“Lo decimos sin eufemismos, el IRAR es una cárcel”, dijo Débora Cotichini, directora del Instituto de Recuperación del Adolescente, quien apuntó, no obstante, que existe voluntad de cambiar los procedimientos y brindarle al joven una mejor atención.

“No tiene condiciones para generar un trabajo con los jóvenes” subrayó la funcionaria en una entrevista concedida a Rosario 12 tras los últimos hechos que reavivaron la polémica respecto de las condiciones de trabajo del edificio de Saavedra y Cullen. El viernes de la semana pasada, sus trabajadores se manifestaron frente a la sede de Gobierno de la Provincia luego de haber hallado muerto a uno de sus internos el jueves.

“Sabemos que la gestión justicialista abrió este espacio con una importante inversión”, apuntó Cotichini quien puso de relieve que el verdadero cambio tiene que pasar por lo procedimental más que por lo estructural y por ello, cuando asumió el socialismo la administración de la Provincia optó por privilegiar modificar “viejos operadores y viejas políticas en relación al abordaje de los jóvenes”.

“Si uno no cambia hábitos de trabajo, es imposible pensar que cualquier edificio se sostenga por más lindo que sea. Los protocolos están permanentemente en revisión en relación a lo estructural”, reflexionó la responsable del establecimiento.

No obstante, recalcó que se confeccionó “un plan de obras en dos etapas: la primera con trabajos de rápida solución, como instalaciones eléctricas y pintura; la otra etapa está a cargo del Ministerio de Obras Públicas, para remodelaciones y cuestiones de arquitectura, que tiende a la construcción de baños y otras obras”.

En tanto respecto del cierre de la institución –prometido por el socialismo– su directora no pudo dar precisiones. El mes pasado, la jueza de Menores Nº 1 María del Carmen Musa ordenó al Ejecutivo la construcción de tres espacios de contención semiabiertos para alojar jóvenes en problemas con la ley pero la Provincia presentó un pedido de inconstitucionalidad ante la Cámara Penal debido a “los plazos (de construcción que) son complejos” de cumplir.

“Nosotros impulsamos una licitación para la construcción de un espacio en General Lagos, donde los vecinos hicieron una presentación y denuncias que lo dejaron trunco. Eso ahora está en la Corte Suprema de Justicia Provincial para su resolución”, especificó.

Finalmente Cotichini, lamentó la demonización de la que es víctima el IRAR: “Hay cosas que se dicen por desconocimiento y porque hay toda una fantasmática. Me parece que hay gente muy valiosa trabajando allí”.

“A veces no tiene visibilidad todo lo que sea hace –continuó– pero hay toda una política pensada. Me parece que siempre hemos escuchado a los padres y se programan reuniones para ello, para acercarse a las familias”.

“Hemos puesto 30 civiles a trabajar pensando en los jóvenes. Se incorporaron cargos docentes, hay talleres de carpintería y otras actividades. Impulsamos todo un régimen de trabajo dentro del Irar que hasta hace un tiempo no existía”, concluyó.

 

 

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