
Con la prohibición de whiskerías y cabarets en la vecina Córdoba, el gobierno santafesino teme que aumenten los casos de explotación sexual en nuestra provincia. Para Susana Trimarco, quien estuvo de visita por nuestra ciudad y se ha convertido durante la última década en el máximo referente nacional en la lucha contra la trata, lo importante es hacerles ver a las mujeres que piensan que la prostitución es trabajo, que “sólo los proxenetas ganan buen dinero y ellas terminan enfermas».
“Cuando cierran los prostíbulos intentan abrirlos en otro lugar», señaló la subsecretaria de Derechos Humanos Zona Sur, Nadia Schujman tras explicar que dos semanas atrás recibieron la denuncia de una mujer cordobesa, cuyas tres hijas mayores de edad que ejercían la prostitución de manera «particular» fueron contactadas por una persona que les dijo «que vinieran para Santa Fe a hacer el mismo trabajo».
«Tenemos el ojo puesto en esta situación», aseguró el titular de la Secretaría, Horacio Coutaz quien decidió alertar sobre el caso al Ministerio de Seguridad: «Nos parecía que se podía repetir, la gente de Seguridad tenía la misma idea y algo nos habían comentado. Lo mismo que estaba pasando en Entre Ríos, con las chicas que estaban trabajando en Paraná y se estaban empezando a movilizar al interior de las provincias».
“No creo que seamos los únicos receptores de los prostíbulos que se han cerrado en Córdoba», confirmó Schujman advirtiendo que este corrimiento podría darse en otros lugares.
Trimarco, candidata al Nobel de la Paz 2013 y emblema del combate contra las redes de prostitución, puso de relieve en una entrevista concedida al diario La Capital, que lo importante es convencer a quienes sostienen que la prostitución es trabajo que de hecho “no lo es”. “Sólo los proxenetas ganan buen dinero, ellas no tiene nada y terminan enfermas», indicó y señaló cómo el caso de su hija, María de los Ángeles, a quien busca incansablemente desde 2002, “desnudó una mafia que cuenta con la complicidad política, pero también policial y judicial”.
Respecto del cierre de locales que bajo distintas denominaciones -como whiskerías, cabarets u otras- funcionan como prostíbulos, y sobre lo cual la diputada provincial por el SI, Alicia Gutiérrez presentó un proyecto a fines de junio, Trimarco conminó en que si bien con este tipo de iniciativas “la prostitución no se termina, algo tenemos que hacer”. “No podemos dejarlos trabajar tranquilos a los proxenetas delincuentes ni permitir que las mujeres crean que es una posibilidad de trabajo y de ganar dinero”, añadió.
“La prostitución no es un trabajo”, disparó y continuó: “Muchas mujeres que lo dicen, cuando hablan conmigo en la intimidad, reconocen que eso no es un trabajo. Siempre les pregunto a esas mujeres: «¿Ustedes tiene obra social? ¿Dinero ahorrado? ¿Casa? ¿Mandan a sus hijos al colegio?». Y me contestan que no, que son pobres mientras los proxenetas que ellas defienden, porque son constantemente amenazadas, ganan buen dinero, tienen muchas propiedades, camionetas 4×4 y celulares satelitales”.
“Estas mujeres no tienen nada y muchas terminan enfermas y adictas porque les obligan a consumir y venderles drogas a sus clientes”, reveló Trimarco quien sola rescató a 129 víctimas y a otras 954 a través de la fundación que preside y que lleva el nombre de su hija.
Sobre Marita, confió que sigue viva “en algún rincón de la Tierra” y que sabe que ella la está buscando. “No le tengo miedo a nada; al dolor que llevo en el alma trato de calmarlo haciendo, buscando y ocupándome de todas las jovencitas que vamos encontrando”, sostuvo y concluyó: “No quiero enfermarme, quedarme tirada en una cama y abandonar a mi hija. ¿Quién va a hacer algo por ella, si no? Jamás voy a abandonarla”.
Fuentes: Rosario 12, La Capital
