El texto completo presentado por la diputada María Eugenia Bielsa en la conferencia de prensa de este miércoles:
Los he convocado a esta conferencia de prensa, y les agradezco su presencia, para dar a conocer una decisión que para mí es trascendente y que espero Ustedes puedan transmitir a la ciudadanía, con su mejor profesionalidad.
Después de un año durante el cual los diputados del Bloque al que pertenezco realizamos todos los esfuerzos por materializar que la voluntad que expresó el Pueblo santafesino en las urnas tuviera su correlato en las acciones legislativas, y al no haber podido lograrlo, considero que en mi caso como cabeza de la lista del PJ el camino más correcto es presentar mi renuncia al cargo de Diputada de la Provincia de Santa Fe, y continuar y profundizar el trabajo de base para seguir defendiendo los valores, los principios y las prácticas que, a mi criterio, el Peronismo debe desplegar para cumplir con los postulados de su doctrina.
Sobre lo que me implica esta decisión; dos reflexiones muy sentidas:
En modo alguno significa desánimo, resignación ni retirada; es sólo un acto de sinceramiento –se trata de responder con acciones, porque las palabras están devaluadas– ante quienes depositaron en mí la responsabilidad de representarlos, con convicción y transparencia. Mi renuncia de ninguna manera significa un acto de claudicación.
La segunda; decir la verdad, la que nos corresponde a cada uno, es una obligación. Es importante que se nos exija que digamos la verdad. No se le debe faltar a la verdad a quienes entregaron su confianza a un dirigente. Mentir es un hecho gravísimo. La mentira, la manipulación, la conspiración corrompen la “buena política”.
Habiendo triunfado en las elecciones de 2011, en la categoría diputados, con más de 581.000 votos, contando consecuentemente con mayoría absoluta justicialista, no pudimos acordar una agenda legislativa que lograra enriquecer, complementar y –cuando correspondiera– confrontar con iniciativas consistentes, la endeble acción de gobierno del socialismo.
He sido muy crítica de muchas de las políticas o de las “no políticas” que impulsa el modelo socialista –el “modelo Santa Fe” como gusta llamarlo el Doctor Binner–: déficit fiscal y desfinanciamiento originados en el descontrol de los gastos de funcionamiento y el incremento constante de funcionarios del estado; endeudamiento sistemático y creciente; aumento también sistemático y creciente de impuestos y servicios; subejecución de la inversión y lentificación de la obra pública; dilación de los grandes proyectos de inversión; incumplimiento de los compromisos presupuestarios en las empresas provinciales de agua y de energía; abandono de políticas de incentivo a la producción; retroceso en el sistema de selección de miembros del poder judicial; desgobierno de la fuerza policial y desmanejo en las políticas de seguridad.
Las necesidades de la gente, si hay voluntad política, pueden encontrar en la legislatura un lugar donde puedan ser resueltas.
¿Por qué no se dieron las condiciones para impulsar una agenda justicialista?
Los 28 diputados que por el Peronismo fuimos elegidos como mayoría, quedamos disgregados en una diáspora de nueve bloques Nueve bloques que en general se comportaron durante el año como tres interbloques, el del rossismo y sus aliados; el de 100% Santafesino; y el de los Bloques presididos por los diputados Lacava, Mirabella y yo.
La disolución en este “archipiélago” tiene responsables y responde a fines. Durante el año legislativo abundaron ejemplos. El rossismo y sus aliados, acompañaron la sanción de leyes de pura matriz socialista, endeudamiento y aumento de impuestos, violentando principios doctrinarios del justicialismo y definiciones claras del modelo del gobierno nacional.
El aumento de impuestos cuando es regresivo es inflación de precios. ¿Cómo explicar que, en nombre de la equidad distributiva, el impuesto inmobiliario haya aumentado en localidades del área metropolitana de Rosario, como por ejemplo Pérez, en barrios de sectores de medios y bajos recursos en un promedio variable del 200%? Eso sí, para crear “sensación de estabilidad” de cuatro cuotas anuales ahora, pasaron a seis. La
Presidenta de la Nación hace apenas un mes reprobó críticamente la generalización del impuesto de Ingresos Brutos a la industria “por su efecto cascada”, dicho de otro modo lo pagamos todos por igual, los que más, y los que menos pueden.
El “aumento de impuestos” que logró el gobierno socialista en 2012, con el voto de un sector del Peronismo, implica el equivalente a un puente Rosario-Victoria por año; o a 10.000 viviendas anuales, con lo cual en un período de cuatro podríamos tener resuelto el 70% del problema habitacional de una ciudad como Rosario.
