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La prueba atómica anunciada por Corea del Norte sacudió las plumas de los pavos reales que integran el selecto grupo de potencias nucleares, quienes perciben el acontecimiento como un nuevo desafío al orden internacional.

El anuncio del gobierno norcoreano generó alarma a nivel mundial. El tablero del juego Táctica y Estrategia de la Guerra (TEG), que en su versión hiperrealista protagoniza un puñado de naciones, se vio conmovido.

El ensayo, calificado por esas autoridades como «exitoso», desató una catarata de reacciones en varias capitales del planeta nuclear, y el Consejo de Seguridad de la ONU aún se mantiene reunido desde las 13 (hora argentina) de este miércoles.

Un club demasiado exclusivo

Poco después del anuncio, y como si se tratara de un representante de Carmelitas Descalzas de la geopolítica, el gobierno estadounidense condenó el hecho y prometió una «respuesta apropiada».

Lo dijo el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, quien subrayó que su país continuará «protegiendo y defendiendo a nuestros aliados en la región, incluida la República de Corea del Sur». Sólo le faltó revelar si Barak Obama ya abrió la valijita con las claves de lanzamiento de orondas ojivas de testa radioactiva.

También el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, condenó «enérgicamente» el nuevo test nuclear norcoreano, y aseguró que su país dará una «firme respuesta» ante lo que considera una «grave amenaza» para su seguridad que no va a «tolerar de ninguna manera». Los velados deseos del gobierno nipón de manejar variables político-militares en el esquema armamentístico atómico no parece propio de un país donde se erigen ciudades llamadas Hiroshima y Nagasaki.

Washington y Tokio solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para imponer más sanciones a Pyongyang, pero no son los únicos jugadores preocupados: China rechazó con firmeza la prueba y pidió al gobierno de Corea del Norte que «mantenga su compromiso con la desnuclearización de la península coreana».

La portavoz de la cancillería china, Hua Chunying, anunció que Beijing llamará a consultas a un representante norcoreano, sin detallar si sería el embajador y leyó una declaración en la que, además de expresar el rotundo rechazo de su Gobierno, aseguró que «China no sabía nada» con antelación al ensayo. Los Reyes Magos son los padres.

Teutones raros, como encendidos

En tanto, el gobierno alemán se sumó con cierto vigor excéntrico a la retahíla de quejas y condenas al hecho. Lo hizo «de la manera más enfática», según un comunicado de la Cancillería. Berlín convocó al embajador en Pyongyang, según informó la agencia de noticias EFE.

Los germanos, en boca del canciller Frank Walter Steinmeier, se despacharon con una cuota de cautela y otra de ingenuidad poco usual en la diplomacia teutona: «Según lo que sabemos hasta el momento, tenemos que partir de la base de que anoche Corea del Norte ha vuelto a realizar un test atómico. En caso de que eso se confirme, lo condenamos».

El alemán subrayó: «Con la nueva violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, Corea del Norte atenta contra los principios de la comunidad internacional y pone en peligro la seguridad regional e internacional», llenando de esa forma los varios casilleros en blanco de ese verdadero manual de frases previsibles.

Para Italia es una «supuesta prueba nuclear»

Por su parte, el canciller italiano Paolo Gentiloni arrimó la condena de su país al desafío norcoreano al rechazar lo que calificó como «supuesta prueba nuclear». Tan supuesta que acto seguido la tildó de «provocación» que requiere «necesarias reacciones por parte de la comunidad internacional».

«De confirmarse, la prueba nuclear realizada esta mañana por Corea del Norte representa una grave violación del derecho internacional y de las pertinentes resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas», dijo Gentiloni en un comunicado al uso nostro.

Se supo que Gentiloni mantendrá una conversación con su homólogo japonés, Fumio Kishida, cuyo país lidera actualmente el Grupo de Los 7 (G7), para «discutir sobre las necesarias reacciones de la comunidad internacional a esta provocación».

Y entonces apareció la Otán

A su vez, el secretario general de la Organización del Atlántico Norte (Otán), Jens Stoltenberg, dijo que el ensayo nuclear «socava la seguridad regional e internacional», e instó a Corea del Norte a respetar plenamente sus obligaciones internacionales y a abandonar sus programas de armas nucleares y de misiles balísticos. «El ensayo de arma nuclear es una clara violación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU», señaló también el máximo responsable de la Alianza Atlántica en un comunicado.

Stoltenberg condenó «el desarrollo continuado» por parte de Corea del Norte de programas de armas nucleares y de misiles balísticos, y su «retórica inflamatoria y amenazante».

Nueva Dehli en llamas

La India también reclamó a Corea del Norte que se abstenga de realizar pruebas nucleares, que a juicio de Nueva Delhi «ponen en riesgo la estabilidad en la región».

«Pedimos a la República Popular Democrática de Corea que se abstenga de tales acciones, que impactan adversamente en la paz y la estabilidad de la región», dijo el portavoz de la cancillería india, Vikas Swarup, en un comunicado.

La India mantiene desde hace años una carrera armamentística con su vecino Pakistán, que también posee armas nucleares y es su principal rival en el subcontinente indio, aunque el mando militar indio no pierde de vista a la también vecina China, otra potencia nuclear.

En síntesis, se podría decir que los aristocráticos miembros de un exclusivo club que ha llevado, lleva y seguirá llevando adelante una carrera armamentista nuclear que pone en peligro de destrucción total al planeta entero más veces que la que éste puede soportar, se horrorizan ante el toc toc que suena en el portón de nogal y le advierten al postulante a ingresar que ni lo sueñe. Parece un poco tarde, ya se perciben los ruiditos de una ganzúa.

Comentarios
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2 Lectores

  1. Augier, Enrique Humberto

    06/01/2016 en 19:55

    parece que es una bomba de hidrógeno y eso son palabras mayores

    • Horacio Çaró

      07/01/2016 en 9:53

      Sin duda, Enrique. Lo que el artículo de alguna manera se propone subrayar es la hipocresía de un selecto grupo de potencias nucleares cuyos miembros se indignan ante lo mismo que han hecho en innumerables ocasiones. Gracias por tu aporte.

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