Centro Popular del Movimiento Evita en Nuevo Alberdi
Centro Popular del Movimiento Evita en el barrio Nuevo Alberdi. | Foto: Mariana Robustelli

Uno de los tres militantes del Movimiento Evita baleados en Nuevo Alberdi, Carlos Ferreira, identificó con nombre y apellido a sus agresores ante la policía. Se trata de «los Romero» tres hermanos de una familia de ese barrio que estaría ligada al narcotráfico. Sus nombres también están asentados en la Justicia, sin embargo aún no hay detenidos.

En la causa que tramita ante el juez de turno durante la feria judicial, Alejandro Negroni, aparecen los nombres de tres personas pertenecientes a una familia histórica del barrio Nuevo Alberdi que estaría ligada a la venta de estupefacientes. Según declaró ante la policía uno de los militantes baleados, Carlos Ferreira, quienes aparecieron a los tiros en la tardecita del jueves pasado fueron tres hermanos de apellido Romero.

«Se nos apersona Diego Romero, que vestía remera amarilla, y con arma de fuego en mano comienza a dispararme. Luego Gastón Romero y Hugo Romero comienzan a dispararle a mi amigo Gastón Arregui», declaró el joven mientras estaba internado en el Hospital Eva Perón de la localidad de Granadero Baigorria.

Según fuentes del caso, los Romero son una familia «histórica» del barrio Nuevo Alberdi que desde hace años se dedicaría a la comercialización de estupefacientes.

Respecto a la inacción policial que aún no capturó a los agresores ya identificados, desde el Movimiento Evita además criticaron la falta de asistencia por parte del gobierno provincial,  a las familias Ferreira y Arregui, «cuya seguridad, asistencia social, alojamiento y alimentación corren por cuenta del Movimiento Evita de Rosario”, denunció este martes el diputado provincial Eduardo Toniolli.  Sobre esto último, la familia Ferreira debió abandonar su casa en Nuevo Alberdi, luego de que Ramón, padre de Carlos y Ariel y referente territorial de la agrupación,  fuera amenazado de muerte.

En este sentido, Fernado Chino Rosúa, ex concejal y dirigente del Movimiento Evita dijo que  “el nivel de vulnerabilidad de la familia hizo que decidiéramos que se vayan del barrio. Ahora hay un juez actuando de oficio, nosotros no tuvimos acceso a las pruebas pero vamos a poner un abogado para ir controlando la investigación judicial”, dijo.

En tanto Rosúa denunció que no hubo «una presencia activa del Estado conteniendo a la familia y al barrio, ese apoyo que falta, nosotros como Movimiento Evita tuvimos que ocuparnos de estas cosas. Después de dos o tres días se comunicó la doctora (Mónica) Fein con Gerardo Rico para ofrecerle colaboración. Vemos una actitud de poco compromiso en los niveles estatales, más allá de hablar por teléfono hay que estar ahí”, concluyó.

Respecto a los dos bandos que se disputan el territorio donde se desencadenó la balacera, los vecinos contaron que hace un tiempo se abrió un local partidario a cargo de una mujer identificada como Liliana M., quien vende drogas junto a sus familiares, y que militó en el Movimiento Evita.  Frente a esto, Toniolli confirmó  que «la Gorda Lili», como la conocen el barrio, fue expulsada del Movimiento Evita a fines de noviembre pasado por su presunta participación en la venta de drogas.

La medida fue comunicada incluso por escrito a las áreas sociales del municipio de Rosario, dijo el legislador. Según fuentes del caso, existe una disputa entre los Romero y el grupo de «la Gorda Lili» por el control territorial de la venta de estupefacientes y en ese marco dispararon contra los tres militantes porque el trabajo social de Ramón (el padre de Carlos y Ariel) incomodaba a los dealers.

Fuente: Télam, La Capital

 

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