Foto: Manuel Costa.
Foto: Manuel Costa.

Adriana Abaca, quien hace dos años había denunciado a narcos que operaban en un búnker de barrio Cametsa, volvió a sufrir ataques intimidatorios en su vivienda y hacia sus hijos. “Las amenazas son constantes. Nos dicen que nos tenemos que mudar”, dijo Abaca tras realizar la denuncia este martes en la Fiscalía Federal.

“Queremos incorporar a la causa inicial realizada el 5 de febrero de 2012 todos estos hecho violentos ocurridos hacia mi persona y hacia mi familia”, le dijo a Redacción Rosario Adriana Abaca luego de presentarse este martes al mediodía en la Fiscalía Federal de calle Entre Ríos para realizar la denuncia correspondiente, quien estuvo acompañada por el diputado provincial Eduardo Toniolli.

La mujer hace dos años atrás había realizado denuncias contra un kiosco de venta de estupefacientes que funcionaba en cercanías de su vivienda en barrio Godoy. “Estas personas que nos atacaron están identificadas como consumidores de drogas y son mandados a realizar este tipo de episodios. No se trata de un hecho aislado”, aseguró.

Sobre lo ocurrido este lunes por la tarde, Adriana relató que “cerca de las 18 llegábamos a casa con dos de mis hijos, y mientras estábamos entrando el auto a la cochera se acerca una mujer y nos comenzó a insultar y amenazar”.

Acto seguido, “vino un grupo de unas 20 o 30 personas y comenzaron a atacar a mis hijos con palos, piedras y golpes de puño”, agregó la víctima y luego continuó: “Después salieron mis otros dos hijos para sacar a sus hermanos que estaban siendo golpeados y también fueron agredidos. Uno sufrió una fractura del brazo izquierdo y distintos golpes”, por lo que terminó atendido en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).

También confirmó que en el lugar se encontraba la custodia policial, aunque no fue suficiente para evitar lo ocurrido. “La custodia estaba. Era un móvil con dos personas, pero cuando quisieron intervenir, también atacaron el móvil a piedrasos, por lo que tuvieron que hacer varios disparos de balas de goma para poder disuadirlos y así rescatar a mi hijo al que estaban golpeado en el piso”, indicó.

“En la Fiscalía me tomaron declaración y en base a eso van a procurar una custodia por personal especializado, que esté preparado para este tipo de ataque”, señaló Abaca y seguró: Las amenazas son constantes. Nos dicen que nos tenemos que mudar”.

Por último, reveló que tras el hecho, se contactó con el director provincial de Seguridad Comunitaria Pablo Suárez, “que es con quien hablo cada vez que tengo algún problema”, y pidió mayores respuestas a funcionarios provinciales sobre su pedido para mudarse del lugar.

“Hace bastante tiempo que vengo pidiendo el traslado de mi familia de este lugar porque ya no podemos vivir ahí, y hasta ahora no me han dado ninguna respuesta”, reclamó.

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