Fernando De la Rúa.
Fernando De la Rúa.
Sentado en primera fila De la Rúa escuchó la lectura al fiscal Federico Delgado.

El juicio contra el ex presidente Fernando de la Rúa por el pago de sobornos en el senado para lograr la aprobación de la Ley de Reforma Laboral durante su gobierno comenzó este martes ante el Tribunal Oral Federal 3.

Sentado en primera fila, de cara a los jueces y entre sus abogados Valeria Corbacho y Jorge Kirszembaum, el ex presidente procesado por cohecho activo escuchó la lectura del auto de elevación a juicio del fiscal Federico Delgado, con el que se abrió el debate.

Delgado reconstruyó la maniobra ocurrida hace 12 años y que derivó en la salida de cinco millones de pesos de las arcas de la Side para el pago de sobornos a senadores peronistas a fin de lograr su voto positivo a la ley en abril del 2000, según la acusación.

Junto a De la Rúa y sentados uno detrás de otro se ubicaron los restantes acusados, el ex director de la Secretaría de Inteligencia, Fernando De Santibañes; los ex legisladores del Partido Justicialista Alberto Tell, Augusto Alasino, Remo Constanzo, Ricardo Branda, el ex secretario parlamentario del Senado Mario Pontaquarto y el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, quien lucía pelo largo entrecano recogido con una colita.

Pasadas las 10.30 los jueces Gerardo Larrambebere, Guillermo Gordo y Miguel Pons ingresaron al salón de Usos Múltiples en el subsuelo de los tribunales federales de Retiro en Comorodo Py 2002 y dieron inicio al debate, previsto inicialmente para fines del año pasado pero suspendido a último momento y que puso por primera vez en el banquillo de los acusados a un ex presidente constitucional acusado del delito de cohecho.

A lo largo de la lectura de la acusación, Delgado recreó los hechos que se iniciaron el 4 de abril de 2000 con una reunión en el despacho de De la Rúa en la Casa de Gobierno a la que asistieron el fallecido senador radical José Genoud, el entonces presidente del bloque del PJ Augusto Alasino, el legislador de ese partido Alberto Tell, Pontaquarto como hombre de extrema confianza de Genoud y luego se sumó el ministro de Trabajo Flamarique.

«El objetivo era facilitar la sanción de la ley de Reforma Laboral» que para la fiscalía era «existencial para el Gobierno» y por eso esa reunión era «sustancial» y allí se le dijo a De la Rúa que los legisladores del PJ pedían «otras cosas para apoyar la ley», es decir, «dinero», interpretó el acusador.

«Flamarique era el único negociador político del Gobierno» mientras que en el Congreso Nacional «todos sabían que Pontaquarto era Genoud, era el interlocutor entre ambos bloques y generaba confianza en el oficialismo y la oposición, por eso se lo invitó», resumió Delgado en el escrito.

Tras obtener allí el aval presidencial, según la acusación, comenzó el operativo para obtener el dinero y el contacto con el titular de la Side, Fernando De Santibañes.

El 18 de abril de 2000 Pontaquarto retiró cinco millones de pesos del tesoro de la Side, adonde llegó en su automóvil particular, fue recibido por una secretaria del ex «señor cinco» y lo llevaron a la Tesorería, de donde retiró el «dinero embalado», lo puso en el baúl de su coche y regresó al Congreso escoltado por la custodia personal de De Santibañes.

Pero ese día finalmente, recordó Delgado, no se concretó la votación de la ley por la represión que hubo a una manifestación de gremios contrarios a su sanción y entonces Pontaquarto se llevó el dinero a su casa, donde lo escondió hasta el 26 de abril, cuando se hizo el reparto en la casa de otro imputado en la causa, el ex senador Emilio Cantarero, quien no participará del juicio por sufrir Alzheimer.

En la causa se dio por probado que días antes se habían retirado 6 millones 400 mil pesos de la cuenta bancaria de la Side y que ese dinero fue guardado en el tesoro, algo que ocurría por primera vez en el transcurso de ese año.

Contrario a lo que se esperaba, la sala de audiencias sólo se ocupó en menos de la mitad de su capacidad mientras que el Tribunal prohibió la entrada de reporteros gráficos y el único que accedió a hablar con la prensa a su llegada fue Pontaquarto, quien reiteró su intención de repetir su versión de los hechos.

Para el inicio del juicio oral, De la Rúa contrató una consultora de imagen que antes del inicio de la audiencia repartió un paper donde delineó la que será su estrategia, desacreditar en todos los aspectos al arrepentido ex secretario parlamentario del Senado Pontaquarto y tildar de absurda a la causa judicial.

Todos los acusados llegaron excarcelados en la causa que investigó en su tramo final el juez federal Daniel Rafecas pero que antes pasó por el juzgado de Rodolfo Canicoba Corral y en sus inicios por el del ex juez Carlos Liporace.

Tras la lectura de los autos de elevación a juicio de fiscalía y del juez Rafecas, se dará inicio a las declaraciones indagatorias de los acusados, con Pontaquarto primero en el listado.

Pontacuarto

«Estoy dispuesto a corroborar los hechos, a contar la historia realmente cómo fue y cómo pasó, cómo se pago, cómo se entregó el dinero hace 12 años, en abril del 2000», dijo Mario Pontaquarto en declaraciones a la radio La Red.

El ex secretario parlamentario dijo estar «expectante» y «absolutamente tranquilo» ante el inicio de proceso, que durará entre 6 y 8 meses, y confirmó que su declaración será entre el martes y miércoles de la semana próxima, al tiempo que reconoció que su testimonio es «la columna vertebral de la denuncia».

Además, dijo ser consciente que durante el juicio «van a hacer lo imposible como para desacreditar el relato y tratar de buscar todo lo que sea posible para que no haya condena».

Pontaquarto destacó el «trabajo minucioso y contundente» realizado hasta el momento por el juez federal Daniel Rafecas y el fiscal Federico Delgado, los cuales fueron «corroborando cada una de mis denuncias» aunque reconoció que las defensas de De la Rúa y el ex titular de la Side, Fernando de Santibañes, «dicen que hubo imperfecciones en la investigación».

«Yo reiteraré absolutamente todo y me pondré a disposición del tribunal, para que tome todas las determinaciones que la justicia crea conveniente como careos, inspeccciones oculares y reconocimientos», concluyó.

Fuente: Télam

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