
Juan Ponce, hijo de Mercedes Delgado –la militante social del barrio Ludueña asesinada en 2013–, adelantó que a “fines de diciembre o principios de febrero estará la sentencia del asesino” de su madre.
A 35 meses del asesinato de Mercedes Delgado, distintas organizaciones sociales acompañaron a familiares en un acampe frente a los tribunales provinciales de Balcarce y Pellegrini para continuar “exigiendo justicia” por la mujer asesinada en enero de 2013.
“Nos notificaron desde el juzgado que a fines de diciembre o en los primeros días de febrero estará la sentencia del asesino de Mercedes”, indicó Ponce en declaraciones a Redacción Radio por Del Plata, y agregó: “Nosotros seguimos desde la calle exigiendo”.
“Lo que sabemos es que hay un asesino, señalado por los testigos”, aseguró Juan en referencia a Héctor Riquelme, quien fue procesado en diciembre pasado como autor material de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Mercedes Delgado era una trabajadora social y militante cristiana de base de las comunidades formadas alrededor de la labor del cura villero Edgardo Montaldo. Colaboraba en comedores del barrio y también integraba la organización Caleidoscopio. Era madre de seis hijos, y fue asesinada a metros de su casa cuando fue a buscar al más chico de ellos. Cuando murió, tenía 50 años.
El de “Mecha” –como la llamaban sus compañeras y los pibes del comedor del Padre Montaldo–, fue un homicidio vinculado a la violencia urbana que se disparó en los últimos años y que como en otros casos resonantes de la ciudad, terminó impactando en los sectores militantes de los barrios más humildes. En ese caso, Delgado había quedado por casualidad en la calle en medio de una disputa entre narcos.
A casi tres años de su desaparición física, su hijo la recuerda como una mujer que “dedicó más de 20 años a darle de comer a más de 400 chicos en un comedor de barrio Ludueña”, además de “una militante cristiana que le dedicó gran parte de su vida a la religión”.
“En el barrio se la recuerda de la mejor manera. Es muy triste ver las cosas que se perdieron cuando ella fue asesinada: muchos sueños de chicos que hoy están en la calle metidos en el consumo o laburando para traficantes”, lamentó.
Por último, Ponce concluyó señalando que “tanto Mercedes en su momento, como las que ahora quedaron trabajando en el barrio, le están poniendo el cuerpo tratando de mejorar la situación de esos chicos”, y reclamó: “Tenemos un Estado corrupto en los distintos barrios de Rosario que no colabora en ayudar a esos chicos”.
