La Unasur y el ALBA salieron en defensa del gobierno ecuatoriano ante la amenaza del Reino Unido de irrumpir en su embajada de Londres para arrestar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. “América Latina se respeta, nuestros pueblos se respetan”, enfatizó Hugo Chávez.

“Sólo unidos nos podemos hacer respetar”, subrayó el presidente venezolano durante el encuentro de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) el sábado pasado.

Con el mismo tono, el canciller argentino, Héctor Timerman manifestó que la reunión de emergencia de la Unasur en Guayaquil, también realizada durante el fin de semana, «dejó en claro que, frente a las agresiones extra regionales, América del Sur se une y le dice no a quienes intentan imponer su voluntad con su poder y amenazas de violencia».

Para Timerman, el consenso logrado en sólo 20 minutos entre los países de respaldar a la administración de Rafael Correa en su cruzada por ayudar al periodista australiano demuestra que “hay una gran solidaridad y unanimidad en la región”.

“Atentar contra uno de nuestros países es atentar contra todos», advirtió el titular del Palacio San Martín.

En un comunicado, los once ministros de la Unasur defendieron el derecho soberano de Ecuador de haber otorgado este jueves asilo diplomático al fundador de Wikileaks, quien desde junio se encuentra refugiado en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia donde se le acusa de haber cometido delitos sexuales contra dos mujeres en 2010.

El gobierno ecuatoriano argumentó, a la hora de conceder formalmente el asilo, que una extradición a Suecia podría derivar en un traslado posterior a Estados Unidos para ser juzgado y condenado a la pena capital por difundir documentos secretos norteamericanos.

Empero, el Reino Unido se empeña en no otorgar el salvoconducto diplomático al ciberactivista y advirtió que de poner éste un pie fuera de la sede diplomática del londinense barrio Knightsbridge, lo arrestarán en el acto y, aún más, que podrían reflotar la ley de 1987 que habilita a las autoridades inglesas a revocar el estatus diplomático de una embajada y así irrumpir dentro y capturar al sujeto requerido; en este caso, a Assange.

Desde Quito se oyeron las voces en contra de tal atropello, reforzadas recientemente por los países latinoamericanos que condenaron la amenaza del uso de la fuerza entre los estados y reiteraron la plena vigencia de los principios consagrados en el Derecho Internacional en virtud de los cuales «no puede invocarse el derecho interno para no cumplir una obligación de carácter internacional».

No obstante, el texto aprobado en Guayaquil  conmina “a las partes a continuar el diálogo y la negociación directa en procura de una solución mutuamente aceptable con arreglo al derecho internacional».

Por su parte, los ministros del ALBA realizaron un llamado de atención a las autoridades británicas «acerca de las graves consecuencias que se desencadenarían en todo el mundo, en caso de una agresión directa a la integridad territorial» del país sudamericano.

Finalmente, el viernes próximo se realizará una reunión extraordinaria de cancilleres para discutir la crisis Quito-Londres en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Assange a Obama: “Que renuncie a su caza de brujas”

En una improvisada conferencia de prensa desde el balcón del primer piso de la sede diplomática que lo acoge desde junio, y a sólo centímetros de la policía londinense, Assange reveló que el miércoles por la noche, horas antes que el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño anunciara la decisión de darle asilo, “hubo policías que ingresaron al edificio por la puerta para incendios” y que si el gobierno del Reino Unido no violó la Convención de Viena que le impide detenerlo en suelo diplomático, “es porque el mundo está mirando”.

“A la mañana siguiente, el sol salió en un mundo diferente y una nación valiente de América Latina se levantó para exigir justicia”, añadió, en alusión a Ecuador, a cuyo presidente, Rafael Correa agradeció junto con todos los otros países latinoamericanos que decidieron prestarle su defensa.

“Nos volveremos a reunir pronto”, le dijo a su familia. En tanto que al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lo exhortó a que “haga lo correcto y renuncie a su caza de brujas contra Wikileaks”.

“Deben jurar que no habrá una persecución contra nuestro personal o quienes nos apoyan”, dijo el australiano quien fue vitoreado por simpatizantes reunidos a los pies del victoriano edificio del barrio de Knightsbridge.

“Si hay unidad en la opresión, también debe haber absoluta unidad en la respuesta”, ponderó el hacker-periodista en referencia a la decisión de la OEA de convocar a una reunión de cancilleres para tratar el asunto este viernes.

Por su parte, su  abogado, el ex juez español Baltasar Garzón, aseguró que su cliente se encuentra «fuerte de espíritu» y dispuesto a responder a la Justicia, pero con “las garantías mínimas”.

El ex magistrado de la Audiencia Nacional subrayó que ante las nuevas circunstancias del recientemente concedido asilo ecuatoriano, el Reino Unido deberá reconocer este «derecho fundamental que no puede concluir de otra manera que con la concesión del salvoconducto» para que viaje a Quito.

Assange siempre «ha defendido la verdad y la justicia y continuará haciéndolo”, concluyó Garzón.

Fuentes: Télam, TeleSur.

Fotos: Carl Court, Roberto Buendía/ AFP
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