La presidenta anunció dos aumentos: un 11,31 por ciento para los jubilados; y otro en las asignaciones anuales por escolaridad, que pasan de 170 a 510 pesos. En medio de llamados a la “racionalidad” a empresarios y dirigentes sindicales, Cristina enfatizó la importancia de garantizar que se cumplan los acuerdos de precios.
“Anualizando un 27,35 por ciento”, dijo la jefa de Estado, al anunciar la primera de las dos subas por año que corresponden a los jubilados. Y tal vez la cifra quedó resonando entre dirigentes sindicales y empresariales que escuchaban, que se aprestan a una paritaria anual signada por las recientes medidas económicas del gobierno, que incluyeron una devaluación de la moneda nacional.
En su discurso de este martes a la tardecita en la Casa Rosada Cristina no hizo mención a cifras, pero tras reseñar los avances en el haber jubilatorio y en tantos otros aspectos económicos y sociales que se registraron en el país en los últimos años, dedicó varios tramos de su discurso a pedir a los dirigentes sindicales que, a la hora de discutir salarios, tengan en cuenta esos logros y también que “el mundo viene complicado”, no sólo el país. En ese tono, la presidenta se dirigió particularmente a “Antonio” Caló, titular de la CGT no opositora al gobierno, para invitarlo a comparar la realidad de los trabajadores registrados que mejor ganan con la situación de esclavitud de los de una estancia de Ramón Puerta en la provincia de Misiones, reflejada en la tapa de este martes de Página 12. Aquí Cristina también aprovechó para interpelar al gobernador de Misiones, Maurice Closs, que hace unos días había sugerido en declaraciones a la prensa que la situación del país tenía similitudes con la del 2001. “¿Cuántos grados hace en Misiones, Mauri?”, le preguntó al mandatario provincial, señalando la foto de los explotados trabajadores de una estancia de su terruño.
A la hora de pedir prudencia a los dirigentes sindicales –si no, “los que van a perder son los que ustedes representan”, les señaló- la presidenta apeló a un dato bien reciente: “prácticamente la totalidad” de los que realizaron las 439.011 operaciones validadas de compras de dólares en estos últimos días son “trabajadores en relación de dependencia”.
“Y qué mejor que ver a 10 millones de turistas en las playas”, reforzó. Primero había dicho “en las plazas” en lugar de «playas», pero enseguida se corrigió.
“Sintonía fina no es ajuste, es equidad”, insistió, siempre en los tramos dedicados a los dirigentes sindicales y los trabajadores en mejor situación.
También hubo apelación al “sentido común y racional” de los sectores patronales y formadores de precio, por supuesto. “Han ganado mucho”, recordó, para remarcar que “los empresarios tienen asegurada la ganancia, la demanda, pero en lugar de fugar divisas, que las reinviertan en su país, porque su país ha creído en ellos y ha apostado al desarrollo de una industria nacional, que en definitiva es apostar a lo que nuca tuvimos: la construcción de una burguesía con conciencia nacional, que es lo que tienen todos los países desarrollados”.
“Es hora que todos los sectores asuman la responsabilidad que tenemos para que las cosas sigan funcionando, porque una presidenta, un ministro de Economía, un jefe de Gabinete, solos no podemos”, sostuvo después la presidenta, para completar sus llamados con el dirigido a la población en general, a los consumidores, a quienes instó a exigir que se cumpla el programa Precios Cuidados: “Necesitamos que todos ayuden, no es tan difícil, no son tantos productos; cuiden lo suyo porque lo ganan trabajando todos los días”.
“Quería comunicar medidas importantes que simbólicamente atienden a los que ayudaron a construir el país, nuestros mayores y también a los que son el futuro, los chicos, porque una sociedad que se desentiende de sus mayores y no asiste en educación a sus hijos es una sociedad que no tiene memoria y tampoco tiene futuro, y sin memoria no hay futuro ni mucho menos presente”, completó Cristina su discurso en el marco del acto oficial, ante funcionarios, gobernadores, legisladores y dirigentes de distintos sectores.
Después, la jefa de Estado volvió a hablar dos veces más, ante los militantes que habían copado los patios internos de la Casa Rosada. Y remarcó la convocatoria en torno al Precios Cuidados: “No hay que bancar al gobierno, hay que bancar a la gente en la calle y en el territorio. Cada uno de ustedes tiene que hacer que estos acuerdos se cumplan”, pidió, ante el renovado fervor de los jóvenes y no tanto de las distintas organizaciones kirchneristas. Al mismo tiempo, reclamó prudencia en las protestas callejeras: “Me llama poderosamente la atención que todavía subsisten grupos o grupitos de 10, 15 o 20 que cortan una calle por cualquier cosa y sin embargo no hacen nada cuando ven lo que hacen otros respecto de los intereses que dicen representar”, cuestionó. “Cuando pareces muy de izquierda aparecés por el otro lado, porque la Tierra es redonda”, abonó en el mismo sentido.
“El trabajo tiene que ser junto a la sociedad, no importa si nos quieren o no, no es cuestión de partidos ni de ideología, el precio del dulce de batata es igual para todos, en Lugano y en Recoleta”, graficó luego.
“Unidos no significa no tener diferencias, pero nadie puede estar de acuerdo en que saqueen a los argentinos después de todo el esfuerzo que nos costó llegar hasta aquí”, fue otra de las frases ovacionadas por la militancia, que se llevó un mandato resumido en “unidad solidaridad y organización junto a la gente”.
En esa instancia con los militantes no faltó el recuerdo de Néstor Kirchner: “Él dijo que no iba a dejar sus convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno; yo tampoco las voy a dejar en ningún sillón presidencial”, redondeó Cristina.

