
El alemán Günter Grass, provocó gran revuelo en su país al publicar el poema Lo que hay que decir, donde critica duramente al gobierno de Israel. El órgano que representa a los judíos en Alemania calificó al texto de «agresivo».
Grass, un socialista libertario de 85 años que en su adolescencia berlinesa, hacia el fin de la guerra, integrara las Waffen SS, episodio de su vida que lamentó públicamente en su libro Pelando la cebolla, es conocido por atesorar frases y dichos propios.
En esta ocasión, el polémico poema del premio Nobel de Literatura 1999, publicado en simultáneo en diarios de Alemania, España y Estados Unidos generó una considerable controversia al amonestar directamente al gobierno israelí por su velada intención de “exterminar” a Irán.
«¿Por qué ahora sólo lo digo, envejecido y con mi última tinta: Israel, potencia nuclear, pone en peligro una paz mundial ya de por sí quebradiza?…Porque hay que decir lo que mañana podría ser demasiado tarde», dispara Grass en uno de los párrafos.
La compra del gobierno de Israel de un submarino con ojivas nucleares a Berlín y la permanencia en el tiempo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial de lo que Grass define como «el estigma imborrable» del holocausto en la política exterior alemana, también forman parte de los señalamientos del escrito.
Como era de esperarse, los ataques al autor no tardaron en manifestarse: el órgano que representa a los judíos en Alemania lo consideró «irresponsable» y «agresivo» y calificó al texto como «panfleto de agitación agresivo».
Dieter Graumann, presidente del Consejo Central de los Judíos en Berlín, consideró «triste» que el reconocido escritor «dé vuelta los hechos» de forma «irresponsable»; y aseveró tajante: “La amenaza a la paz no proviene de Israel, sino de Irán”. «Un brillante autor no tiene por qué ser un brillante analista de la política en Cercano Oriente», concluyó Graumann.
«Gunter Grass, el eterno antisemita»
Así lo reputó el diario conservador Die Welt. Justamente, Grass explicó en su poema que durante mucho tiempo permaneció en silencio por miedo a «la sentencia habitual de antisemitismo».
A las críticas recibidas desde el Consejo Central de los Judíos de Alemania y del mencionado periódico alemán, se sumó recientemente la embajada israelí en Berlín, para la cual el texto se inscribe en una «tradición» del antisemitismo europeo.
Por su parte, el Consejo Judío de Estados Unidos se expresó este miércoles preguntándose por qué Grass no apunta contra Irán y sí contra Israel.
David Harris, presidente del American Jewish Council (AJC) se mostró indignado ante el hecho que Grass no pudiera ver que la amenaza a la paz regional y mundial es el «autoritario y belicoso Irán» y no la «democrática Israel». Sin embargo, Harris decidió omitir la acusación central de Grass: el arsenal nuclear clandestino de Israel.
En tanto el vocero de la canciller Ángela Merkel reivindicó la libertad de expresión de los artistas y defendió el derecho del gobierno a no comentar ciertos temas; aunque el secretario general de la Unión Cristiano Demócrata (CDU), partido al que pertenece Merkel, se mostró «horrorizado tanto por el tono como por el contenido» del poema.
Pese a todas las críticas, Grass logró granjearse al menos dos apoyos en su patria. Johano Strasse, presidente del Pen Club alemán, apoyó al poeta reafirmando que las exportaciones de armas de Alemania a Israel «dan la impresión de que la guerra con Irán es inevitable». Por otro lado, Wolfgang Gehrcke , diputado del tercer partido alemán integrante de la formación socialdemócrata de izquierda Die Linke (La Izquierda), señaló que «Günter Grass tiene razón».
Finalmente, Grass se declaró, en el mismo poema que disparó la discordia, «unido a Israel» y deseoso de mantener esa unión.
Fuente: Télam
