
El teniente coronel retirado Juan Daniel Amelong declaró este viernes ante el TOF1 de Rosario, en un juico por delitos de lesa humanidad, que “es un secreto a voces” la participación de civiles en el terrorismo de Estado.
“Es un secreto a voces que gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la Justicia tenían contacto con el Comando”, dijo este viernes Amelong al pedir ampliar su declaración indagatoria en el juicio por la causa Guerrieri II que se lleva adelante en Rosario.
En militar retirado, condenado en 2009 a reclusión perpetua en otro juicio por delitos de lesa humanidad, se refirió así a los vínculos de civiles con el Comando del II Cuerpo de Ejército, cuyo primer jefe durante la dictadura fue el general Ramón Genaro Díaz Bessone, reemplazado en 1977 por Leopoldo Galtieri.
Los dichos de Amelong fueron en la línea de la declaración testimonial que un rato antes brindó ante el tribunal el periodista y escritor rosarino Carlos Del Frade, propuesto por la Fiscalía.
En su declaración, Del Frade sostuvo que “los militares son los títeres del poder económico”.
“La mujer de Agustín Feced (fallecido jefe de la Policía rosarina durante la dictadura) dijo que Alberto Gollán (propietario de Televisión Litoral de Rosario) y el presidente de Acindar se reunía con Feced dos veces a la semana para analizar la marcha” de proceso, indicó Del Frade.
En tanto, Amelong se refirió también al asesinato de su padre el ingeniero Raúl Amelong, que ocupaba un cargo ejecutivo en la empresa Acindar, hecho ocurrido en junio de 1975 presuntamente a manos de un grupo guerrillero.
“Yo nunca tuve deseos de venganza a quienes mataron a mi padre, porque mi padre dijo que los perdonaba, así que yo no soy quien para vengarlo”, dijo durante la audiencia de este viernes ante el TOF1.
Luego explicó que en 1975 era subteniente en el Ejército y “le había dicho al jefe que yo me iba de baja por la falta de operaciones de la fuerza, porque nos mataban a un amigo y no se hacía nada”.
Añadió que “después de la muerte de mi padre, gente me dice que el Ejército estaba haciendo muchas cosas y que me quede porque esto iba a cambiar”.
Consultado por el tribunal qué significaba que “esto iba a cambiar”, el imputado explicó que “el Ejército iba a tener mayor participación de la que teníamos en contra de la subversión”.
Por último, en la audiencia de este viernes del juicio por la causa Guerrieri II, que investiga el circuito represivo que estuvo bajo el mando del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario y operó en cinco centro clandestinos, declaró el periodista local José Andrés López.
El testigo, que militaba en el Partido Comunista, contó que conoció al desaparecido Rubén Messiez, cuyo caso se ventila en el juicio oral, quien formaba parte de la misma fuerza política.
Explicó que tras el secuestro de Messiez en el centro de Rosario, “decidimos con los abogados del partido que yo hiciera gestiones porque era el titular del inmueble” donde vivía la víctima.
Así se entrevistó con el jefe del área Operaciones del II Cuerpo de Ejército, Julián Gazari Barroso, “en su despacho del edificio del Comando”.
“Empecé a pedirle que no lo maten. Estábamos en el 77 y el que quería conocer conocía lo que pasaba”, dijo López.
“Él me contesto que en la zona estaba actuando un grupo de loquitos sueltos y no lo controlaba. Se paró y dio por terminada la entrevista”, concluyó el testigo.
En el juicio oral, donde se ventilan los casos de 27 víctimas de la represión ilegal, hay 12 imputados entre militares retirados y personal civil de inteligencia que actuaron en el Batallón 121 de Rosario.
