Siria –su único y acérrimo aliado árabe– las nefastas predicciones que los analistas regionales hicieron desde hace meses, de que la situación puede rápidamente convertirse en la Tercera Guerra Mundial, parecen estar haciéndose cada vez más reales».

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