
Empresario de espectáculos fueron al Concejo este miércoles para debatir sobre “la regulación” de la noche rosarina. Convocados por la comisión de Gobierno, los empresarios se quejaron por la falta de equidad en los controles municipales. “Si salen a cazar en el zoológico, me voy a ir a la selva”, expresó uno de los productores.
El encuentro se produjo en lo que desde la comisión de Gobierno definieron como “una serie de reuniones para analizar la modificación de la normativa que regula los espectáculos públicos”. Por parte de los ediles, estuvieron presentes el titular de la comisión de Gobierno, Jorge Boasso, del bloque Radical, sus pares de bancada, Sebastián Chale y María Eugenia Schmuck; Carlos Cardozo, de Unión Pro Federal y María Fernanda Gigliani, del Partido del Progreso Social (PPS). José “Pepe” y Sergio Grimolizzi, Claudio Joison, Andrés Abiad, Gustavo Granato, Ricardo Alongi, Gerardo Stranieri, Juan Pablo Saint Girons y Mario Chiapino fueron los productores que se llegaron hasta el Palacio Vasallo.
Según fuentes que estuvieron en la reunión, entre otras cuestiones, los empresarios plantearon “la necesidad de la igualdad en cuanto al trato” y en tal sentido indicaron que “lugares como la Fundación Astengo o el teatro El Círculo, considerados grandes teatros en el país, que reciben dos inspectores por noche y otros ninguno”.
Los productores se refirieron a temas como la cantidad de espectadores por metro cuadrado, sobre el que recordaron que si bien la normativa fija 4 personas, “tras Cromagnón, se dijo que debían ser 3”. Y reclamaron “equidad” en los controles. De acuerdo a las fuentes que asistieron a la reunión, uno de ellos advirtió que le había señalado a funcionarios municipales que “si salen a cazar en el zoológico, me voy a ir a la selva”, respecto a la no igualdad en cuanto a los controles. “Si hay igualdad no hay problemas”, sostuvo Claudio Joison, quien acotó que “algunos pueden estar muy controlados y otros estar muy light”.
Los empresarios también hicieron planteos sobre la asistencia a los espectáculos de las “personas con discapacidad”, y “los reclamos para acceder gratis”. En ese marco la edila Gigliani precisó que la normativa determina que debe garantizarse la accesibilidad, mientras que la concejala Schmuck sostuvo que “el tema de la gratuidad no está legislado en ninguna parte”, aunque sí recordó que “existen iniciativas en tal sentido”.
Gigliani indicó que “la discusión tiene que ser sobre la accesibilidad” y mencionó, por ejemplo que se establezca “un piso obligatorio, en los teatros u otros lugares” y “si hay mayor cantidad de plazas que el estado lo premie”.
Según trascendió, los productores también mencionaron la posibilidad de la creación de un registro de productores locales de espectáculos y requirieron que se aborde la cuestión de los tributos que se aplican sobre la actividad, dado que por ello hay espectáculos que “prefieren ir a otros lugares, como por ejemplo Córdoba”. Aunque varios remarcaron que “sí hay una buena política de promoción del turismo” hacia la ciudad.
Por su parte el titular del Aserradero, Mario Chiapino, defendió el “formato de peña”, en el cual si bien admitió cambios culturales, sostuvo que “prácticamente no se baila”. Y luego precisó ante una consulta del concejal Boasso que “en Rosario hay dos”, “El Aserradero”, y “La Yapa” y añadió la existencia de dos lugares institucionales, el Centro de la Tradición “El Hornero” y el Instituto “Martín Fierro”, a los que sumó a “las milongas”.
«No se puede simplificar una realidad compleja. Hay que subdividir rubros y cada uno con su respectivo protocolo de actuación», planteó en ese punto el edil Boasso, de acuerdo a lo informado por prensa del Concejo.
Sobre el cierre de la reunión, los empresarios solicitaron la actualización la normativa sobre decibeles que “es de 1978, hoy es más ruidosa la calle”. La semana próxima los ediles recibirán a los representantes de los bares culturales, quienes este martes solicitaron “ser escuchados”.
