
Luego de la denuncia del vicepresidente Amado Boudou presentada ante la Justicia y asentada en la causa 3247/12, donde sostiene que el estudio jurídico de la esposa del procurador de la Nación, Esteban Righi, le había ofrecido hacer lobby en Tribunales, este último puso a disposición su renuncia, la cual fue ya aceptada por la presidenta Cristina Fernández.
Al momento de la acusación, Righi se encontraba en Nueva York desde donde regresó apenas enterado de la misma y con la firme decisión de presentar su dimisión al Ejecutivo, quien ahora deberá designar un nuevo procurador con el acuerdo de dos tercios de la Cámara de Senadores.
En su descargo formal ante la Justica del día lunes, Boudou había indicado que el estudio García, Labat, Musso y Righi -que integra la esposa del procurador- le había ofrecido en repetidas ocasiones durante 2008, 2009 y 2010, aceitar sus vínculos con la Justicia Federal de Comodoro Py, anticipándole que iba a tener problemas. De este modo, el vicepresidente logró vincular, mirando retrospectivamente, tales hechos con la actual causa judicial que pretende involucrarlo en el affaire Ciccone.
Por otro lado, Boudou también denunció que el titular de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi, se le había presentado en 2011 y propuesto favorecer a la empresa Boldt a cambio de un incentivo económico en el afán de que la empresa –megaimprenta y referente de buena parte del juego en la provincia de Buenos Aires- retuviera el control de la quebrada Ciccone Calcográfica. Más precisamente, Gabbi le había advertido que Antonio Tabanelli, el dueño de Boldt quería “destruirlo” y que, por lo tanto, para evitar esa ofensiva le ofrecía un arreglo económico. Tabanelli quería quedarse con Ciccone.
La causa iniciada por la denuncia de Boudou, en manos del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Jorge Di Lello, apuntaría a un tráfico de influencias en el caso del estudio de abogados y a una tentativa de cohecho en el caso del titular de la Bolsa.
Ahora bien, cabe preguntar: ¿por qué ventilar ahora tales hechos si los mismos ocurrieron hace alrededor de cuatro años, cuando el vicepresidente ni siquiera era Ministro de Economía, sino aún titular de la Ansés? Es el mismo Boudou quien dió respuesta a tal incógnita en el texto presentado: “Las circunstancias denunciadas fueron desdeñadas ante la carencia de seriedad que aparentaban poseer por aquel tiempo, pero que posteriormente y a la vista de las actuales circunstancias que rodean el caso Ciccone-Boldt advierte la gravedad y que deben ser puestas en conocimiento de la Justicia”.
“En ese momento tomé aquellas expresiones como irrelevantes, propias de quien deseaba mostrarse ante terceros como poseedor de ciertas influencias sobre un funcionario de alto rango. No había advertido entonces que aquello podía tratarse de algo serio ni de un ofrecimiento en concreto de un pago indebido”, se explayó el vicepresidente, y reflexionó: “Claro que hoy, me resulta el hecho de haber ignorado el mensaje que se me estaba enviando, siéndome evidente que por las relaciones que esos letrados poseerían con ciertos funcionarios judiciales y a la vista de las actuales circunstancias de la denominada causa Ciccone-Boldt, me llevan a reinterpretar todo aquello de un modo hoy ciertamente diferente y atribuyendo una entidad a aquellas circunstancias que en aquel entonces no pude observar.”
Como era de esperarse, la polémica denuncia de cinco fojas produjo efecto sobre el procurador, al implicar al estudio familiar. Aunque numerosas las expresiones de respeto hacia la figura de Righi dentro de la procuradoría, cierto aire de disconformidad quedó flotanto respecto de lo que fue considerado, por fuentes vinculadas al Ejecutivo, como un «manejo irregular» en la causa Ciccone y en algunos otros expedientes.
Y es que Righi había apoyado la designación como juez de Daniel Rafecas, el cual como jefe de los fiscales, también lo serìa de Carlos Rívolo quien impulsa la investigación que apunta a Boudou por Ciccone.
Por su parte, Adelmo Gabbi adelantó que demandará al vicepresidente y que “todo es falso”; de esta manera, negó que haya hecho gestiones a favor de Tabanelli o de Boldt e insistó en que defenderá su “buen nombre y honor”.
Fuente: Página 12.
