Capitanich pidió a opositores «madurez cívica» y «profundidad de debate» sobre el anteproyecto de reforma al Código Penal. Desde la UCR, el PRO y el massismo rechazan los cambios y hablan de inseguridad.
En rueda de prensa en Casa de Gobierno, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich destacó este viernes la necesidad de que en Argentina «tengamos un debate profundo y democrático» en torno a la iniciativa de reformar el Código Penal, que tiene más de 90 años y está lleno de parches.
«No puede ser que por una iniciativa determinada, que a su vez es un anteproyecto que todavía no tiene el alcance de ser proyecto por ninguna de las cámaras en el Congreso, se arme una polémica
desde el punto de vista político, en donde sectores en pugna dicen que se oponen a una iniciativa que ni siquiera tiene trámite parlamentario», dijo.
En ese marco, Capitanich exhortó a tener «madurez cívica y profundidad de debate en democracia», al tiempo que pidió «ser capaces de manifestar nuestras disidencias, y de poder defender nuestras convicciones con absoluta libertad».
«Eso implica tener la posibilidad de tener un debate racional y profundo y respetando las ideas del otro. Eso es para nosotros la construcción de la calidad institucional», concluyó.
Márketing y demagogia
Aunque intente disimularlo, el arco opositor tiene apuro por adelantarse en el almanaque y llegar a 2015. La UCR y el PRO coincidieron en un reclamo al gobierno para que postergue el debate sobre la reforma del Código Penal, en medio de diferencias internas y a pesar de contar con referentes partidarios en la comisión especial que se encargó de la elaboración del anteproyecto.
«No utilicemos en un tiempo electoral demagógicamente el debate de un instrumento tan importante. Saquémoslo de esa discusión. La Argentina ya está de vuelta en un proceso electoral, con un gobierno que está llegando a su fin de ciclo y con otros que tienen la esperanza de poder proponer algo diferente», señaló el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, haciendo eso mismo que dice rechazar.
Macri habló rodeado por sus principales colaboradores y legisladores del PRO, entre quienes estuvo, a su lado, el diputado Federico Pinedo, que integró la comisión especial que elaboró el
anteproyecto junto al juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, el ex juez León Arslanian y los ex diputados Ricardo Gil Lavedra (UCR) y María Elena Barbagelata (Partido Socialista).
Pinedo, incluso, había defendido el proyecto de reforma y criticado el oportunismo de Sergio Massa, quien inició una campaña de recolección de firmas en contra de la iniciativa, aunque su postura no contó con el apoyo orgánico de su partido.
Por su lado, el ex intendente de Tigre vio una veta para rechazar la reforma al Código Penal subido a la falsa idea de que el proyecto debe ser custodio de la seguridad ciudadana, y aprovechó para mostrar un perfil político de “mano dura” contra los delincuentes. Vio que el tema podía traerle algún rédito político y ahí nomas salió a criticar el anteproyecto.
Dirigentes opositores del radicalismo y del PRO no quisieron ser menos y le echaron tierra a la iniciativa. Más cauto fue el diputado socialista Hermes Binner, que dijo estar de acuerdo con cambios al Código Penal aunque puso reparos. Y atrás se enganchó el gobernador Antonio Bonfatti, quien aseguró en una entrevista televisiva que “no es momento de reducir penas”, al referirse a uno de los puntos del anteproyecto, y aclaró, por si alguien no se había percatado, que “no estamos en Suiza”.
