Foto | Mate Amargo
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Paralelamente a la denuncia por corrupción al diputado Delcidio Amaral, principal acusador del gobierno de Dilma Rouseff, la Fiscalía de San Pablo presentó una denuncia contra Lula por lavado de dinero y falsedad ideológica.

Amaral es el principal ariete en la intentona destituyente contra el gobierno del PT en el escándalo de coimas en la empresa estatal Petrobras. La paradoja es que este miércoles, el Consejo de Ética del Senado brasileño inició un proceso con miras a la destitución del parlamentario, detenido por las denuncias de corrupción que rodean a petrolera.

Tal vez para subsanar tamaño contrasentido, paralelamente el aparato político-judicial se movió con celeridad, y la Fiscalía de San Pablo presentó una denuncia contra el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, acusándolo de lavado de dinero y falsedad ideológica, en relación con el tríplex del condominio Solaris, en Guarujá, cuya propiedad se le adjudica, hasta ahora sin prueba alguna.

La acusación fue presentada en el Foro Criminal de Barra Funda, San Pablo, por los fiscales Cássio Conserino y José Carlos Blat, quienes afirman que Lula intentó ocultar la propiedad del inmueble, que oficialmente está registrado a nombre de la empresa contratista OAS, informó el portal del diario O Globo, uno de los factores de poder que pretende esmerilar el poder del Partido Trabalhista (PT), adelantar la salida de Dilma del gobierno, y neutralizar la candidatura de Lula para sucederla

Previo a la presentación de la Fiscalía paulista, el ex presidente se reunió con la mandataria, ministros y legisladores de la coalición gobernante, con la firme intención de unir las bases ante la crisis política que se agravó días atrás, cuando fue forzado a declarar por el caso Petrobras, y en momentos en que la oposición prometió retomar el juicio político contra la jefa de Estado.

Ministro no, unidad y respaldo sí

Lula explicó su situación judicial a ministros y legisladores, y pidió a su espacio y al aliado Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) unidad frente a la crisis política, mientras las usinas periodísticas lanzaban rumores acerca de la presunta iniciativa de que el ex presidente se integrara como ministro al gabinete de Dilma.

El ex presidente se encontraba en Brasilia desde el martes y allí se reunió este miércoles por la noche con la presidenta Dilma. Este jueves se encontrará con el presidente del Senado, Renan Calheiros, quien pertenece al PMDB, el mayor socio del gobierno.

Fue el propio Caleiro quien se encargó de poner en duda que el ex mandatario piense integrarse al gabinete, como impulsaban sectores del PT para forzar que las casusas en su contra dejen de estar en manos del juez federal de Curitiba, Sergio Moro.

«No tenemos informaciones sobre esa hipótesis. En la conversación, él dijo que quiere ayudar a Brasil y al gobierno y, para hacer eso, no necesita ser nombrado ministro. Él lo puede hacer de cualquier manera», dijo Calheiros.

Lula comentó durante el encuentro en Brasilia que se considera «perseguido» por el juez, mientras dirigentes del PT declararon que ese magistrado responde a los intereses de la oposición.

Fuentes del PT citadas por la agencia EFE confirmaron que Lula también instó a los partidos a «mantener la unidad», frente al inminente reinicio de proceso para un juicio político contra Rousseff.

El trámite que comenzó en diciembre pasado y fue suspendido por una decisión de la Corte por «errores de procedimiento» en el proceso, podría ser reanudado este mes.

Apuntando a ello la oposición pretende contribuir al proceso destituyente con una convocatoria a manifestarse el domingo próximo, cuyo principal vocero y difusor es el presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, el mayor opositor), Aécio Neves, quien sostuvo: «Las protestas pueden ser un inductor muy importante para buscar una salida al «impasse» en que este Gobierno mantiene al país».

Sin embargo, la popularidad de Lula genera que, pese al clima de crisis, el diario O Estado de Sao Paulo publicara la intención del líder del PT de volver a presentarse para las elecciones de 2018, y consideró positivo haber sido interrogado por el escándalo de Petrobras. «A partir de ahora, si me encarcelan me convierto en héroe, si me matan me transformo en mártir y si me dejan suelto, vuelvo a ser presidente», dijo el ex mandatario, según afirma el diario.

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