
El próximo miércoles 14, desde las 18.30, familiares, amigos y compañeros de Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi –militantes peronistas montoneros asesinados durante la dictadura–, junto a organizaciones de derechos humanos y políticas, los recordarán en Ovidio Lagos y Córdoba.
El lugar elegido tiene que ver con el lugar en que, según indica el expediente judicial abierto en la Justicia federal de San Nicolás, “un grupo de entre cinco y diez personas irrumpió el 14 de mayo de 1983 a las 10.30 en el Bar Mágnun, ubicado en la esquina de calle Córdoba y Ovidio Lagos, donde tomaban un café Cambiaso y Pereyra Rossi”.
De acuerdo a la investigación, luego de reducir a los militantes, el grupo comando arrastró a Cambiaso y Pereyra Rossi hasta los vehículos que habían dejado estacionados frente al local y, posterior a los interrogatorios y las torturas perpetrados en un centro de operaciones clandestino improvisado en las afueras de la ciudad, alrededor de las 17 del mismo día, los militantes fueron fusilados por los integrantes del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional de Tigre, Luis Abelardo Patti, Juan Amadeo Spataro y Rodolfo Dieguez, en un camino rural de la localidad de Lima provincia de Buenos Aires, a dos kilómetros de la Ruta Nacional 9.
Este miércoles, como ocurre todos los años, el Colectivo de ex presos políticos y sobrevivientes, la agrupación Hijos Rosario y el Movimiento Evita, entre otras organizaciones, acompañarán a los familiares en el acto que se realizará, desde las 18.30, en esa céntrica esquina.
En esta ocasión, la invitación cursada por los organizadores convoca a encontrarse “a celebrar la vida de estos dos militantes peronistas montoneros secuestrados durante la dictadura genocida en el bar Magnum (Ovidio Lagos y Córdoba) de Rosario, y posteriormente asesinados por una patota integrada por militares del Batallón 121 de Inteligencia del Ejército y policías de la provincia de Buenos Aires. También recordaremos al compañero Raúl Clemente Yager, cuyo homicidio ocurriera apenas unos días antes, el 30 de abril de 1983”.
Se refieren a Raúl Clemente Yager, militante conocido como el Roque que nació en la provincia de Santa Fe, hijo de campesinos eslavos. Fue fundador de uno de los grupos de base que dieron origen a la Organización Montoneros, el Ateneo de Rosario. Miembro de la Conducción Nacional de dicha organización, estuvo exiliado en el exterior y a su regreso fue emboscado y asesinado el 30 de abril de 1983, en Córdoba.
En el marco de la causa que investiga el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo, por el secuestro y asesinato de los militante peronistas, se encuentran procesados el ex dictador Reinaldo Bignone, Luis Patti, Pascual Guerrieri, Walter Pagano, Ariel Porra, Juan Andrés Cabrera, Carlos Sfulcini, Ariel López y Américo Muñoz. También están acusados el organizador del Cruce de los Andes, Héctor Chuly Rodríguez, el ex arquero de Rosario Central y de la Selección nacional Edgardo «El Gato» Andrada, el agente José Luis Troncoso.
A modo de cierre, los organizadores reproducen en el comunicado a la prensa el siguiente poema escrito por Carlón, que es como se lo conocía a Eduardo Pereyra Rossi:
Convocatoria
Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas que no alcanzan, a que se rebelen.
Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir al templo que envejece los corazones.
Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera, buscando una razón.
Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber a pesar de sus buenas intenciones.
Convoco a los que no comen lo suficiente ni se abrigan lo necesario y tienen sed torrencial.
Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás ambicionar más de la cuenta.
Los convoco a dar vuelta el pulóver, a pegarle al prepotente y a escupir en la cara a los que no han sido convocados.
Los convoco a romper lo que no sirve, a perpetrar los robos necesarios, y a recuperar lo perdido.
Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas donde encerrados están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles a ventilar las tumbas y a levantar las calaveras de los hermanos heridos de muerte.
Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros, y a fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.
Los convoco a agitar banderas y colores y correr liberados por las calles y por los campos húmedos de rocío.
Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta, a desobedecer al tirano, a amar sin límites y a odiar.
Y si, a ésa convocatoria por impolítica no concurre nadie, ¡Mala leche! Quedan entonces convocados al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima idea.
Sí a ésta convocatoria vienen algunos, pero no todos los convocados, no importa, en la próxima seremos más.
Y, si a ésta convocatoria, vienen todos los convocados, la cordura habrá invadido en Revolución nuestro país para siempre.