Resulta incomprensible, para que el ignora los motivos, que varios de los mismos legisladores que desde 2008 le venían negando la mal llamada reforma tributaria a Binner, “se convencieran” de golpe y la votaran. Cito una declaración de Rubeo de fin de 2012: “como logro propio esta administración –la de Bonfatti– no puede demostrar otro éxito que no haya sido la reforma tributaria, que fue importante porque la anterior gestión tuvo tres fracasos”.
¿Qué cambió para que aquél Jefe de Bloque, hoy Presidente de la Cámara, haya variado diametralmente su posición? Nunca menos oportuno que en el año en qué, como nuestra Presidenta ha dado a conocer, la Argentina tuvo un crecimiento del 1,9 % de su PBI como consecuencia del escenario internacional desfavorable y de la crisis mundial.
En sentido inverso, la mayoría peronista no pudimos votar leyes, paradójicamente de autoría de diputados de nuestro partido, que hubiesen permitido, a costa de racionalizar el denominado por el propio Ministro Sciara “gasto superfluo”, la realización de una importante cantidad de obras postergadas en municipios y comunas de toda la geografía provincial. Independientemente del color político de quienes los administren, hemos privado a los ciudadanos del interior de herramientas como la automaticidad de la Ley de Obras Menores, que hubiese permitido que fondos genuinos se distribuyesen con más agilidad y menos burocracia; o que contaran con mayores recursos, por ejemplo, a través de la Ley de Redistribución del Fondo Federal Solidario –cuya finalidad es financiar, en Provincias y Municipios, obras que contribuyan a la mejora de la infraestructura en ámbitos urbanos o rurales–.
No haber sancionado en un año estas normas, postergó una vez más al interior. Dicho de otro modo, la redistribución propuesta hubiese permitido mejores espacios para la salud o la educación, más caminos rurales en condiciones de transitabilidad, más viviendas, más cuadras de pavimento, más cordón cuneta, más obras hidráulicas y de remediación, más obras de alumbrado y mejoramiento de espacios públicos, entre tantas que tantos vecinos están esperando. No puedo dejar de pensar en las innumerables gestiones iniciadas por presidentes comunales de las regiones más alejadas de la capital, donde la política está más cerca de la gente, esperando una respuesta que hubiésemos podido darles.
En un tema tan sensible como la Ley de Emergencia en Seguridad parte del Peronismo también aceptó y avaló esa aberración que el Gobernador dio en llamar “veto propositivo”. ¿Qué propuso el Gobernador?: eliminó de la norma –votada previamente por todos los legisladores de ambas Cámaras– varios artículos, pero me voy a referir esencialmente a dos de ellos: el que establecía el apartamiento de los jefes policiales que estuviesen investigados por enriquecimiento ilícito –a fin de garantizar la depuración de una cúpula policial fuertemente sospechada–; y el capítulo social por el cual se determinaba una serie de planes para la inclusión integral de jóvenes y, también, de propuestas para abordar la problemática de la prevención de las adicciones y la desprotección de la niñez y de la adolescencia frente a la economía del delito.
También vetó la construcción de dos nuevas cárceles que permitirían liberar comisarías de detenidos y restituirían policía de calle; y la descentralización a municipios y comunas de recursos para implementar programas de asistencia y promoción social para el fortalecimiento de la seguridad.
Entiendo perfectamente que dentro del Peronismo pudiéramos tener criterios diferentes respecto de la urgencia para contar con la Ley de Emergencia en Seguridad. Pero nunca creí que pudiéramos estar en las antípodas, ya no de postulados doctrinarios, sino en cuestiones del sentido común.
Desgraciadamente los hechos –la ola de violencia, delitos y homicidios con que comenzamos el año– ratificaron nuestra posición, después de trece meses y tanta muerte, el gobierno provincial por fin se decidió a designar un jefe policial que al menos cumple con una condición necesaria para ejercer el cargo: no está investigado por su crecimiento patrimonial. Ayer el Ministro Lamberto anuncio que ahora sí “la idea es que se empiece a trabajar con resultados”. Ahora sí. La crisis de seguridad por la que atraviesa el socialismo, desgobierno de la fuerza policial y corrupción, hubiese requerido mayor firmeza y empeño por parte del Peronismo.
