Desde la Comisión Económica para América latina (Cepal) elogiaron la Asignación Universal por Hijo de la Argentina y remarcaron que «no es un incentivo a quedarse en casa de brazos cruzados».

«Hay que terminar con la idea de que el pobre es flojo, no podemos asumir que las personas no quieran mejorar sus condiciones de vida y las de sus hijos. Vemos grandes esfuerzos de los sectores más bajos en seguir adelante», sostuvo Simone Cecchini, oficial de Asuntos Sociales de la División de Desarrollo Social de la Cepal, desde la sede del organismo en Santiago de Chile.

El ejecutivo, autor del informe sobre los Programas de Transferencias Condicionadas, publicado en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), explicó que con la AUH «se le dan a las familias de recursos mínimos para tener algo arriba de la mesa para comer, pero también para aumentar un poquito el poder de negociación salarial».

Explicó que en los sectores más vulnerables «hay mucha gente que trabaja por salarios no muy decentes», y precisó que «en Argentina, las mujeres que lo hacen en el empleo doméstico, están muchas veces en condiciones tan indecentes que si reciben una transferencia que les permite comer, pueden buscar un mejor trabajo y contar con un mayor poder de negociación salarial».

El informe de la Cepal y la OIT titulado «Los Programas de Transferencias Condicionadas y el mercado laboral», aseguró que los recursos otorgados «por lo reducido de los montos, no suelen incidir en una menor inserción laboral de los adultos en edad de trabajar, pero sí, tal como es su intención, de los niños».

«Vemos positivamente que desde el Estado se hagan estas transferencias, como también se desarrollen programas de inserción laboral, como el Progresar de Argentina», indicó Cecchini.

Remarcó que «en ningún país los montos permiten vivir en condiciones tan buenas como para que uno tenga el incentivo a quedarse en casa con los brazos cruzados».

Además destacó que «en estos últimos años, más allá de transferencias monetarias, los gobiernos de la región empezaron a crear programas complementarios de inclusión laboral».

El ejecutivo de la Cepal indicó que «las personas pobres enfrentan muchas barreras, por su nivel educativo y su falta de experiencia laboral, que no les permiten insertarse en buenos trabajos».

En consecuencia, puso de relieve que las acciones que apuntan a «la capacitación laboral, la finalización de los estudios, la intermediación laboral y la creación directa e indirecta de empleos, ayudan a que las personas se inserten laboralmente».

A su criterio, «estas transferencias monetarias, como la AUH, vienen a responder a una injusticia social».

Remarcó que estas políticas «no constituyen la única solución», y abogó porque «ojalá haya crecimiento y productividad, economías más sólidas, y que las personas encuentren empleos formales y tengan acceso a mejores prestaciones».

«Pero como casi la mitad de los trabajadores están en la informalidad, y eso toma tiempo, estas medidas son necesarias y las apoyamos», concluyó Cecchini.

Fuente: Télam

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