
“Aunque sean hijos de puta, me siento obligado a defenderlos”. Con esa frase, Jorge Lanata sintetizó su patético presente, en el que defiende al monopolio Clarín y cree que si Hebe de Bonafini le quitó el saludo a él pero saluda al ministro Julio De Vido, está equivocada.
Como algunos políticos que despiertan la ilusión de la derecha, porque tienen un discurso "progre" pero en realidad dan soporte a las peores tradiciones reaccionarias, Jorge Lanata viene mostrando, en los últimos años, que no sólo emula al establishment cuando crea empresas periodísticas que al principio brillan como una supernova y terminan fundidas y vaciadas con decenas de trabajadores en la calle. También puede construir la versión de la historia que más cómoda deja a la clase dominante.
En un artículo de diarioregistrado.com, se consigna que Lanata fue entrevistado por Andy Kusnetzoff , conductor del programa Perros de la calle, de la porteña FM Metro. El ex notero de Caiga Quien Caiga parece que puso en apuros al rechoncho hacedor de medios, porque a pesar de que el joven periodista reconoció quererlo y respetarlo, le mostró a Lanata la desilusión que le producen sus más recientes opiniones respecto de los derechos humanos y el Grupo Clarín.
“Que Clarín es un monopolio, lo es, y hay que desarmarlo”, sentenció el compulsivo fumador, aunque acto seguido se despachó con un argumento tan frágil como refutable: “Aunque sean unos hijos de puta, hay momentos en que yo me siento obligado a defender a Clarín porque, como cuando el gobierno organizó el bloqueo, primero es Clarín y después son todos”.
Kusnetzoff, sin amilanarse, encaró a Lanata con uno de los temas más sensibles en los que incursionó el fundador de Página 12: “Me pone mal que estés como estás con el tema derechos humanos, cuando fuiste vos uno de los precursores en instalarlo en la sociedad. ¿Qué te pasa ahora con eso?”.
Lanata respondió otra pregunta, que nadie había formulado: “Yo no me puedo poner a responder a 6,7,8, porque la mitad de 6,7,8 laburó conmigo; muchos de ellos son chicos que laburan bien y están conduciendo, están haciendo un programa de propaganda y lo hacen mal. Y la mitad de los que están ahí, están ahí por plata, afanando guita del Estado que estamos pagando todos…”.
Andy no lo dejó que gambeteara, e insistió con la pregunta original, ante lo cual el rechoncho escriba no tuvo más remedio que desplegar la retahíla de argumentaciones que repite a cada paso: “Cuando yo digo que estoy harto con la dictadura estoy diciendo que estoy harto con la excusa de la dictadura, porque con esa excusa están afanando como nunca en la historia argentina”. Tal vez olvidó lo que pasó entre 1989 y 1999, y que las denuncias de la corrupción menemista le deparó ganar mucho dinero.
Cuando Kusnetzoff le planteó que “lo que me duele es que te pegue Estela de Carlotto”, Lanata replicó: “Desde Menem, el poder estuvo cooptando a los organismos de derechos humanos con plata. Estuve en contra de lo que pagó Menem por los desaparecidos, como Hebe de Bonafini también estuvo en contra. Yo no tengo problemas con las Abuelas, ellas lo tienen conmigo. No me gusta que Estela de Carlotto no me salude, pero me cuesta traicionarme. Hebe me quita el saludo y saluda a De Vido… ¿quién está equivocado?”.
“Estoy de acuerdo con muchas cosas que dice el gobierno –insisitó el creador de Página 12–, pero una cosa es lo que dice y otra es lo que hace. Si es por lo que dice, firmo todo. Pero el gobierno dice una cosa y hace otra”.
Por último, Lanata abrió la última puerta de los varios infiernos que lo habitan, y escupió una llamarada con alto contenido de azufre: “Yo defiendo la Ley de Medios y el gobierno me mandó al frente y no tengo problemas porque, aunque es perfectible, estoy de acuerdo. Que Clarín es un monopolio, lo es, hay que desarmarlo, pero nunca puedo apoyar que pretendan cerrar o acallar a Clarín o a ningún diario”. Como si alguien lo hubiera intentado, y como si Clarín fuera el barco de papel que terminó siendo Crítica, su último fracaso.
