Carlos Ascaíni, procesado por narcotráfico y por integrar una empresa criminal junto a policías, se presentó este martes en Tribunales pero se negó a declarar, argumentando que no se hallaba a disposición la escucha telefónica que lo involucró en la causa. El fiscal aseguró que su silencio obedece apenas a «una estrategia de la defensa».

En coincidencia con lo actuado con su compañero de causa, el ex jefe policial Hugo Tognoli, el acusado se negó este martes a ser indagado por las escuchas telefónicas correspondientes a 2009, en que su voz aparece en una conversación con un hombre identificado como Damián, presunto dealer del sur provincial, asegurando que «no iba a tener problemas con la gente de Drogas y que nadie lo iba a molestar». El material aparecía transcripto en el expediente de la causa, pero la defensa reclamó el cassette con las grabaciones de las escuchas.

Ese fue el argumento blandido por su defensor Paul Krupnik, para que Ascaíni no declarara. Krupnik, según consigna el portal digital del diario La Capital, dijo que la grabación no estaba a disposición y solamente existía una transcripción de la escucha realizada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Cuando el fiscal Federico Reynares Solari se retiró de los Tribunales Federales afirmó que la prueba completa estaba a disposición del acusado. “Las escuchas están en la causa, las pruebas estaban disponibles para que las pueda cotejar, no hubo ningún problema», aseguró.

«Estaban tanto las grabaciones como las transcripciones. La indagatoria ya está tomada. El imputado tiene el derecho de cotejar las pruebas el tiempo que quiera para ejercer su defensa. Lo que dijo es parte de la defensa de Ascaíni y sobre eso no puedo opinar”, aclaró.

“La indagatoria es un acto procesal que fija el Código, en el que el imputado tiene derecho a saber lo que se le imputa, Ascaíni ya sabe que se le imputa. No necesariamente tiene que declarar, en algunos casos se los notifica por cédula. Sucede que Ascaíni eligió -en base a su estrategia defensiva que es totalmente legítima- no declarar, porque prefería analizar pormenorizadamente la prueba, que estaba a su disposición”, explicó el fiscal.

El lunes último, tras quedar aplazada la indagatoria por efecto de la recusación contra el juez, Ascaíni fue retirado de los Tribunales rosarinos bajo custodia policial. Al atravesar la guardia de prensa, lanzó la siguiente frase: «Esto es una payasada política generada por el kirchnerismo para derrocar al socialismo”.

“Es una vergüenza», agregó quien está implicado en escuchas telefónicas captadas el 25 de noviembre de 2009 donde le pide a policías de Villa Cañás –su ciudad de residencia– que le informen a quién pertenecían los dos vehículos que lo seguían, que eran de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Por proporcionar esta información están procesados dos policías: Néstor «Beto» Fernández, que era jefe de Drogas Peligrosas en Venado Tuerto, y Carlos Alfredo Quintana, quien atendió el llamado de Ascaíni. Esta causa es la que implicó la detención de Tognoli en octubre pasado.

El lunes, minutos antes de comenzar la indagatoria, el abogado de Ascaíni había presentado una recusación contra el juez Carlos Vera Barros por presunta “parcialidad manifiesta”. Por esa razón, el magistrado resolvió suspender la declaración, la que finalmente se llevó a cabo este martes, aunque sin obtener más que silencio.

Vecinos notables

Lisandro Enrico, senador por el departamento General López, dijo que la investigación de la que fue partícipe y que impulsó la detención de Carlos Ascaíni, tuvo como marco “la situación de impunidad en cuanto a la venta de drogas y las vinculaciones de los narcotraficantes con algunos sectores de la fuerzas de seguridad” en Firmat y Villa Cañás. “El reclamo era parar a esta gente que vendía droga como si fuera pan, con total impunidad, a la luz del día, y que se enriquecían a la vista de sus vecinos”, dijo Enrico en declaraciones a Radio 2. El senador señaló que sólo la Justicia –pese a contar con todos los medios para actuar– no ve “lo que la gente sabe, lo que el ciudadano medio está viendo”, y que por eso “fracasa”. “Cuando una persona de clase media baja empieza a tener un nivel de vida alto, costosos vehículos, casas, es evidente que en algo raro anda”, afirmó Enrico.

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