La Cámara de Diputados de Santa Fe dio media sanción a un proyecto de para la expropiación del centro clandestino de detenciones conocido como “Quinta de Funes”, iniciativa de la legisladora Alicia Gutiérrez.
En ese centro clandestino estuvieron detenidos hasta su fusilamiento en 1978 catorce militantes de la conducción de la columna Rosario de Montoneros, informó la autora del proyecto, diputada provincial por Solidaridad e Igualdad (SI).
El proyecto aprobado por la Cámara baja santafesina declara “de utilidad pública y sujeto a expropiación” el inmueble ubicado sobre la ruta nacional 9 y calle San José de la localidad de Funes, lindera con Rosario hacia el oeste.
Gutiérrez indicó: “Se trata de un acto de restitución simbólica de los nombres y de las tumbas que les fueron negadas a las víctimas y a sus familiares producto de esta metodología utilizada por los genocidas, que es la desaparición forzada de personas”.
“De esta manera –continuó la autora de la iniciativa- se busca contribuir a la reconstrucción de la memoria histórica de los argentinos a través de un compromiso con la vida y el respeto irrestricto de los Derechos Humanos como valores fundantes de una sociedad con justicia y solidaridad”.
Según explicó a través de un comunicado, el objetivo es que “este lugar se convierta en un espacio de recuperación, resguardo y transmisión de la memoria y la historia de los hechos ocurridos durante el Terrorismo de Estado”.
La pareja de Gutiérrez durante la dictadura, el militante montonero Eduardo “Cabezón” Toniolli, fue uno de los detenidos ilegalmente en la “Quinta de Funes” que en marzo de 1978 fue trasladado y asesinado en otro centro clandestino, llamado “La Intermedia”, según se ventiló en un juicio por delitos de lesa humanidad realizado en Rosario.
A la “Quinta de Funes”, un casa de fin de semana alquilada por el Segundo Cuerpo de Ejército, entonces comandado por el general Leopoldo Galtieri, fueron llevados dirigentes montoneros con el objetivo de ser “quebrados” para que apoyaran el proyecto político del militar.
Uno de ellos, Edgar Tulio Valenzuela, fue enviado a México junto a un grupo de represores para que delatara a la cúpula de Monotoneros, pero logró escapar e hizo pública la operación en una conferencia de prensa.
Por esa razón Galtieri decidió levantar el centro clandestino y asesinar a los detenidos.
“Jaime Dri, el único sobreviviente, reconoció en las recorridas el lugar donde estuvo detenido y también describió el resto de la casa donde en una oportunidad mantuvo un diálogo con Galtieri”, recordó Gutiérrez.
“Además –agregó la diputada- relató cómo éste y sus subalternos, Daniel Amelong, Jorge Fariña, Eduardo Costanzo, Pascual Guerrieri y otros, visitaban diariamente el campo de concentración”.

