
“Hay un doble discurso; está la idea de una ciudad planificada de tipo concéntrica, pero la realidad es que se tiende a reglamentar longitudinalmente sobre el río”, apuntó la arquitecta Nicastro sobre el nuevo código urbano que impulsa el Municipio.
Después de 45 años, finalmente se actualizará el código urbano para las zonas fuera del área central y los dos anillos perimetrales a través del proyecto de 120 páginas presentando por la intendenta Mónica Fein en agosto y remitido al Legislativo este jueves.
La propuesta de Fein se adscribe dentro de una concepción de planificación urbana del tipo semi radio concéntrica; de allí la idea de los cuatros grandes cordones perimetrales que remiten a un centro.
Pero para Yanina Nicastro, la arquitecta oriunda de Arroyito, esta idea no se plasma en los hechos: “Por un lado está esta idea de una ciudad planificada, pero la realidad es que se tiende a reglamentar longitudinalmente sobre el río”.
Fue justamente esta falta de planificación y el éxodo de inversiones inmobiliarias hacia la ribera norte rosarina la que perjudicó a su barrio: el límite para construir en altura en Arroyito es de diez metros; es decir una planta baja y un piso, pero al estudiar la composición de las construcciones, se hace evidente que no sólo en un 80 por ciento de la zona las alturas trepan hasta los 13 metros, sino que, para peor, “ahora se ven torres de hasta 22 pisos”.
“Esto fue en los últimos años. Al controlar las construcciones en el centro, las inversiones se desplazaron a Arroyito por su cercanía al rio”, explicó Nicastro, quien no sólo denunció el doble discurso de la Municipalidad sino criticó su falta de coherencia a la hora de expedir permisos de construcción, sobre todo por su vecindario. “El argumento de los concejales oficialistas es que los permisos de Arroyito tienen que ver con que se encuentran más cerca del centro. Pero hay barrios que están aún más cerca y la altura permitida para ellos es de diez metros, con lo cual no siguen una lógica de por qué a algunos lugares se les permite tantos metros y tantos otros a otros”, indicó.
A renglón seguido citó el caso de Refinería, al cual “no le ponen mucha altura porque ya especularon con Puerto Norte, donde por convenios previos saturaron la construcción en barrio Malvinas”. “Como no da para más ahora se corren a saturar Arroyito”, enfatizó.
Y llamó la atención sobre otra virtud que desde el oficialismo gustan presumir pero de la cual, a su entender, poco tienen: “Pregonan constantemente esta cosa de la transparencia pero uno de sus mismos directivos, que hace cuatro años que está en la muni, transgrede las reglas”.
De este modo hizo referencia al secretario de Planeamiento, Pablo Barese, quien si bien elogió el nuevo código porque se hacía necesario “preservar ciertas condiciones barriales y evitar hongos urbanísticos como los que surgieron en Arroyito”, lleva adelante al mismo tiempo, y de forma particular, la construcción en ese mismo barrio de una torre de 12 pisos frente al Club Náutico.
“Barese claro que no quiere alboroto porque está metido en un proyecto inmobiliario de 12 pisos en un lugar que permite solo tres”, se quejó Nicastro.
Finalmente la arquitecta puso de relieve las implicancias que este tipo de construcciones tienen para el resto de la ciudad: al saturar de edificios algunas zonas, aunque éstas tengan todos los servicios, los mismos van a empezar a colapsar –como ya es el caso de Arroyito– con lo cual muchos otros barrios de la ciudad, que aún no cuentan con luz ni con agua, “nunca los van a llegar a tener, porque va a haber que ponerse a reparar lo que supuestamente ya estaba consolidado”.
La señora de los anillos
El proyecto de Fein que tiene como objetivo actualizar el viejo código urbano de 1967 y que a partir de este jueves recorrerá el Palacio Vasallo por sus distintas comisiones, separa las áreas residenciales de las industriales y empresariales a través de cuatro sucesivos anillos perimetrales que rodean un centro.
En las áreas del primer tipo no se podrá construir más de diez metros de altura; pero en las principales avenidas (Baigorria, Rondeau, Casiano Casas y Granel; Juan José Paso, Eva Perón, Provincias Unidas y Mendoza; Rivarola, Seguí y Rouillón; Ovidio Lagos, Uriburu, Oroño, Arijón, San Martín, Ayacucho y Batlle y Ordoñez) podrán levantarse estructuras de hasta 19 o 36 metros, según la zona. Es decir, seis y doce pisos respectivamente.
En tanto al suelo para uso industrial se le sumarán 340 hectáreas a las 940 ya dispuestas para tal función y quedarán como áreas no urbanizables las extensiones situadas al sudoeste de Circunvalación y las lindantes a los arroyos Ludueña y Saladillo, las tierras de Nuevo Alberdi y aquellas donde existan asentamientos precarios.
«Con esto estaremos reordenando la ciudad al terminar de actualizar un código que tiene 45 años», dijo la intendenta.
Fuente: Rosario 12.

El Hombre de Palo
13/09/2012 en 18:10
¿Existe algúna ley o resquicio entre las yá existentes mediante la que se pueda demoler una edificacion que no cumple con las reglamentaciones y que se hizo para especular , aunque esté habitada ?.-
arroyigasin@
17/09/2012 en 14:37
se ve que ya te pagaron por los serviios prestados, pobres los vecinos que te acompañaron para que florezca tu propio negocito y encima ni una foto real de tu trabajo tenes, MENTIROSA Y ASOCIADOS te hace la casita a cambio de favores jajjajajajajjaajajajja
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