Lo mismo pasa con los nombramientos en la Justicia. Aquí en Santa Fe, el Consejo de la Magistratura es una ficción nombrada ad hoc por el Ejecutivo, carente de la institucionalidad que tanto declaman los socialistas a nivel nacional. Y algunos compañeros parecieran estar dispuestos a negociarla a pan y queso, comprometiendo los próximos cuarenta años de la Justicia santafesina. Hasta que no terminen de nombrar la última vacante en el Poder Judicial, no habrá quizás ninguna posibilidad de que contemos con un Consejo de la Magistratura institucionalizado, independiente y vinculante que garantice que ingresen los mejores. Con este objetivo, nuestro interbloque le hizo llegar, el 17 de diciembre, una propuesta al Gobernador quien nos respondió con el discrecional Decreto 3904/12. Decreto que significa un retroceso violentando uno de los puntos más importantes del programa de gobierno que el Socialismo le propuso a los santafesinos: la proclamada autolimitación del Gobernador en la designación de jueces y funcionarios judiciales.
El Peronismo Santafesino viene padeciendo desde hace años la permanente presión del aparato artificioso con que se maneja el diputado Agustín Rossi para sostener su permanencia en la Cámara de Diputados de la Nación a cualquier costo; priorizando sus intereses personales por sobre los de la Provincia y los del Movimiento Justicialista.
En los hechos su práctica siempre contribuye a la fragmentación del Peronismo, esto se verifica en las incontables oportunidades en que hemos intentado trabajar en pos de la unidad de todas las expresiones que lo integran y sistemáticamente hemos chocado contra maniobras disolventes, pese a que públicamente siempre pretenda decirnos lo contrario.
La unidad del Peronismo es un valor que ningún compañero debiera descuidar. De ella depende la permanente búsqueda de la coherencia ideológica, la previsibilidad de las posiciones, la confianza de la ciudadanía.
Desde sus inicios, Rossi, en lugares de representación política ha sostenido a espaldas del pueblo peronista un “Pacto de Necesidad y Urgencia” que ha sido funcional a los gobiernos de Binner y Lifschitz primero, y hoy al de Bonfatti. Lo que ha pasado en este año legislativo da cuenta de lo que afirmo, y se verifica con un repaso de los archivos legislativos de la provincia y de la ciudad de Rosario de los últimos años.
La peor consecuencia de este acuerdo de cúpulas es la anulación de la política. Y, desde mi perspectiva, la política entendida como gestión de ideas es lo único que puede cambiarle la vida de la gente.
En la campaña electoral el Socialismo reclamaba el voto a su lista de diputados para garantizar gobernabilidad. Garantizar gobernabilidad implica un diálogo maduro entre las diferentes fuerzas políticas. Gobernabilidad significa reglas claras y sometimiento a esas reglas. “Se podría resolver con políticos de elevada estatura ética, con sanos principios jurídicos, y comprometidos con los intereses colectivos”. Más aún, con políticos de esa categoría, sería posible templar los intereses partidarios para buscar a través de acuerdos puntuales o de alianzas serias, un programa que sirva a los ciudadanos. Políticas de Estado. Pero, con los resultados en la mano, Bonfatti eligió recorrer el camino del atajo. De la negociación espuria con los dirigentes más accesibles y complacientes de la oposición.
La política iría a quedar soterrada bajo la pequeñez de la prebenda. Esta afirmación la expusieron en sus crónicas, blanco sobre negro, algunos de ustedes en diarios y portales.
Pero bien, a mi entender la matriz original de este Pacto Corporativo quedó evidenciada cuando en oportunidad de haberme entrevistado con la Presidenta de la Nación en 2011 y que ella expresara su convencimiento de que quien había encabezado la Lista debía ejercer la Presidencia del Cuerpo; reunidos Rossi, Rubeo, junto a otros dirigentes y diputados electos «evitaron» que se cumpliera el mandato expresado por la ciudadanía.
Me quisieron achacar a mí, por exceso o por falta de conducción, el hecho de que no pudiéramos efectivizar la unidad. La verdad de los hechos es que hice saber de antemano que de ninguna manera iba a avalar desde la administración de la Cámara que se ejecutaran maniobras que no se correspondieran con una Legislatura correctamente presidida. Decididamente no quisieron ni siquiera conversar acerca de impulsar una auditoria externa para el período de la administración socialista saliente, a cargo del diputado socialista Di Pollina. Auditoria, por otra parte, a la que el socialismo de Binner, como corresponde, acudió para revisar las administraciones de Cavallero en Rosario y de Obeid en la Provincia.
