Hugo Moyano anunció que se levantan los bloqueos a las destilerías y convocó a “todos los que se sientan perjudicados” por el pago de Ganancias y el tope a las asignaciones familiares a acompañar a Camioneros a una movilización a la Plaza de Mayo prevista para el próximo miércoles pero todavía sin horario establecido.
En rigor, en la conferencia de prensa que brindó este jueves poco antes de las tres de la tarde en la sede de su gremio, Moyano no fue del todo claro siquiera respecto del día de la protesta en Plaza de Mayo y del “paro nacional de Camioneros” que, en medio de la vorágine del conflicto, se había establecido para este viernes.
Al tomar contacto con la prensa el líder de Camioneros explicó que los detalles de la jornada de reclamo contra el impuesto a las Ganancias sobre los asalariados y contra el tope de las asignaciones familiares se va a definir luego de una charla que tendrá “con los compañeros de la CGT”, quienes le pidieron “que les detalle los motivos” de la protesta.
El olor a bajada de cambio en el conflicto se empezó a sentir un rato antes que el propio Moyano lo confirmara, cuando Luis Morales, titular de la Federación Argentina de Entidades Empresarios del Autotransporte de Cargas, la cámara acusada de lock out patronal por el gobierno nacional, anunció que había llegado a un acuerdo salarial con el líder camionero que permitiría “ayudar a restablecer la paz social y el abastecimiento de combustible”.
Morales dijo también que el acuerdo, consistente en un 25,5 por ciento de incremento salarial, se formalizará este viernes ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, que había dictado una conciliación obligatoria no acatada por Camioneros.
Al anunciar el acuerdo y al mismo tiempo que abogaba por “la paz social y el abastecimiento”, el presidente de Fadeaac también se encargó de mantener sobre el tapete los reclamos de Moyano respecto de Ganancias y Asignaciones Familiares, al pedir que no se ponga a su sector “en medio de la discusión” al respecto.
La que también sale del medio de la discusión, al menos por ahora, es la enorme mayoría de la población que se comenzaba a ver seriamente afectada por el desabastecimiento de combustibles, medida a la que había apelado Moyano en la escalada de su enfrentamiento con el gobierno, que de todos modos no cesó en lo discursivo. Antes de anunciar el fin de los bloqueos a las destilerías, el dirigente sindical cargó duro contra funcionarios nacionales y contra la propia presidenta, a quien se dirigió directamente: “Le pido que deje de lado la soberbia, que deje de creer que por haber sacado el 54 por ciento de los votos puede hacer lo que quiera”, disparó.
De todos modos, todo indica que en Camioneros evaluaron que la firmeza exhibida por la Presidenta estaba llevando el conflicto a un callejón sin salida, lectura que Moyano también escuchó de boca de varios de sus históricos compañeros de ruta en la CGT. Y así fue que la posibilidad de una paralización total de la actividad cotidiana en todo el país se disipó del horizonte de estos últimos días signados por una tensión pocas veces vista en los últimos años.
En la conferencia de prensa que brindó este jueves Moyano volvió a insistir en que sólo él es responsable de las medidas de fuerza que derivaron en el desabastecimiento y sumó el repudio a las denuncias penales realizadas desde el gobierno en su contra a las reivindicaciones para la marcha a la Plaza de Mayo.
