El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, decidió que era hora de cuestionar los ataques llevados adelante contra el gobernador Daniel Scioli y el diputado nacional Agustín Rossi, entre otras personalidades: “No podemos darle el lugar de víctima al kirchnerismo; no son víctimas, son victimarios”. En diálogo con el programa Diez puntos, de Radio 2, el dirigente patronal confesó que “siempre está mal la violencia, el escrache”, pero en seguida relativizó tan módico arrepentimiento: “No podemos darle el lugar de víctima al kirchnerismo”. La pregunta que queda flotando luego de esas afirmaciones, y que debería ser formulada, también, a algunos medios de comunicación, es: ¿Qué pasaría si los violentos ataques fueran vistos con simpatía por “la gente”?
Buzzi lo primero que intentó es reconducir el relato de los orígenes de la violencia, un clásico de la derecha a la hora de dejar sentados culpables en la Historia: “Yo lo sufrí en San Martín y Córdoba por parte de la Juventud Kirchnerista”, explicó, al tiempo que sacó a relucir la conferencia de prensa en la que unos jóvenes lo increparon, dos sucesos en los que de ninguna manera se lo agredió físicamente e, incluso, en el caso de la ronda de medios, los que maltrataron a un adolescente fueron los colaboradores del dirigente patronal agropecuario.
En el reportaje que llevó adelante el periodista Luis Novaresio, Buzzi buscó desviar la responsabilidad de sus representados en los ataques a Rossi y Scioli: “Esto tiñe la campaña de estos elementos y no se discuten ideas. Nos ponen en el lugar de monstruos agresivos, pero la sociedad nos otorgó el lugar de agredidos cuando desde el atril se decían barbaridades. No podemos darle el lugar de víctima al kirchnerismo; no son víctimas, son victimarios”. De tal modo, emparentó el hecho de discutir el rol de la Mesa de Enlace y sus reclamos desde los atriles que usaron la presidenta Cristina Fernández y el titular del PJ, Néstor Kirchner, con arrojar huevos, bosta de caballo, golpes y destrozarle los automóviles a una persona. Una monada, literalmente.
Para no quedar descolocado con su discurso de refundación demodramática, Buzzi sugirió que las entidades agropecuarias deberían “canalizar el malestar democráticamente”, y les dio ideas a los energúmenos que hasta ahora emboscaron siempre a personas indefensas, como los actores Raúl Rizzo y Juan Palomino, atacados en Firmat, donde se vieron imposibilitados de actuar por la intolerante y violenta acción de chacareros. De ahora en más, para el dirigente de la FAA, si Rossi va a una localidad de santafesina los nuevos comandos civiles deberán “darle un petitorio” y guardar los huevos para otra ocasión, porque los revoleos de bosta parece ser que le dan “más elementos al kirchnerismo para que aparezca como víctima”. Lo que se dice un demócrata. Y progresista, claro.