Idéntica posición sostuve, a finales del año 2012, cuando se cumplía el primer año de la administración Rubeo. ¿Con que autoridad podemos pedirle al Ejecutivo Provincial rendición de cuentas si nosotros no tenemos la actitud de hacerlo en la Cámara de Diputados que administramos?
Me siento parte del proyecto nacional. Estoy convencida de los atributos profundamente virtuosos de muchísimas de las políticas implementadas desde el 2003 al momento. Pero tengo la firme convicción de que al Modelo Popular lo debemos apuntalar desde la práctica ética de la política a fin de consolidarlo como el gran hecho transformador, privilegiando las continuidades por sobre “el siempre volver a empezar” al que estamos acostumbrados los argentinos. La lealtad al gobierno nacional no se la define desde la obsecuencia y la cerrada subordinación. Al gobierno nacional se lo recrea desde cada lugar en la construcción cotidiana del prestigio que los militantes de esta Causa debemos aportar con cada una de nuestras acciones. Mucho más,
aquellos que tenemos la responsabilidad de gestionar este ideario, surgido de la profundidad de nuestras raíces históricas y que dolorosamente ha sido abonado con el esfuerzo y el sacrificio de innumerables compatriotas.
Por todo lo que aquí he expuesto, y porque no estoy dispuesta a esterilizar mi acción política reiterándome permanentemente en la denuncia testimonial, es que he decidido renunciar y lejos de claudicar, profundizaré mi militancia para contribuir con la coherencia entre el hecho y la palabra al fortalecimiento de una fuerza conformada por hombres y mujeres íntegros, que tienen muy en claro que antes que nada está la Patria y los valores; luego sí, el Movimiento Popular y su doctrina; y por último están los individuos y sus ambiciones.
Quedan diputados con los atributos suficientes para dar la lucha desde sus bancas. Son minoría, pero sabemos que sabrán honrar el mandato popular con inteligencia y honestidad. Desde la construcción política seremos miles los que los estaremos apoyando y acompañando, aportando a la política santafesina con la firmeza y el entusiasmo de siempre, impulsando la reconversión que a nuestro criterio, en ésta, nuestra provincia, el Movimiento Peronista necesita.
En definitiva, esta decisión es una propuesta que incluso supera los límites del Movimiento Peronista y convoca a toda la ciudadanía a que seamos los constructores de un renovado modelo que, aunque policlasista, les haga comprender a los sectores más concentrados del capital que jamás una sociedad moderna puede integrarse y ser sustentable si no modificamos decisivamente la matriz de distribución del ingreso, brindando el valor de la igualdad de oportunidades iniciales a todo el conjunto de la sociedad; que el reino unilateral de los “imperios” se viene agotando a pasos agigantados y que para enfrentar este desafío es estratégica la unidad de los pueblos latinoamericanos; que revertir tantos años perdidos requieren otros tantos de persistencia en el rumbo acertado –las carreras de los pueblos exitosos son maratones de largo aliento–; que es una tarea permanente desarrollar más y mejores dirigentes que sepan a partir de la condición necesaria de la conducta cumplir con la suficiente de la eficiencia; y fundamentalmente que logren implementar una verdadera revolución cultural que grabe a fuego en nuestra conciencia colectiva los mejores valores de la humanidad: el derecho y el valor al trabajo productivo, la convivencia pacífica que emerge del respeto a los derechos del otro, a no ser pobre, ni excluido, ni discriminado, a educar en un sentido amplio a nuestros hijos.
Finalmente, quiero agradecer de forma infinita a todos aquellos que me votaron, me ennoblecieron con su confianza. Necesito expresar que ésta es la mejor versión de mi misma en estas circunstancias y tengo la certeza que la manera correcta de honrarlos es con esta decisión.
En un momento como éste donde conviven razón y sentimiento, esta renuncia es: denuncia, mi verdad, es mi persistencia.
Muchas gracias.

Roque
28/02/2013 en 0:58
No se nada sobre la vida política de Santa Fé. Es valorable la actitud de la compañera Bielsa, me extraña la actitud de Rossi. Me gustaría una explicación del diputado.
Javier
28/02/2013 en 20:06
Impecable! Al fin una persona valiente que hace primar la ética!
andrea
04/03/2013 en 22:34
impecable maría eugenia. siempre fuiste una persona íntegra y de una ética intachable. salud, amiga.