El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción (Sitraic) exigió la renuncia del secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), Gerardo Martínez, por su supuesto desempeño como agente de Inteligencia en Campo de Mayo durante la última dictadura.
«Desde el Sitraic exigimos la renuncia de un represor, indigno para representar a los trabajadores de la construcción en la Uocra», señaló el comunicado firmado por el secretario general del gremio, Víctor Grosi.
Según publicó este lunes La Nación, los referentes del Sitraic están enfrentados con el grupo de la Uocra, que lidera Martínez, y además acompañaron al jefe de los camioneros, Hugo Moyano, a la Plaza de Mayo en el paro general que le hizo la CGT antikirchnerista al Gobierno. El Sitraic reúne a un grupo de gremios de la industria de la construcción, pero su alcance se circunscribe a la órbita de la Capital Federal y al Gran Buenos Aires.
El 20 de julio de 2011, el Sitraic y diferentes organismos de Derechos Humanos presentaron en los tribunales una denuncia contra Martínez por, presuntamente, integrar el Batallón 601 de Inteligencia.
La acusación requirió que Martínez sea citado a prestar declaración indagatoria y se solicitó su detención por su presunta responsabilidad en el secuestro y desaparición de 105 albañiles afiliados al gremio durante la dictadura.
En el marco de su estímulo a la pelea entre Hugo Moyano y el gobierno nacional, el diario Clarín publicó este domingo un artículo en el que alude al legajo de Inteligencia del jefe de la Uocra.
En el artículo se mencionó que el gremialista fue presentado «en julio de 1981 en el Destacamento de Inteligencia 201, con asiento en la guarnición de Campo de Mayo, y comienza a actuar en octubre de 1981».
«El titular de la Uocra ingresó en la Inteligencia Militar a los 25 años, con el seudónimo de «Mansilla Gabriel Antonio». Su especialidad fue «agente de reunión en el ámbito gremial». Así consta en el legajo microfilmado del Departamento de Personal de la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército en donde se detalla que era conceptuado como «un agente leal y útil» para los represores.
En su momento, Martínez presentó un escrito en la Justicia en el que no desmintió explícitamente que haya integrado el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército durante la dictadura. En el documento, anunció que realizaría «una investigación en relación con las 105 personas desaparecidas de la actividad de la construcción que han mencionado los distintos medios de comunicación en la publicidad dada a la denuncia».
Luego Martínez publicó una solicitada en los diarios, en la cual negó haber participado en «actividades represivas de las Fuerzas Armadas» en la dictadura, y rechazó haber integrado el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército.
Los sectores que responden a Martínez atribuyen la denuncia del Sitraic y el pedido de renuncia al gremio de la Uocra a los enfrentamientos internos que se desarrollan en el espacio gremial. También sostienen que ello se debe al posicionamiento público que tuvo el jefe de los obreros de la construcción tras alinearse al Gobierno, luego de que se concretó la fractura de la CGT.
Gerardo Martínez ya había sido denunciado por el Sitraic, en julio del año pasado.
Su nombre y número de DNI figuran en un listado que en mayo pasado el Archivo Nacional de la Memoria (ANM) –que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación–, entregó a la justicia para contribuir en la causa que investiga los delitos cometidos por el Batallón 601, a cargo del fiscal federal Jorge Di Lello por delegación del juez Ariel Lijo.
El caso de Martínez, ex titular de la CGT durante el menemismo, fue denunciado en julio de 2011 en una conferencia de prensa en la que participaron dirigentes del SITRAIC con el apoyo de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, la CTA y la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, entre otros organismos que también participan en la denuncia judicial, que recayó por sorteo en el Juzgado Federal Nº 9, a cargo de Sergio Torres.
En la presentación, los organismos pidieron a la justicia que determine qué grado de participación tuvo el gremialista en las tareas represivas y si tuvo responsabilidad sobre las 105 desapariciones de integrantes del sindicato de la construcción durante la última dictadura.
En aquella denuncia, los organismos aseguraron que Martínez «ya aportaba como dependiente de la UOCRA en 1977, cuando simultáneamente revestía como agente civil de inteligencia del corazón del aparato represivo de la dictadura». También consideraron que «de manera harto evidente, la pertenencia del imputado Martínez como agente de inteligencia en un aparato dedicado a la infiltración, seguimientos, secuestros, torturas y desaparición final de militantes populares, en forma simultánea con su actividad gremial en la UOCRA, ha resultado determinante en el destino de los compañeros que permanecen detenidos desaparecidos».
El Batallón 601 se especializó en hacer inteligencia sobre los grupos y personas consideradas «subversivas». Tenía bajo su mando varios centros clandestinos de detención y estaba integrado por todos los servicios de Inteligencia. Consta además que el Batallón 601 asesoraba y participaba de operaciones en otros países junto a la CIA. Este grupo de tareas enseñó el «método argentino» a los «Contras» nicaragüenses y a grupos paramilitares en Honduras y Guatemala.
Fuentes: Tiempo Argentino y La Nación
